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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.5 n.4-5 Washington Apr. 1999

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49891999000400018 

La violencia en los medios de comunicación de los Estados Unidos de América

 

 

En los años cincuenta se había planteado la posibilidad de que los programas de televisión que mostraban violencia tuvieran un impacto deletéreo en los niños, pero solo en los últimos años se ha llegado a reconocer como una cuestión de salud pública. Muchas encuestas nacionales han indicado la preocupación que siente al respecto la mayoría de los ciudadanos y hay numerosos estudios que muestran los efectos de la brutalidad televisada en la forma de una mayor agresividad, temores y desensibilización hacia la violencia en los niños y adolescentes. Desde 1995 se ha llevado a cabo un estudio nacional sobre la violencia en la televisión comisionado por la National Cable Television Association. El análisis prospectivo de una amplia gama de programas tiene dos objetivos principales: 1) identificar los rasgos contextuales de caracterizaciones violentas que puedan tener un impacto dañino y 2) analizar con profundidad el panorama de la televisión, sobre todo en cuanto a las caracterizaciones más problemáticas. Esta investigación se emprendió como una oportunidad para que la industria de la televisión pudiera mejorar su influencia en la sociedad distinguiendo entre caracterizaciones dañinas y beneficiosas de la violencia. Con este fin, la violencia se definió como la presentación manifiesta del uso de fuerza física o de la amenaza de su uso con la intención de hacerle daño a algún ser animado. La definición incluye las consecuencias físicas perjudiciales contra seres animados que resultan de presuntos medios violentos: amenazas verosímiles, actos de agresión y consecuencias perjudiciales de violencia no presenciada. En cuanto a rasgos contextuales, los resultados indican que en la programación de la televisión abundan los temas violentos o de acción violenta (aunque el tema sea la antiviolencia), en la presentación realista de actos violentos, la violencia que no se castiga, la presentación de heridas y sangre, las interacciones violentas que no parecen producir dolor o sufrimiento o que parecen justificadas, el uso de armas de fuego, y los perpretadores y víctimas atractivos. En 25% de todas las escenas violentas en las que se usan armas de fuego, la violencia casi siempre queda sin castigar; y 73% de los perpetradores de actos violentos no sufren consecuencias negativas por sus actos. Solo 16% de los programas indican las consecuencias negativas del comportamiento violento. Los programas para los niños son los que menos muestran consecuencias o el castigo (5%) y en ellos las escenas violentas se presentan como humorísticas. Muy pocos programas condenan el uso de la violencia. De los programas violentos, solo 15% se acompañan de algún código orientador sobre el contenido; por otra parte, esa forma de categorización atrae sobre todo a los televidentes masculinos de 10 a 14 años de edad. Se observó que las películas presentan la violencia de forma más realista que los programas de televisión y que los canales públicos tienen menos violencia que los de cable.

El estudio tiene implicaciones importantes, ya que la noción de violencia justificable es muy seductora para los televidentes jóvenes e impresionables. Es mucho más probable que se imite la violencia caracterizada como "buena" y que no se castiga. Los investigadores concluyeron que existe una amenaza sustancial de efectos deletéreos en la presentación de la violencia por televisión. Sin embargo, se encontraron muchos otros mensajes negativos en los programas y películas, por ejemplo, los estereotipos del hombre (fuerte, mayor, decisivo) y la mujer (bonita, hogareña, romántica) y el ejemplo que constituyen para el comportamiento sexual futuro de los niños. Las niñas adolescentes se presentan como casquivanas y totalmente preocupadas por su apariencia física y las mujeres inteligentes, como inadaptadas. Los niños que ven mucha TV tienden a pensar que los varones deben jugar con revólveres de juguete y camiones y las niñas con muñecas. En los vídeos musicales y juegos, la sexualidad es excesiva y gran parte de la violencia está dirigida contra la mujer. En cuanto a la música popular, los temas incluyen sadismo, masoquismo, incesto, devaluación de la mujer y las drogas, y el alcohol y el suicidio como soluciones para los problemas cotidianos.

Todos esos medios tienen una gran influencia en los niños y adolescentes y podrían usarse para transmitir mensajes prosociales. Podrían fácilmente contribuir a la socialización y educación de los niños, a desarrollar su capacidad cognoscitiva y a complementar su aprendizaje escolar. Podrían igualmente promover la buena información sobre nutrición y salud y mejorar el uso de la tecnología electrónica, la resolución de problemas y numerosas otras habilidades. La violencia no debe tener ningún lugar en los medios dirigidos a las masas, a menos que se presente para ilustrar consecuencias negativas como el dolor que causa y el castigo que merece, o formas alternativas de lidiar con los conflictos. (Willis E, Strasburger VC. Media violence. Pediatr Clin North Am 1998;45(2):319-331).