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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.5 n.3 Washington Mar. 1999

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49891999000300011 

Se extiende el nuevo modelo "hospitalista" en los Estados Unidos

 

 

La revista Annals of Internal Medicine acaba de dedicar un suplemento especial del número de la revista 130(4), 16 de febrero de 1999, a describir un nuevo movimiento en atención hospitalaria que se está convirtiendo rápidamente en objeto de rigurosos análisis y estudios en los Estados Unidos. Se trata del modelo bautizado con el nombre de "hospitalista" en 1996 para referirse al médico que dedica gran parte de su tiempo y atención al cuidado de pacientes hospitalizados. Si bien siempre han existido especialistas de base hospitalaria en Europa y los Estados Unidos, los hospitalistas representan un nuevo paradigma en torno a la noción de hand-off o no interferencia por parte del médico de atención primaria. El hospitalista representa un médico autónomo sin las presiones y responsabilidades que tienen los médicos de consultorio. En teoría, esa característica podría beneficiar al paciente por medio de un cuidado más eficiente en el hospital, internaciones más cortas, ahorros y una calidad mejor de atención. Puesto que pasa mucho tiempo en el hospital, el hospitalista podría también asumir funciones de consultor médico, gerente de asuntos relacionados con cirugía, instructor de estudiantes de medicina y personal intrahospitalario e incluso de administrador en cuanto al desarrollo de normas clínicas y pasos críticos, mejora de la calidad y evaluación del uso de recursos. El aporte a estas áreas por parte de médicos dedicados representaría un gran avance.

Cerca de 90% de los hospitalistas miembros de la National Association of Inpatient Physicians, nueva asociación nacional de médicos de pacientes hospitalizados, son internistas y la mayor parte recién empiezan su carrera. Para muchos internistas de experiencia, la práctica médica ha cambiado a medida que el foco de su atención se desplaza a una modalidad ambulatoria y, en muchos casos, a la atención primaria. Quizá en estos casos la disponibilidad de atención hospitalista para sus pacientes les permitirá vivir de manera menos fragmentada, abandonar la ineficiencia de ver muy pocos pacientes hospitalizados y concentrarse en mejorar la práctica basada en el consultorio o en el cuidado domiciliario e invertir más tiempo en la enseñanza desde el consultorio. Para que todo esto tenga un resultado satisfactorio, se requiere una comunicación excelente entre el internista y el hospitalista que se hace cargo de sus pacientes. Todavía es muy pronto para saber si ello es factible. A los desconfiados, el movimiento hospitalista puede parecerles otro paso más en el proceso de subespecialización y fragmentación de la medicina interna. Dadas las exigencias de la vida profesional fuera de los hospitales, muchos internistas ya ceden grandes proporciones de su responsabilidad a médicos de urgencias, consultores institucionales y otro personal de los hospitales. El grueso de la enseñanza a menudo se deja en las manos de asistentes y se imparte con frecuentes conferencias. En las facultades de las escuelas de medicina se suele separar a los clínicos de los investigadores para asegurarse de que haya una continua productividad de conocimientos académicos. Además, teniendo en cuenta que el interés principal debe ser la continuidad del cuidado del paciente, si no hay buena comunicación entre el médico remitente y el hospitalista antes, durante y después de la hospitalización, la calidad de la atención y la relación entre el paciente y el médico de atención primaria se deteriorará. Para muchos pacientes, no poder contar con la cercanía de su médico personal puede ser un precio demasiado alto que pagar, por más eficiente que sea el cuidado que recibe en el hospital. A la vez que prolifera el modelo del hospitalista, se debaten preguntas como las siguientes: ¿Deben los hospitalistas trabajar solamente cuidando enfermos en el hospital? ¿Debe todo el cuidado intrahospitalario estar a cargo de hospitalistas o compartirse con un pequeño cuadro de proveedores de atención primaria? ¿Deben los hospitalistas del futuro ser médicos generales o especialistas? ¿Quién debe ser el empleador de los hospitalistas y cómo deben ser remunerados? ¿Cómo deben ser formados los hospitalistas? ¿Es el nuevo hospitalista un especialista y, si es así, qué implica ello para la medicina organizada, el personal de salud, las organizaciones que otorgan credenciales y la medicina académica? (Goldmann DR. The hospitalist movement in the United States: what does it mean for internists? Ann Intern Med 1999;130(4 part 1):326-327 y Wachter RM. An introduction to the hospitalist model. Ann Intern Med 1999;130(4 part 2):338-342.)