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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.6 n.4 Washington Oct. 1999

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49891999000900007 

Resultados de la vacunación antimeningocócica en Cuba

 

 

La septicemia y la meningitis son enfermedades meningocócicas invasoras (EMI) que plantean un gran peligro para la vida humana. En total se han identificado 13 serogrupos causales de enfermedad, de los cuales los A, B y C son los más comunes y producen 90% de todos los casos de meningitis meningocócica en el mundo. En Cuba, las EMI eran endémicas y no se consideraban un problema de salud. Entre 1962 y 1978, la incidencia de casos aumentó de 0,1 a 1,8 por 100 000 habitantes, debido principalmente a un incremento de la incidencia de infección por meningococos del grupo C. En vista de la situación, en 1979 el Ministerio de Salud Pública optó por realizar una campaña nacional de vacunación con una vacuna a base de polisacáridos capsulares de los serogrupos A-C (Laboratorios Mérieux). La campaña, que se dirigió a todos los niños de 3 meses a 19 años de edad, logró una cobertura de 80% y condujo a una reducción de las infecciones por meningococos del seogrupo C. No obstante, la incidencia de meningitis meningocócica siguió aumentando y en 1980 el Ministerio declaró que las EMI constituían un problema de salud de primera magnitud en el país. Predominaban los serogrupos B (78,4%) y C (7,2%). La incidencia alcanzó su pico máximo en 1983, con 14,4 casos por 100 000 habitantes.

En los años ochenta se emprendió en Cuba el estudio de una vacuna contra meningococos de los serogrupos B y C (VA-MENGOC-BC) elaborada a partir de la cepa Cu385/83 (B:4; P1.15). Esta vacuna contenía polisacáridos del grupo C y proteínas de la membrana externa a las que se les habían extraído los lipooligosacáridos, y estaba enriquecida con proteínas capsulares de 65 a 95 kDa. Tras la obtención de resultados alentadores en las pruebas de eficacia realizadas en 1987 y 1988, el Ministerio de Salud Pública llevó a cabo en 1989 una campaña de vacunación dirigida a toda la población menor de 20 años y logró una cobertura mayor de 95%. A partir de 1991, la nueva vacuna se incluyó en el Programa Nacional de Inmunización (PNI) para todos los lactantes (una primera dosis a los 3,5 meses de edad y la segunda a los 5,5 meses). Desde entonces se ha logrado una cobertura sostenida de 89,4%.

Recientemente se efectuó un estudio para comparar la incidencia de EMI antes y después de la campaña nacional de vacunación de 1989. En un mapa del territorio nacional se marcó para cada municipio la densidad de la incidencia (DI) correspondiente a distintos períodos antes y después de la campaña y se detectaron diferencias muy notables (antes: DI > 8,8/105 años-persona; después: DI < 6,5/105 años-persona). Las diferencias porcentuales detectadas al comparar la DI al comienzo y al final de cada período fueron mucho mayores después de la campaña de vacunación (87%) que antes de ella (37%). Estas diferencias fueron significativas en los grupos de edad vacunados. Se observó un descenso de la DI en casi todas las municipalidades y algunas no notificaron ningún caso de EMI. La técnica de "mapeo" empleada ilustra el impacto homogéneo que tuvo en todo el país la campaña de inmunización con la vacuna VA-MENGOC-BC. Después de la campaña, la morbilidad por meningococos del serogrupo B comenzó a declinar en niños de 1 año y menores. La frecuencia de casos de EMI en el territorio nacional fue significativamete mayor en los grupos poblacionales que no habían sido vacunados y no se produjo ningún brote de enfermedad tras la campaña de vacunación. Estos datos confirman el efecto protector de la vacuna aplicada a la población menor de 20 años.

Aunque en otros países con epidemias de EMI la VA-MENGOC-BC se ha mostrado poco eficaz contra meningococos del serogrupo B, particularmente en niños menores de 5 años, en Cuba se observó un marcado descenso de la epidemia después de la aplicación en masa de la vacuna contra serotipos específicos, seguida de la inmunización sistemática. Estos resultados coinciden con los de estudios efectuados en Cuba en años anteriores, en los cuales se observó una eficacia de 93 a 98% en niños de 0 a 5 años. Cabe resaltar que la estrategia preventiva del Ministerio de Salud Pública de aplicar la VA-MENGOC-BC a todos los niños menores de 1 año como parte del PNI, práctica que se inició en 1991, ha sido un factor de gran importancia en el mantenimiento de la reducción de la morbilidad, aun habiéndose confirmado la presencia de meningococos causales circulantes. (Pérez Rodríguez A, Dickinson F, Baly A, Martinez R. The epidemiological impact of antimeningococcal B vaccination in Cuba. Mem Inst Oswaldo Cruz 1999;94(4):433-440.)