SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.7 issue1El tabaco, el alcohol y el riesgo de cáncer de las vías aerodigestivas superioresPolíticas sobre medicamentos author indexsubject indexarticles search
Home Page  

Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.7 n.1 Washington Jan. 2000

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49892000000100014 

El tabaquismo del adulto y la depresión en niños y adolescentes: ¿se asocian?

 

 

La conocida presencia de una relación entre la depresión y el hábito de fumar en personas adultas, respaldada por abundantes datos, ha llevado a algunos investigadores a preguntarse si la misma asociación se produce en la adolescencia y la niñez. En 1996, Patron et al. publicaron resultados confirmatorios que se basaron en un estudio de corte transversal en adolescentes. No obstante, faltaba explorar mediante estudios longitudinales la naturaleza temporal de la asociación observada entre el hábito de fumar y la depresión. Con este propósito, recientemente otros investigadores llevaron a cabo un estudio prospectivo basado en métodos de análisis de supervivencia y en datos procedentes de personas que oscilaban en edad entre la niñez tardía y mediados de la adolescencia. El estudio, que se basó en una muestra de 1 731 estudiantes (de 8-9 y 13-14 años de edad), tuvo por objetivo determinar en qué medida el riesgo de empezar a fumar podría depender de un estado depresivo y viceversa. Los resultados, que se citan a continuación, arrojan nueva luz sobre la secuencia temporal entre el tabaquismo y la depresión en niños y adolescentes.

El tabaquismo se asoció con un aumento moderado del riesgo de sufrir un primer episodio depresivo (riesgo relativo sin ajuste (RRSA): 1,73; IC95%: 1,35 a 2,21; P < 0,001). No se observaron diferencias en función del sexo, pero los sujetos de raza blanca no hispanos tuvieron un riesgo de sufrir depresión ligeramente menor que los de otras razas (RRSA: 1,35; IC95%: 1,10 a 1,66; P = 0,004). Los ajustes por variables covariantes tuvieron poco efecto en las estimaciones (riesgo relativo ajustado (RRA) asociado con el tabaquismo: 1,66; IC95%: 1,28 a 2,16; P < 0,001). El haber sido bebedor anteriormente no mostró ninguna asociación con un mayor riesgo de sufrir depresión (RRA: 1,19; IC95%: 0,99 a 1,42; P = 0,059).

No se detectó ninguna asociación entre la presencia de antecedentes de depresión y el inicio posterior del hábito de fumar (RRNA: 1,07); IC95%: 0,76 a 1,52; P = 0,690). Tampoco se observó asociación alguna entre el sexo del sujeto y el inicio del hábito de fumar en el grupo de edad estudiado, pero los jóvenes depresivos que no eran de raza blanca sí mostraron un menor riesgo de empezar a fumar que los blancos no hispanos que sufrían depresión (RRNA: 0,68; IC95%: 0,50 a 0,94; P = 0,019). El consumo previo de alcohol se asoció con un riesgo aumentado de empezar a fumar (RRNA: 2,60; IC95%: 1,96 a 3,47; P < 0,001), aun después de hacer ajustes por la presencia de factores covariantes.

El estudio aquí descrito tuvo limitaciones importantes: 1) la muestra provino de una zona urbana del litoral nororiental de Estados Unidos y no es representativa de toda la población; 2) los resultados no pueden compararse con los de estudios en adultos debido al enfoque exclusivo en la depresión en la juventud; 3) los datos obtenidos derivan de las respuestas dadas por los propios jóvenes a un cuestionario y están sujetos a sesgos de recordación e interpretación; 4) con los años, muchos jóvenes abandonaron el estudio. No obstante, los resultados permiten concluir que en el grupo de edad estudiado hay un posible vínculo causal entre el hábito de fumar y la presencia posterior de depresión, pero no viceversa. (Wu L-T, Anthony JC. Tobacco smoking and depressed mood in late childhood and early adolescence. 1999;89(12):1837-1840).