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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.9 n.1 Washington Jan. 2001

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49892001000100009 

Instantáneas

 

La vacunación transcutánea: nuevo método de inmunización

 

 

La inmunización transcutánea por medio de un parche con vacuna y coadyuvantes ¾aditivos que intensifican la respuesta inmunitaria, como la enterotoxina termolábil de Escherichia coli (LT) y la toxina de Vibrio cholerae (CT)¾ posee la ventaja de no ser una técnica invasora y de aplicarse a la piel, donde se produce una intensa actividad inmunitaria debido a la presencia de células de Langerhans en 25% de la superficie subepidérmica. En animales, esta técnica genera anticuerpos sistémicos y mucosos que confieren una fuerte protrección contra el antígeno de la vacuna.

La vacunación sin la necesidad de usar aguja hace falta con urgencia en el mundo, dado el alto riesgo de transmisión de enfermedades que se asocia con el uso y reuso de agujas y con su eliminación inadecuada. Otro mérito de la vacunación por parche cutáneo consiste en que la hidratación local producida por el parche disuelve fácilmente el estrato córneo y deja pasar el antígeno a la epidermis para ser conducido por las células de Langerhans hasta los nódulos linfáticos, donde se genera la respuesta inmunitaria de carácter sistémico.

Las sustancias TC y LT sirven como coadyuvantes y también como antígenos, ya que provocan la formación de anticuerpos contra sí mismas, lo cual confiere protección contra las enfermedades diarreicas. En un estudio reciente de fase I, se investigó la inmunogenia y la inocuidad de la LT administrada por vía transcutánea a 18 seres humanos. Cuatro voluntarios recibieron dosis de 25, 50 ó 250 µg de LT; seis recibieron 500 µg. La LT se añadió a una almohadilla de gaza debajo de un parche adhesivo que se colocó sobre la piel del extremo proximal del brazo durante 6 horas. Uno, dos, tres y siete días después de la vacunación, cada voluntario fue observado para detectar cualquier reacción sistémica o local. A todos los voluntarios se les administró una dosis de refuerzo al cabo de 12 semanas. El grupo que recibió 500 µg de LT regresó para recibir una tercera dosis 35 semanas después de la primera, y 250 µg de LT fueron administrados por parche a cada brazo.

No se detectaron reacciones adversas peligrosas. Solamente uno de los voluntarios tuvo una dermatitis local leve. En todos los sujetos que recibieron 500 µg se cuadruplicaron los anticuerpos séricos de tipo IgG contra LT y se produjeron respuestas intensas a las dosis de refuerzo. La IgG se mostró levemente aumentada en las personas que recibieron otras dosis de vacuna. Los anticuerpos contra LT fueron persistentes y pudieron detectarse hasta la trigesimoquinta semana en el grupo que recibió 500 µg. Después de la tercera inmunización, se obtuvo un aumento de 14,6 veces en los anticuerpos IgG contra LT y de 7,2 veces en los anticuerpos IgA. Estos resultados indican que la técnica de vacunación transcutánea provoca una respuesta inmunitaria intensa y persistente y se presta para uso generalizado. Se trata de una técnica sencilla y práctica que puede mejorar la seguridad y la eficacia de la vacunación. (Glenn GM, Taylor DN, Li Xiuru, Frankel S, Montemarano A, Alving CR. Transcutaneous immunization: A human vaccine delivery strategy using a patch. Nature Med 2000; 6(12):1403-1406.)