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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.10 n.1 Washington Jul. 2001

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49892001000700011 

Instantáneas

 

El uso del chupete, el destete precoz y el llanto

 

 

Tanto los clínicos como los especialistas en salud pública han manifestado su preocupación por el hecho de que el uso del chupete cause "confusión con el pezón" y, por consiguiente, lleve al destete precoz. Tanto es así que uno de los objetivos de una iniciativa conjunta de la Organización Mundial de la Salud y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia consiste en evitar el uso del chupete. De hecho, varios estudios observacionales han descrito una fuerte asociación entre el uso del chupete y el destete precoz, pero este tipo de estudios no permite establecer una relación de causalidad.

Los objetivos de este ensayo clínico aleatorio controlado con doble enmascaramiento consistieron en determinar: 1) si la sustitución del uso del chupete por otras medidas para calmar al lactante reduce el riesgo de destete precoz y aumenta la frecuencia o duración del llanto, y 2) si se obtienen resultados distintos cuando los datos son analizados en función de la asignación aleatoria y cuando son analizados como si se tratara de un estudio observacional, sin tener en cuenta dicha asignación.

El estudio se realizó entre enero de 1998 y agosto de 1999 en un hospital universitario de Quebec, Canadá. Las participantes fueron mujeres con partos no gemelares de niños con un mínimo de 37 semanas de gestación y 2 500 g de peso al nacer que tenían proyectado darles de mamar a sus hijos al menos hasta los 3 meses. Se estimó que una reducción del uso del chupete del 60 al 40% reduciría el riesgo de destete precoz (antes de los 3 meses) del 40 al 35% y que, con un nivel a de 0,05 y un nivel b de 0,10, serían necesarios aproximadamente 140 lactantes por grupo.

Las participantes fueron asignadas aleatoriamente a una de dos intervenciones que consistieron en una entrevista con una enfermera en la que se les proporcionó información general sobre la lactancia materna. La única diferencia entre el grupo experimental (n = 140) y el grupo de control (n = 141) radicó en el hecho de que al primero se le recomendó específicamente evitar el uso del chupete y recurrir a otras medidas para calmar al lactante. Las madres rellenaron un cuestionario sobre el comportamiento de los lactantes en 3 días consecutivos a las 4, 6 y 9 semanas. Además, a los 3 meses fueron entrevistadas por un asistente que desconocía el grupo al que habían sido asignadas. La variable primaria de eficacia fue el destete precoz. Como variables secundarias se registraron la frecuencia (número de episodios diarios) y duración total (minutos al día) de los episodios de llanto.

El estudio fue completado por 258 de las 281 mujeres (91,8%): 127 del grupo experimental y 131 del grupo de control. La intervención experimental aumentó la evitación del uso del chupete (del 16,0% en el grupo de control al 38,6% en el grupo experimental), redujo su uso diario (55,7% frente a 40,8%, respectivamente) y redujo el número de inserciones diarias del chupete (2,4 frente a 0,8 a las 4 semanas; 3,0 frente a 0,8 a las 6 semanas, y 3,0 frente a 1,3 a las 9 semanas). En el análisis basado en la asignación aleatoria, la intervención experimental no tuvo efectos detectables sobre el destete a los 3 meses (18,9% en el grupo experimental frente a 18,3% en el grupo de control; riesgo relativo: 1,0; intervalo de confianza del 95%: 0,6 a 1,7) ni sobre el llanto (duración total diaria de 143 frente a 151 minutos a las 4 semanas, 128 frente a 131 minutos a las 6 semanas y 110 frente a 104 minutos a las 9 semanas, en los grupos experimental y de control, respectivamente). Sin embargo, cuando los datos fueron analizados como si se tratara de un estudio observacional, se registró una fuerte asociación entre la exposición al uso diario del chupete y el destete a los 3 meses (25,0% en el grupo expuesto frente a 12,9% en el no expuesto; riesgo relativo: 1,9; intervalo de confianza del 95%: 1,1 a 3,3.)

La intervención tuvo un éxito considerable en lo que se refiere a la reducción del uso del chupete, aunque esto no influyó sobre el llanto a las 4, a las 6 ni a las 9 semanas, ni tampoco sobre el riesgo de destete precoz cuando los datos fueron analizados teniendo en cuenta la asignación aleatoria. En cambio, cuando fueron analizados como si se tratara de un estudio observacional, sí hubo una significativa asociación entre el uso del chupete y el destete antes de los 3 meses. Estos resultados indican que el uso del chupete es un marcador de dificultades con la lactancia materna o de una escasa motivación para seguir con este tipo de alimentación, más que una verdadera causa de destete precoz. Aunque estos resultados requieren confirmación, la ausencia de una relación causal entre el uso del chupete y el destete precoz debería llevar a los organismos internacionales a reexaminar su oposición al uso del chupete. (Kramer MS, Barr RG, Dagenais S, Yang H, Jones P, Ciofani L, et al. Pacifier use, early weaning, and cry/fuss behavior. A randomized controlled trial. JAMA 2001;286:322-326.)