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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.7 n.1 Washington Jan. 2000

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49892000000100009 

La mortalidad y el peso corporal en personas que nunca han fumado

 

 

Numerosos estudios prospectivos han revelado una asociación entre el exceso de peso corporal y la mortalidad en adultos, pero pocos han explorado la posibilidad de que un adulto sano con un peso corporal demasiado bajo también esté en mayor riesgo de morir que una persona de peso normal. Este interrogante cobra especial pertinencia a la luz de la reciente reducción de 21 a 19 del límite inferior del índice de masa corporal (IMC = [peso (kg)/estatura (m2)]) recomendado para adultos esta- dounidenses por los Institutos Nacionales de Salud, de Bethesda, Maryland.

La mayor mortalidad que se viene observando desde hace 30 años en adultos de muy bajo peso corporal en muchas poblaciones se ha atribuido al efecto de factores de confusión, particularmente el tabaquismo y la presencia de enfermedades subyacentes. No obstante, algunos estudios prospectivos recientes en pacientes sanos que nunca habían fumado indican que el riesgo de mortalidad en individuos con un IMC muy bajo es similar al del resto de la población, aunque se observan diferencias según la edad y el sexo.

En un estudio prospectivo de 12 años de duración, un grupo de investigadores examinó la relación entre el IMC y la mortalidad. La población estudiada, derivada del Estudio de Salud Adventista que se llevó a cabo en California (1976-1988), se compuso de 20 346 adultos blancos no hispanos (divididos en dos grupos: adultos de mediana edad, de 25-54 años; adultos de edad avanzada, de 55-84 años) que nunca habían fumado y que no tenían antecedentes de enfermedad coronaria, cáncer o accidente cerebrovascular. Se buscaron indicadores de enfermedad subyacente (peso actual comparado con el que se tenía 17 años antes; defunción durante la etapa inicial del seguimiento) y se halló una asociación positiva directa entre el IMC y la mortalidad por todas las causas en hombres de mediana edad (riesgo mínimo con un IMC de 15-22,3), hombres de edad avanzada (riesgo mínimo con un IMC de 13,5-22,3), mujeres de mediana edad (riesgo mínimo con un IMC de 13,9-20,6) y mujeres de edad avanzada (riesgo mínimo con un IMC de 13,4-20,6). En mujeres posmenopáusicas que no habían recibido tratamiento hormonal de reemplazo los autores encontraron una relación en forma de J (riesgo mínimo con un IMC de 20,7-27,4), con un riesgo doble de defunción (riesgo relativo: 2,2; IC95%: 1,3 a 3,5) en mujeres de edad avanzada cuyo IMC era < 20,7, principalmente por enfermedades cardiovasculares y respiratorias. En cambio, este tipo de asociación no se observó en mujeres adultas de menor edad, como tampoco en el sexo masculino.

Los resultados del presente estudio apuntan a la posibilidad de un riesgo más alto de mortalidad en mujeres mayores que tienen un IMC excesivamente bajo, quizá debido a la escasa síntesis de los estrógenos que normalmente se producen en el tejido adiposo por un proceso de aromatización, a la cual se suma la carencia producida por el cese de la función ovárica. (Singh PM, Lindsted KD, Fraser GE. Body weight and mortality among adults who never smoked. Am J Epidemiol 1999;150(11):1152-1164).