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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.6 n.4 Washington Oct. 1999

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49891999000900012 

Posible estrategia terapéutica contra las enfermedades degenerativas del cerebro

 

 

Estudios de laboratorio sobre enfermedades cerebrales causadas por priones, tales como el kuru y la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob en el ser humano y la llamada "enfermedad de las vacas locas", han arrojado indicios muy claros y sorprendentes sobre lo que podría constituir una estrategia terapéutica para prevenir estas enfermedades. En el número de agosto de la Journal of Virology, científicos del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID) de los Estados Unidos de América y sus colegas en Francia y en el Reino Unido notificaron que la presencia de un pequeño fragmento de proteína de origen priónico (PrP) impide que la proteína más grande se pliegue inadecuadamente. Ya que una aberración en el plegamiento de esta proteína se asocia con las enfermedades priónicas, impedir que la proteína del prion adopte una configuración anormal puede ser un elemento clave para frenar la progresión hacia la enfermedad manifiesta.

Las enfermedades provocadas por priones, denominadas encefalopatías espongiformes transmisibles (EET), son trastornos mortales que confieren al cerebro el aspecto de queso suizo debido a la formación de grandes vacuolas detectables en la autopsia. A mediados de los años noventa, estas enfermedades llamaron la atención a nivel mundial cuando en Gran Bretaña se detectó una epidemia de un trastorno degenerativo en 34 seres humanos por consumo de carne procedente de "vacas locas", es decir, vacas con encefalopatía espongiforme bovina. Aunque se produce la transmisión de los bovinos a los seres humanos, la infección suele limitarse a la especie animal donde se origina.

Investigadores en los laboratorios del NIAID en el estado de Montana han demostrado, por ejemplo, que una PrP anormal obtenida de un ratón no puede hacer que una PrP normal obtenida de un hámster adquiera una configuración anormal. No obstante, la PrP de dos tipos de ratones y de hámster comparten una misma región nuclear capaz de inhibir la conversión de PrP normal a PrP anormal en ambas especies de ratones. Se trata, por consiguiente, de un péptido con la capacidad para inhibir la conversión de las proteínas priónicas en una gran variedad de animales. Aún no se conoce bien el mecanismo inhibidor, pero la importancia de la reacción radica en su posible aplicación para frenar el proceso patológico. Usando células infectadas obtenidas de ratones, los investigadores bloquearon la producción de PrP nuevas anormales al incubar las células afectadas con el péptido nuclear.

Las alteraciones morfológicas de las proteínas que se observan en las enfermedades priónicas impiden que la proteína anormal sea metabolizada por el organismo. Las proteínas resistentes se acumulan y forman placas insolubles que producen problemas neurológicos. Estos efectos pueden demorar muchos años e incluso decenios en aparecer y han obstaculizado el estudio de las enfermedades de origen priónico. Otras afecciones, tales como las enfermedades de Alzheimer y Parkinson, también se caracterizan por la formación de placas neuronales y podrían estar vinculadas con las enfermedades priónicas.

Lo irónico de estos resultados radica en que la prevención de la progresión de los síntomas de enfermedad de origen priónico podría depender precisamente de una fracción de proteína derivada de priones. Es demasiado pronto para saber la utilidad de esta información en lo referente al tratamiento de la enfermedad, pero cabe esperar que de ella surjan nuevas posibilidades terapéuticas. (National Institute of Allergy and Infectious Diseases. Lab experiments reveal potential therapeutic target for degenerative brain diseases. Comunicado de prensa, 2 de agosto de 1999).