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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.5 n.4-5 Washington Apr. 1999

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49891999000400020 

Consumo de bebidas alcohólicas y violencia

 

 

El consumo en exceso de bebidas alcohólicas es un problema muy difundido que implica problemas individuales de intregración social, pérdida de oportunidades de trabajo y menos años de vida saludable. Sus efectos son muy perjudiciales también para la familia y la comunidad. En México se calcula que el abuso del consumo de alcohol por sí solo significa 9% de la carga total de enfermedad. Además del alto porcentaje (39%) de cirrosis hepática que provoca, el alcoholismo es una de las causas principales de lesiones por accidentes de vehículos de motor y actos de violencia. Sin embargo, el control de este problema es una de las nueve acciones de salud pública más costo-efectivas junto con los programas de control del tabaquismo, salud escolar, información sobre la salud, nutrición, planificación familiar y control de vectores. Por esas razones, el Instituto Mexicano de Psiquiatría, con el apoyo de la Secretaría de Salud y de la Dirección General de Servicios de Salud del estado de Hidalgo, inició en 1996 una investigación de gran envergadura sobre el consumo de alcohol y sus consecuencias en dicho estado. Como parte del proyecto, se llevó a cabo un estudio de la prevalencia del consumo y el abuso de las bebidas alcohólicas  entre   1 511 pacientes de 18 a 65 años de edad —52,5 hombres y 47,5 mujeres— atendidos en las salas de urgencias de tres hospitales generales de Pachuca, ciudad de mediano tamaño. Se usaron cuestionarios para recoger datos demográficos de los pacientes y escalas como CAGE y Alcohol Use Disorders Identification Test (AUDIT) para medir el grado individual de dependencia del alcohol. Además, se midió el alcohol en sangre de las personas que solicitaron atención por primera vez en esos servicios. Por medio de la prueba de ji al cuadrado (c2) se comparó el consumo de alcohol entre los pacientes que ingresaron por un accidente o acto de violencia y los que ingresaron debido a una urgencia médica. El consumo fue mayor y más frecuente en los pacientes que habían sufrido un accidente o acto de violencia que en los demás; 17,7% fueron positivos al alcosensor y 15,8% notificaron consumo de alcohol en las 6 horas previas al incidente. Con las escalas CAGE y AUDIT se detectaron 9,2 y 10,9%, respectivamente, de adictos al alcohol y bebedores asiduos. Casi 10% de los pacientes que habían tenido accidentes o experimentado actos de violencia informaron que se habían embriagado más de una vez al mes durante el año anterior.

Se concluyó que el consumo de bebidas alcohólicas en los pacientes atendidos en los servicios de urgencias debido a accidentes o actos de violencia es elevado y reprenta una pesada carga para los servicios de salud. Deben tomarse medidas preventivas para disminuir el costo individual y social de esa conducta. Es necesario aprovechar la consulta médica para intervenir, ya que en muchos casos la situación es reversible. (Borges G, Medina-Mora ME, Cherpitel C, Casanova L, Mondragón L, Romero M. Consumo de bebidas alcohólicas en pacientes de los servicios de urgencias de la ciudad de Pachuca, Hidalgo. Salud Publica Mex 1999;41(1):3-11).