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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.8 n.4 Washington Oct. 2000

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49892000000900012 

Instantáneas 

 

La hipocolesterolemia y la mortalidad por enfermedades no cardiovasculares

 

 

Según los resultados de ensayos clínicos recientes, las bajas concentraciones de colesterol total en sangre podrían asociarse con un aumento de la mortalidad por causas no cardiovasculares. Diversos estudios aleatorizados han apuntado hacia un aumento de las defunciones por causas no coronarias en personas con bajas concentraciones de colesterol total. Al investigarse las causas de defunción por subcategorías, se ha observado una relación inversa entre el riesgo de accidentes cerebrovasculares y el colesterol total en sangre, y una relación directa entre este último y el riesgo de accidentes cerebrovasculares no hemorrágicos. Algunos cánceres ¾de pulmón, hígado, tejidos linfáticos y sistema hematopoyético¾ mostraron una mayor frecuencia en personas con bajas concentraciones séricas de colesterol total. Falta ver si estas asociaciones se observan en personas con hipocolesterolemia natural o en las que tienen bajas concentraciones de colesterol en sangre porque han seguido una dieta o porque han tomado medicamentos que bajan el colesterol. Si de hecho hay una asociación entre bajas concentraciones de colesterol en sangre y un mayor riesgo de morir de causas no cardiovasculares, aún sigue habiendo mucha incertidumbre en cuanto al mecanismo que explica la asociación.

La inquietud por este tema surgió por primera vez en los años setenta, a raíz de la detección por investigadores japoneses de una asociación ecológica entre las hemorragias cerebrales y las concentraciones de colesterol en la sangre. En 1981 surgieron nuevos datos, obtenidos mediante estudios prospectivos, que apuntaban hacia una relación inversa o en forma de U entre la colesterolemia y el cáncer. En un taller celebrado ese mismo año por la Asociación Estadounidense del Corazón, los Pulmones y la Sangre, se tomó le decisión, sobre la base de los resultados de estudios epidemiológicos prospectivos estadounidenses y de otros países, de no modificar las recomendaciones en vigencia sobre la reducción del colesterol total. Finalmente, en 1990 se dieron a conocer en una conferencia en Bethesda, Maryland, los resultados de un metaanálisis modificado de 19 estudios procedentes de Estados Unidos, Europa, Israel y Japón. Estos resultados son los que respaldan las conclusiones expresadas en los párrafos anteriores.

La mayor parte de las explicaciones de orden biológico que se han dado no han tenido gran apoyo, entre ellas la de que las concentraciones bajas de colesterol podrían menoscabar la integridad de la membrana celular. Un argumento contra la presencia de una relación causa-efecto radica en que no se ha detectado una relación cuantitativa entre la colesterolemia y el riesgo de trastornos no cardiovasculares. Además, los estudios no farmacológicos no han revelado un exceso de defunciones de origen no cardíaco. Por consiguiente, aunque está claro que sí existe una relación entre las concentraciones bajas de colesterol en la sangre y el riesgo de morir de causas no cardiovasculares, la mayor parte de los estudios parecen dar lugar a un mayor número de interrogantes que de respuestas. (Meadows AB, Abbott C, Lier K. Low cholesterol and noncardiovascular mortality. Military Med 2000; 165(6):466­469.)