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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.5 n.3 Washington Mar. 1999

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49891999000300012 

La anticoncepción de urgencia

 

 

Hace ya casi 25 años que Yuzpe publicó su trabajo en torno al uso de estrógeno y progestágeno para anticoncepción de urgencia. Este método evita tres de cada cuatro embarazos que habrían ocurrido sin tratamiento. Hace unos meses, la OMS verificó que el uso de levonorgestrel solo es efectivo y tiene menos efectos secundarios que la combinación de estrógeno y progestágeno. Esta produce náusea y vómitos, pero por lo demás es inocua. La OMS ha indicado que no hay contraindicaciones al nuevo medicamento aunque las últimas guías publicadas por el Real Colegio de Obstetras y Ginecólogos de Inglaterra todavía consideran contraindicaciones relativas los antecedentes de tromboembolia y la migraña, y contraindicación absoluta la historia de migraña con aura.

Desde la publicación original de Yuzpe no se ha trabajado más en cuestiones de dosis y tiempo de administración. Por otra parte, se ha trabajado sobre varios medicamentos alternativos. La mifepristona resultó muy eficaz, pero la dosis de 600 mg perturba el ciclo de forma considerable. En estudios ulteriores se comprobó la eficacia de dosis más bajas, pero la mifepristona no está ampliamente disponible ni parece que lo estará en el futuro cercano debido a su asociación con el aborto inducido. El donazol, que se probó por corto tiempo, resultó ineficaz. De modo que los datos sobre el levonorgestrel constituyen una novedad atrayente, ya que mostraron por lo menos igual y quizá más eficacia en comparación con la combinación de estrógeno y progestágeno y menos efectos secundarios. Sin embargo, la British Medical Journal advierte a los médicos ingleses que, antes de cambiar impulsivamente de uno a otro medicamento, hay varios factores que considerar. Uno es que en el Reino Unido no hay ningún producto de uso autorizado que contenga solo levonorgestrel y, como muchas de las consultas sobre anticoncepción de urgencia se dirigen a enfermeras, quienes solo pueden recetar por medio de protocolos -que toman tiempo preparar- un cambio muy rápido afectaría a los servicios que se ofrecen. Otro punto es que las mujeres tienen que tomar dos dosis de 25 tabletas cada una, conducta poco conveniente que puede reducir el cumplimiento. Además, la biodisponibilidad de 50 tabletas quizá no sea igual a la de dos. De todos modos, las autoridades reguladoras de medicamentos deberían dar prioridad muy alta al levonorgestrel. Aun más importante, mientras más pronto se toma el medicamento, más eficaz es. Esto tiene ciertas implicaciones para los proveedores de servicios. A los médicos generales no les gusta recibir llamadas nocturnas; los servicios de accidentes y urgencias están más que ocupados y no son lugares ideales para hablar de la salud sexual; y las clínicas de planificación familiar no están abiertas a todas horas. Una opción es ofrecerlas en las farmacias. En 1995 el colegio y el profesorado emitieron una declaración conjunta pidiendo que los anticonceptivos hormonales de urgencia se reclasificaran de "por prescripción solamente" a "de venta libre en farmacias". Por otro lado, este tipo de medicamento de podría entregar con anticipación a quienes puedan necesitarlo. Algunos estudios muestran que la autoadministración voluntaria no lleva necesariamente a su abuso. Si los anticonceptivos de urgencia se aprueban para venta general en las farmacias, tienen que estar acompañados de mensajes muy claros sobre cómo adquirir anticoncepción más eficaz de largo plazo. En el Reino Unido, deben distribuirse gratis por las vías acostumbradas.

La disponibilidad de levonorgestrel no hará obsoleta la combinación de estrógeno y progestágeno. La mayor parte de los países no tienen ninguna forma aprobada de anticonceptivos de urgencia pero tienen píldoras combinadas que en muchos de ellos pueden obtenerse sin prescripción. Las de progestágeno solo son menos comunes y más caras. Para efectividad, el anticonceptivo de elección es el dispositivo intrauterino y a pesar de ello no se ofrece regularmente, aun en el Reino Unido. Se necesita educar e informar mejor a los trabajadores de salud y a las mujeres, para que elijan lo mejor. (Webb A. Emergency contraception: is it time to change method? BMJ 1999;318:342-343.)