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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.7 n.5 Washington May. 2000

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49892000000500010 

Instantáneas

 

¿Podrá encontrarse una vacuna contra la enfermedad de Alzheimer? Algunos opinan que sí.

 

 

La inoculación de un individuo con un virus o una bacteria atenuada para estimular la producción de anticuerpos es un concepto sencillo que se ha llevado a la práctica una y otra vez con resultados extraordinarios en la lucha contra muchas enfermedades, desde la viruela hasta la poliomielitis y el sarampión. Ahora algunos científicos abrigan la esperanza de poder aplicarlo en la batalla contra la enfermedad de Alzheimer.

En 1999, un grupo de investigadores de la compañía farmacéutica Elan ha explorado esta posibilidad mediante el desarrollo de un modelo a base de ratones transgénicos en cuyo ADN insertaron una variante mutante del gen de la proteína precursora del amiloide, que es responsable de una forma genética de la enfermedad de Alzheimer. Los ratones fabricaron la proteína mutante y con el tiempo sufrieron la aparición de placas de amiloide. Los investigadores pudieron usar este modelo para investigar la eficacia de distintos tratamientos contra la formación de placas. El paso siguiente fue la creación de una vacuna a base de amiloide beta y una sustancia que estimula el sistema inmunitario. En un primer experimento, le administraron a un grupo de ratones transgénicos inyecciones mensuales de la vacuna, entre los 6 y 11 meses de edad. A un segundo grupo de estos ratones, que sirvió de grupo testigo, no le administraron ninguna vacuna. A la edad de 13 meses, los ratones del grupo testigo tenían placas en 2 a 6% del cerebro, mientras que los ratones vacunados estaban prácticamente libres de placas.

En un segundo experimento, los investigadores empezaron a administrar las inyecciones a los 11 meses de edad, cuando ya habían aparecido algunas placas. En un período de 7 meses, los ratones transgénicos que sirvieron de testigos mostraron un aumento de 1700% en la cantidad de placas cerebrales, mientras que los ratones que fueron vacunados mostraron un descenso de 99% en comparación con los ratones testigos de 18 meses de edad. En algunos ratones, el tratamiento parece haber causado la desaparición de algunas de las placas que ya estaban presentes y la reducción de algunos de los otros daños que suelen acompañarlas, como la inflamación y la alteración de los procesos celulares.

Este estudio es de carácter preliminar y falta mucho para poderlo repetir. Es necesario averiguar, por ejemplo, si los ratones vacunados se conservan en buena salud y con la memoria intacta después de la vacunación. Por otra parte, los ratones transgénicos no reproducen con exactitud los trastornos observados en seres humanos ¾no presentan nudillos neurofibrilares ni pierden tantas neuronas¾, lo cual plantea la necesidad de llevar a cabo estudios para determinar si los seres humanos responden de manera distinta a la vacuna. También es importante tener en cuenta que el depósito de amiloide es un fenómeno que se presenta invariablemente en los seres humanos con enfermedad de Alzheimer, pero solamente una fracción de los casos de la enfermedad que se presentan en edad temprana se deben a la presencia de la variante mutante del gen de la proteína precursora del amiloide, lo cual implica que la vacuna podría ser beneficiosa en algunos casos solamente. Puede que "cure" el depósito de amiloide, pero que no impida la progresión de la demencia.

Existen algunas dificultades de carácter técnico. Falta verificar si es factible elaborar una vacuna que estimule la formación de anticuerpos contra las proteínas del propio organismo. Habrá que determinar la inocuidad y eficacia de la vacuna antes de contemplar la realización de ensayos en seres humanos.

Muy a pesar de estas limitaciones, el estudio aquí descrito representa un adelanto científico y conceptual de enorme importancia y podría representar un gran paso hacia el desarrollo de un tratamiento eficaz contra la enfermedad de Alzheimer. El estudio ha sido el resultado de una labor efectuada a lo largo de los últimos 20 años, con el respaldo del gobierno federal de los Estados Unidos de América y, en época más reciente, de los laboratorios farmacéuticos. Si la técnica que se ha explorado en ella da los resultados esperados, será factible curar una enfermedad que, según se estima, podría llegar a paralizar el sistema de salud en el próximo siglo. Y aun si esta técnica no diera resultados, puede ser la base para el descubrimiento de otros métodos inmunológicos para impedir el depósito de amiloide en la enfermedad de Alzheimer y otras enfermedades neurológicas. (National Institute on Aging. Immunizing against AD? A tantalizing possibility suggested by recent research. Progress reports on Alzheimer's disease. Bethesda, Maryland: NIA; 1999. p. 22. [NIH Publication 99-4664].)