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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.8 n.6 Washington Dec. 2000

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49892000001100014 

Publicaciones/Publications

 

El progreso en la salud de la población. Informe anual del director, 2000
Washington, D.C.: Organización Panamericana
de la Salud; 2000. 168 pp.
ISBN 92 75 37298 5

 

 

El Informe anual del Director de la Organización Panamericana de la Salud, doctor George A. O. Alleyne, correspondiente a 1999-2000 se abre con una afirmación esperanzadora: "Al final del siglo XX, la región de las Américas había logrado grandes mejoras en el estado de salud y en las condiciones de vida de la población en general".

El Informe es un documento no solo informativo, sino normativo. El planteamiento de logros y desafíos en materia de salud en la Región va más allá de la presentación de cifras y estadísticas; describe y valora las estrategias utilizadas y deja en el lector innumerables enseñanzas al plantear nuevos caminos para la investigación y la prestación de servicios en salud pública.

En el apartado titulado "Análisis de la situación de salud" se comenta que un gran logro radica en que los ministerios de salud de 18 países americanos han establecido bases de datos con indicadores básicos de salud y ampliado su capacidad para desagregar información por niveles subnacionales. La disponibilidad de esta información reviste importancia crítica para realizar los análisis de la situación de salud que se emplearán para ajustar y reencauzar las políticas y programas de salud con el fin de corregir la falta de equidad entre los países y dentro de ellos.

El Informe establece que para orientar el proceso de toma de decisiones es indispensable que en los análisis de la situación de salud se examinen las desigualdades de una manera más específica y se emplee la información básica disponible en los niveles nacional y subnacional. De hecho, el tema de las desigualdades permea las páginas de este documento y constituye una de las líneas prioritarias en las acciones para mejorar la salud de las poblaciones.

En el apartado "La salud en el desarrollo humano", el Director de la OPS destaca que la salud de la población es un producto de la sociedad y, al mismo tiempo, una condición imprescindible para el crecimiento económico y la estabilidad política.

La OPS ha detectado tres clases de inequidades que propician la desigual atención en salud que reciben los habitantes del continente americano:

• La inequidad relacionada con el ingreso y el capital doméstico, la cual provoca que a menor ingreso económico de una familia corresponda una mayor posibilidad de enfermar.

• La inequidad relacionada con el grado de educación formal. Por ejemplo, en Chile (1990-1995) las tasas de mortalidad neonatal de los niños de madres sin instrucción formal fueron 12 veces mayores que las de los niños cuyas madres tenían 13 o más años de escolaridad.

• La inequidad relacionada con el grupo étnico. En este renglón queda claro que existen algunos programas de salud que discriminan, no solo en relación con el color de la piel, sino también en relación con el sexo, ya que las mujeres reciben menos cuidados.

Según el Informe, la OPS ha promovido compromisos regionales y subregionales para determinar acciones comunes en áreas como la violencia contra la mujer, la epidemia de VIH/sida y el control del tabaquismo. También se ha iniciado un proyecto encaminado a promover la participación de los hombres en los programas de salud reproductiva en Centroamérica. El remate de esta sección del Informe es el reconocimiento de la importancia que tiene la comunicación social, en sus diversos aspectos, para que se considere a la salud una de las mayores riquezas que puede adquirir el ser humano a lo largo de toda la vida.

El esfuerzo por reducir las desigualdades en materia de salud ha llevado a la OPS a buscar mecanismos que vigoricen los procedimientos de regulación, con el fin de convertir la legislación sanitaria en un vehículo efectivo hacia la equidad.

Otro punto en el que se hace patente la desigualdad entre los diversos países se refiere a la inequidad en la diseminación y el uso de la información científica. El apoyo que ha prestado la OPS en este campo se ha dirigido a:

• Estimular el empleo de nuevas tecnologías de información y comunicación;

• financiar la investigación en salud;

• intercambiar expertos en salud pública a través de proyectos multicéntricos para fortalecer la formación y actualización de investigadores en salud;

• financiar tesis de maestría y doctorado y otorgar becas;

• sensibilizar a los funcionarios centroamericanos acerca de las necesidades de salud específica según el sexo, más allá de los aspectos reproductivos;

• consolidar una biblioteca virtual en salud y fuentes locales de información por medio de la Internet;

• asesorar a diversos países para establecer leyes nacionales de bioética y legislación que protejan los derechos de los pacientes.

La OPS estima necesario crear una nueva cultura de promoción y protección de la salud para que esta última se considere un valor social. Esto exige educar tanto a la gente y a las comunidades como a las instituciones públicas, no gubernamentales y privadas.

En el afán de conseguir un progreso sostenido en la salud de la población, la OPS señala ocho campos prioritarios: 1) la salud del niño y la disminución de la mortalidad infantil; 2) la salud reproductiva; 3) la salud y el desarrollo del adolescente y el joven; 4) la promoción de la salud en el adulto mayor; 5) la mejora en la nutrición 6) la prevención y reducción del uso del tabaco; 7) la reforma del sistema de atención psiquiátrica; 8) la prevención de la violencia doméstica.

El Informe señala que la estrategia mejor conocida y más frecuente es el enfoque de ámbitos o espacios saludables, o sea, la creación y mantenimiento de medios físicos y psicosociales que permitan a las personas llevar una vida saludable cualquiera que sea su lugar de residencia, estudio, trabajo o recreo.

El ambiente, de acuerdo con el Informe, está tan intrínsecamente ligado a los seres humanos que los riesgos que plantea para la salud son tan numerosos como las fuentes de donde provienen. Por ello, es necesario organizar, modificar o fortalecer la protección y el desarrollo ambiental dentro del marco de la meta de salud para todos.

Este ha sido un campo muy amplio de acción para la OPS y, por ello, se ha establecido una cooperación técnica muy estrecha con los países de América. Durante 1999, el Centro Panamericano de Ingeniería Sanitaria y Ciencias del Ambiente y la representación de la OPS/OMS en Perú hicieron hincapié en promover la atención ambiental como forma de abrir el camino hacia municipios y comunidades saludables. Las comunidades así organizadas llegarán a reconocer y controlar los factores ambientales que ponen en riesgo su salud.

La OPS ha impulsado programas para desarrollar instituciones de salud ambiental en México, Paraguay, Puerto Rico, la República Dominicana, Santa Lucía y otros países de la Región. Estos programas están encaminados a lograr avances concretos, como la eliminación del plomo de la gasolina, el mejoramiento de la vigilancia ambiental, la prevención de las intoxicaciones por plaguicidas, el combate contra la contaminación del aire, del agua y de otros recursos naturales.

Los Estados Miembros suscribieron en 1999 el Plan Regional de Salud de los Trabajadores con el fin de eliminar los riesgos y procedimientos peligrosos en los lugares de trabajo. En este mismo sentido, Chile, Colombia, Perú y Venezuela han establecido sistemas automatizados de información en salud ocupacional y se ha creado una red electrónica sobre salud de los trabajadores para optimizar la diseminación de información a través de las nuevas tecnologías de comunicación.

Los trabajadores tienen derecho a una salud integral y los servicios de salud deben basarse en un enfoque holístico que incluya la promoción de la salud, el diagnóstico y el tratamiento de enfermedades, así como la rehabilitación física y social. En la cooperación técnica, la OPS insiste en incorporar los servicios de salud de los trabajadores a los servicios de atención primaria de la salud, con cobertura universal y plena accesibilidad en el trabajo.

La protección ambiental incluye la mejora de los sistemas de abastecimiento de agua, el correcto manejo de los residuos sólidos, la educación en salud y saneamientos en las escuelas y la reforma y modernización del sector y sus instituciones. El Informe hace mención especial al establecimiento, por primera vez, de los sistemas integrados de comercio, finanzas y suministros en el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados. Estos sistemas atienden a más de 440 000 clientes con resultados muy halagadores, pues han disminuido los costos y las quejas de los usuarios.

Los resultados de un análisis realizado en la OPS a mediados de 1999 indicaron que la mayoría de los países de América Latina y el Caribe se encontraban en algún punto entre el planeamiento y las primeras fases de ejecución de reformas del sector de la salud. Sin embargo, el Informe señala varias circunstancias poco satisfactorias: 1. La evaluación de los procesos de reforma es incipiente y desigual. 2. Son pocos los países que procuran que la población general conozca el derecho a la salud que se asienta en sus leyes o constituciones. 3. Más de 200 millones de latinoamericanos están excluidos de la protección social de salud y cerca de 100 millones carecen de servicios básicos en razón de su aislamiento geográfico.

La cooperación de la OPS en la reforma del sector de la salud se ha enfocado, principalmente, en lograr que los Estados Miembros institucionalicen el procedimiento de seguimiento y evaluación y que apliquen políticas que tengan como base tales resultados.

Los Estados Miembros han encontrado muchas dificultades para poder garantizar el libre acceso a los medicamentos esenciales; en la esfera subregional se hicieron esfuerzos por unificar la reglamentación farmacéutica dentro del MERCOSUR y la Comunidad Andina.

Otros problemas importantes son la falta de capacitación tecnológica y la escasez de equipo para exámenes radiológicos y de laboratorio, así como para el funcionamiento de los bancos de sangre. A ellos hay que agregar que las instalaciones y equipamiento de los establecimientos de salud del sector público se hallan deteriorados y anticuados y la planta física necesita de renovación para poder prestar los servicios requeridos. La OPS trabajó en 1999 para fortalecer la capacidad económica y tecnológica de los países más necesitados a fin de resolver tales deficiencias.

Otros campos en los que la influencia de la OPS ha producido resultados positivos son: la tecnología en los sistemas de información de los servicios de salud; la promoción de la salud bucodental; los sistemas de evaluación de la tecnología de salud; la gestión de recursos humanos bien capacitados, y la atención de salud a las poblaciones indígenas con la certeza de que la medicina tradicional es una manifestación cultural de los pueblos, está íntimamente ligada a la sociedad y se mantiene viva de una generación a otra.

El Informe resume los esfuerzos realizados por la OPS para erradicar, prevenir y controlar una amplia gama de enfermedades transmisibles como la tuberculosis, la malaria, las infecciones de transmisión sexual y el VIH/sida, la lepra, la oncocercosis, la filariasis, la enfermedad de Chagas, etc. En cuanto a las enfermedades no transmisibles, la OPS desarrolló programas para combatir el cáncer del cuello uterino, la diabetes mellitus y un interesante proyecto llamado CARMEN, que interviene en la reducción de la prevalencia de los hábitos sedentarios, el tabaquismo, los malos hábitos alimentarios y la hipertensión arterial.

Por medio de varias acciones, la OPS ha promovido reuniones y planes de acción en materia de salud pública veterinaria para combatir la fiebre aftosa, la rabia, la brucelosis y tuberculosis bovina, las encefalitis equinas y otras zoonosis emergentes.

En el campo internacional la presencia de la OPS se ha puesto de manifiesto a través de reuniones y foros para el fortalecimiento de la colaboración para la salud en las Américas en una agenda que, de acuerdo con las orientaciones de su director, el doctor Alleyne, debe ser compartida por instituciones como el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial.

El Informe culmina con una serie de datos administrativos que ponen de manifiesto la mejoría de la eficiencia operativa de la Organización con la introducción de medidas para el ahorro de costos y la máxima utilización de los recursos tecnológicos a su alcance, particularmente de la Internet.

Este informe se publica en inglés con el título: Advancing the people´s health. Annual report of the Director - 2000 ( ISBN: 92 75 17298 6).