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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.6 n.1 Washington Jul. 1999

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49891999000600009 

Uso de un sucedáneo de la sangre en casos de trauma

 

 

Hace menos de un año que se realizó con resultados espectaculares el primer ensayo prospectivo aleatorizado del empleo, no de unidades de sangre donada, sino de una forma polimerizada de la proteína portadora de oxígeno de la hemoglobina en pacientes con lesiones traumáticas. El informe de los resultados se publicó en el número de agosto de la revista Journal of the American College of Surgeons. Los cirujanos de tres centros universitarios especializados en el cuidado de pacientes con lesiones traumáticas obtuvieron el consentimiento de 44 pacientes gravemente heridos para participar en el ensayo. De esa muestra se seleccionaron al azar los pacientes que recibieron el sucedáneo y los que recibieron la sangre que se les transfunde normalmente. Se consideró que el ensayo cumplía con los principios éticos de rigor por brindar una sustancia portadora de oxígeno aunque fuera diferente de la sangre.

El sucedáneo, denominado PolyHeme, es uno de nueve que se están elaborando y el único que ha progresado a los ensayos clínicos que preceden a la comercialización. Mientras que en siete de los otros sustitutos se usa la hemoglobina, el PolyHeme es el único que se basa en el proceso de polimerización. Si bien la hemoglobina es la sustancia ideal para sustituir a la sangre porque conserva oxígeno aun después de extraída de los eritrocitos, los sucedáneos que contienen hemoglobina han resultado tóxicos y han causado disfunción renal, trastornos digestivos y elevaciones súbitas de la tensión arterial así como disminuciones del ritmo cardíaco. Esa toxicidad se atribuye a la estructura de la proteína de la hemoglobina, que se compone de pequeñísimos tetrámeros moleculares. Fuera de los eritrocitos, las moléculas de hemoglobina se salen de los vasos sanguíneos y se unen al óxido nítrico, sustancia que controla la tonicidad de los vasos. Los tetrámeros impiden que el óxido nítrico relaje los vasos sanguíneos, lo que causa vasoconstricción y resulta en un aumento de la tensión arterial y en una reducción del flujo de sangre a los órganos vitales.

El PolyHeme se prepara a partir de sangre donada que ha sido cuidadosamente tamizada para que no esté contaminada con VIH ni con virus de la hepatitis. La hemoglobina se extrae y se somete a varios procesos que eliminan cualquier vestigio de virus ocultos: lavado, pasteurización y procesamiento bioquímico. En la polimerización se agruman los tetrámeros de hemoglobina para crear moléculas de mayor tamaño capaces de circular sin salirse de los vasos sanguíneos, pero no tan grandes que ocasionen problemas inmunitarios. El PolyHeme se puede administrar a cualquier persona sea cual fuere su tipo de sangre, lo que ahorra tiempo y espacio en los laboratorios. Además, puede conservarse hasta 12 meses, en contraste con las unidades de sangre donada que duran un máximo de 42 días. En el ensayo se demostró que es posible mantener la concentración total de hemoglobina reemplazando la función de los eritrocitos por la hemoglobina polimerizada. El cuerpo humano normalmente contiene 10 unidades de sangre y la cantidad administrada a los pacientes se limitó a seis unidades. No hubo ningún efecto deletéreo relacionado con el PolyHeme y se redujo casi a la mitad la cantidad de sangre donada que requerían los pacientes (6,8 unidades adicionales de sangre comparadas con una media de 10,4 unidades). Con todas estas ventajas, se espera que el PolyHeme revolucione el cuidado de los pacientes con lesiones traumáticas y salve muchas vidas. (American College of Surgeons. Blood substitute tested successfully in trauma patients. News from the American College of Surgeons, comunicado de prensa, 4 de agosto de 1998.)