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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.9 n.2 Washington Feb. 2001

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49892001000200008 

Instantáneas

 

Serotipos de Chlamydia trachomatis y riesgo de carcinoma cervical de células escamosas

 

 

La infección por papilomavirus humanos (PVH) es la principal causa de neoplasia cervicouterina. Otros factores de riesgo son otras enfermedades de transmisión sexual y el consumo de tabaco. Los estudios seroepidemiológicos longitudinales han proporcionado pruebas de que la infección por Chlamydia trachomatis constituye un factor de riesgo adicional de carcinoma cervical invasor de células escamosas (CCCE). Después de identificar una relación entre la presencia de anticuerpos séricos contra C. trachomatis y el posterior desarrollo de CCCE, este grupo de investigadores escandinavos se propuso determinar si esta asociación se limitaba a ciertos serotipos.

Los casos de carcinoma cervical se identificaron cruzando los datos de tres bancos de suero de Finlandia, Noruega y Suecia con los datos de tres registros oncológicos de estos mismos países. A finales de 1994 se habían identificado 181 casos de carcinoma cervical invasor confirmado histológicamente que fueron apareados por edad (± 2 años), tiempo de almacenamiento de las muestras (±2 meses) y país de origen con tres controles sin cáncer cervical en el momento del diagnóstico de los casos. Las muestras de suero de 10 controles tenían un volumen insuficiente, por lo que solo se estudiaron 533 controles, en vez de los 543 previstos.

Los anticuerpos séricos de la clase IgG contra C. trachomatis y C. pneumoniae se determinaron mediante microinmunofluorescencia (MIF). Se consideraron positivos los títulos de 1:16 para C. trachomatis y de 1:32 para C. pneumoniae, que se utilizó como antígeno de control. La IgG sérica frente a C. trachomatis también se midió mediante dos tipos de ensayos inmunoenzimáticos (ELISA): uno para cuerpos elementales y otro para péptidos de la principal proteína de la membrana externa (MOMP). Todas las muestras de suero con anticuerpos frente a C. trachomatis fueron analizadas también mediante MIF para detectar anticuerpos específicos contra los serotipos B, C, D, E, F, G, H, I y J de C. trachomatis. En 85 casos (47%) también se procedió a la amplificación (reacción en cadena de la polimerasa) del ADN extraído de las muestras de biopsia para detectar la presencia de ADN de C. trachomatis mediante la prueba automatizada Cobas Amplicor.

Los datos fueron analizados teniendo en cuenta los efectos de los otros dos principales factores de riesgo de CCCE: la infección por PVH y el consumo de tabaco. Para ello se determinaron los títulos de anticuerpos IgG frente a los PVH 16, 18 y 33 mediante ELISA, y las concentraciones de cotinina mediante radioinmunoensayo. Se calcularon las razones de los productos cruzados (OR) y los intervalos de confianza del 95% (IC95%).

De los 181 carcinomas, 109 (60%) estaban localizados y 62 (34%) eran mestastásicos. En los otros 10 casos (6%) se desconocía el estadio; 150 eran CCCE. Las pacientes tenían un promedio de 44 años (23-64) en el momento del diagnóstico y el intervalo medio entre la donación del suero y el diagnóstico fue de 56 meses (1-221).

La prevalencia general de anticuerpos séricos IgG frente a C. trachomatis fue de 27% en los casos y 13% en los controles. Las tasas correspondientes de anticuerpos frente a los tres tipos de PVH fueron de 37 y 18%, y para la cotinina, de 50 y 39%. En general, las dos pruebas de ELISA fueron más sensibles que la MIF. Las OR de carcinoma cervical ajustadas para la presencia de PVH y cotinina fueron menores con las pruebas de ELISA (1,5; IC95%: 1,0-2,4 con la prueba para cuerpos elementales y 1,3; IC95%: 0,9-1,9 con la prueba para péptidos) que con la MIF (1,8; IC95%: 1,1-2,8). La presencia de IgG sérica frente a C. pneumoniae no se asoció con el carcinoma cervical (OR ajustada: 1,2; IC95%: 0,8-1,7).

Las mayores estimaciones del riesgo correspondieron a los casos de CCCE diagnosticados 12 o más meses después de la donación de suero. En estos 128 casos el serotipo G fue el más estrechamente asociado al CCCE (OR ajustada: 6,6; IC95%: 1,6-27,0). Otros serotipos asociados con el CCCE fueron el I (OR: 3,8; IC95%: 1,3-11,0) y el D (OR: 2,7; IC95%: 1,3-5,6). El serotipo B mostró una asociación casi significativa (OR: 4,1; IC95%: 1,0-18,0). La exposición a más de un serotipo incrementó significativamente el riesgo de CCCE. La reacción en cadena de la polimerasa detectó la presencia de ADN de C. trachomatis en 4 (5%) de los 79 casos analizados. Uno era seropositivo para múltiples serotipos (D, E, F, H, I, J), y los otros tres eran seronegativos.

Según los autores, este estudio es el primero que proporciona pruebas seroepidemiológicas longitudinales de la existencia de una asociación entre la exposición a serotipos específicos de C. trachomatis y el CCCE. El mayor riesgo se asoció con la presencia de IgG sérica frente al serotipo G, y la presencia de anticuerpos frente a más de un serotipo incrementó el riesgo.

Las diferencias entre serotipos detectadas en este estudio y el hecho de que el riesgo fuera mayor en las mujeres expuestas a más de un serotipo son datos que apuntan hacia la participación de C. trachomatis en la carcinogénesis cervical. (Anttila T, Saikku P, Koskela P, Bloigu A, Dillner J, Ikäheimo I, et al. Serotypes of Chlamydia trachomatis and risk for development of cervical squamous cell carcinoma. JAMA 2001;285:47-51)