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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.8 n.6 Washington Dec. 2000

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49892000001100010 

Instantáneas

 

¿Es beneficiosa la dosis de refuerzo de la vacuna contra Haemophilus influenzae?

 

 

La vacuna conjugada contra Haemophilus influenzae tipo b (Hib) protege a los niños contra uno de los principales agentes causales de enfermedades peligrosas, como la meningitis, septicemia, pneumonía y epiglotitis. Muchos países han adoptado las vacunas conjugadas contra Hib con resultados sumamente favorables. El régimen recomendado, similar al que se aplica a otras vacunas contra enfermedades de la infancia, como la DTP (difteria, tétanos, tos ferina) y la vacuna antipoliomielítica, consiste en la administración de tres dosis (a los 2, 3 y 4 meses de edad) más una dosis de refuerzo durante el segundo año de vida. Esta dosis de refuerzo, por razones económicas, solamente ha sido adoptada por algunos países desarrollados, pero según los resultados de un estudio reciente que se llevó a cabo en el Reino Unido, se trata de una dosis que no aporta ningún beneficio adicional.

Los investigadores compararon las concentraciones de anticuerpos protectores contra H. influenzae en la sangre de 153 niños vacunados a las edades recomendadas con las de niños que habían recibido una dosis de refuerzo entre los 43 y 72 meses de edad. Según los resultados, la eficacia de la vacuna se reduce después del primer año (P < 0,001), pero en términos generales se conserva bastante alta hasta el sexto año de vida (99,4% en niños de 5 a 11 meses y 97,3% en niños de 12 a 71 meses de edad). Aunque la cuarta dosis no tiene ningún efecto nocivo en los niños que la reciben, se trata de una inyección muy cara y a menudo dolorosa. En el estudio también se examinó de manera prospectiva, durante el período de octubre de 1992 a marzo de 1999, la tasa de infección invasora por H. influenzae en los 4 368 200 niños que habían recibido las tres dosis de vacuna prescritas por el régimen vigente en el Reino Unido. Se encontró una tasa de fracaso de 2,2 por cada 100 000 niños vacunados (IC95%: 1,8 a 2,7).

La conclusión de que la dosis de refuerzo en el segundo año de vida es innecesaria tiene grandes consecuencias para aquellos países que aún no han iniciado la vacunación de rutina contra Hib. En gran parte del mundo en desarrollo, las infecciones por Hib cobran gran número de vidas infantiles, pero pocos de estos países tienen los recursos económicos para pagar una vacuna tan costosa. La decisión de adoptar el régimen de vacunación contra Hib se vería facilitada si hicieran falta menos dosis. De hecho, Chile acaba de dar un paso en esa dirección con la adopción de la vacuna conjugada contra Hib siguiendo un esquema de tres dosis. Se espera que la eliminación de la dosis de refuerzo impulse a otros países latinoamericanos a seguir el ejemplo de Chile. (Health PT, Booy R, Azzopardi HJ, Slack ME, Path FRC, Bowen-Morris J, et al. Antibody concentration and clinical protection after Hib conjugate vaccination in the United Kingdom. JAMA 2000;284(18):2334-2340).