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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.5 n.4-5 Washington Apr. 1999

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49891999000400014 

Instantáneas

 

La revista JAMA dedicará el número de agosto de 1999 a la epidemia de violencia

 

 

Hoy en día los líderes internacionales en medicina y salud pública han llegado a reconocer que la violencia es un riesgo de salud de alcance universal. El Banco Mundial, al intentar cuantificar la carga mundial de enfermedad, ha incluido los factores de violencia que afectan negativamente al estado de la salud en todo el mundo: los accidentes de automóviles, las caídas, el homicidio, el suicidio y la guerra. Esos intentos han suscitado críticas y controversia, pero organismos de salud pública tan importantes como la Organización Mundial de la Salud, el Instituto de Medicina y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos de América se han pronunciado a favor de declarar que la violencia merece atención prioritaria en salud pública. Muchas revistas médicas conmemoraron el cincuentenario de la Declaración Universal de Derechos Humanos publicando una variedad de artículos sobre los efectos de la violencia. De modo que la violencia ha dejado de enfocarse indirectamente y de esconderse tras apelativos como "cuestión de salud pública controvertida" y "hecho inevitable de la vida" para reconocerse como una epidemia soslayada que pronto superará a las enfermedades infecciosas como causa principal de morbilidad y mortalidad prematura en todo el mundo.

La OMS y el Banco Mundial han estimado que los actos de violencia contribuyen 15% de la carga mundial de enfermedad, pero no existen indicadores adecuados para medir su impacto total. Considérese que las tasas de mortalidad por homicidio y suicidio, que son fáciles de obtener y sirven para hacer ciertas comparaciones entre países, no incluyen las muertes no registradas relacionadas con la violencia. Ejemplo de ello son las que ocurren como resultado de conflictos civiles y el desplazamiento masivo de refugiados, así como las muertes relacionadas con la violencia atribuidas por error a otras causas. De modo similar, las estadísticas vitales registradas en hospitales, clínicas, departamentos de policía, gobiernos locales y nacionales, y organizaciones no gubernamentales son incompletas, pues no pueden incluir la información que se omite del registro público por temor a represalias o estigmatización. Además, las tasas totales de mortalidad pueden encubrir el efecto de la violencia en subgrupos vulnerables —como los civiles, especialmente mujeres y niños, y los pobres— y no miden apropiadamente los efectos indirectos de la violencia en la salud del individuo, la familia y la comunidad.

Con objeto de promover investigaciones que intenten cuantificar los efectos directos e indirectos de la violencia y evaluar las formas de prevención y de intervención, la revista JAMA dedicará su número del 4 de agosto de 1999 a este tema, en conmemoración de la destrucción nuclear de Hiroshima. Se aceptarán trabajos sobre una amplia gama de temas relacionados con la violencia, como la amenaza que plantean las armas de fuego para la salud pública, la violencia interpersonal, los conflictos civiles y la guerra, las armas de destrucción en masa, la migración en masa y el desplazamiento forzado de refugiados, la tortura y otras violaciones de los derechos humanos básicos. Se dará prioridad a los informes de calidad sobre investigaciones originales. Interesan también las revisiones sistemáticas y los comentarios. Todos los manuscritos se someterán a evaluación editorial y revisión por expertos. En la preparación y presentación de manuscritos deberán acatarse las instrucciones a los autores que publica la revista. (Flanagin A, Cole TB. Violence, a neglected epidemic: call for papers. JAMA 1998; 280(24):2121.)