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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.10 n.3 Washington Sep. 2001

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49892001000900006 

Instantáneas

 

Riesgo de convulsiones por uso de vacunas de células enteras contra la tos ferina, o contra el sarampión, la parotiditis y la rubéola

 

 

En los años treinta se detectó por vez primera una relación entre la vacunación contra la tos ferina y ciertos efectos neurológicos adversos. En la misma época, varios estudios mostraron una asociación entre la administración de la vacuna triple (toxoides tetánico y diftérico y células enteras contra la tos ferina, DTP) y un mayor riesgo de sufrir convulsiones febriles y encefalopatía. Los posibles efectos de la vacuna triple contra el sarampión, la parotiditis y la rubeóla (MMR) han sido menos estudiados. En 1991, Griffin et al. notificaron una asociación entre la administración de la MMR y un mayor riesgo de convulsiones febriles durante los primeros 7 a 14 días después de la vacunación, y en 1995 Farrington et al. descubrieron que este riesgo existía durante los primeros 6 a 11 días después de la vacunación.

En 1991, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, en Atlanta, Georgia, creó un proyecto para vigilar los efectos adversos de todo tipo de vacunas (Vaccine Safety Datalink). Sobre la base de los datos recolectados por dicho proyecto, que se llevó a cabo en una cohorte obtenida de cuatro grandes centros integrales de salud (HMO) en Estados Unidos, un grupo de investigadores estudió la relación entre las vacunas DTP y MMR y una primera convulsión, así como sus efectos en niños propensos a sufrir convulsiones. El estudio, que abarcó 679 942 niños menores de 7 años, se efectuó mediante la revisión de fichas clínicas y de datos automatizados. En total se estudió el efecto de 340 386 dosis de vacuna DTP y de 137 457 dosis de vacuna MMR, en comparación con el efecto de no haber recibido vacunaciones recientes.

Los resultados indicaron que la vacuna DTP se asoció con un mayor riesgo de sufrir convulsiones febriles solamente el día de la vacunación (riesgo relativo (RR) ajustado, 5,70; IC95% de 1,98 a 16,42). La vacuna MMR se asoció con un riesgo aumentado de convulsiones febriles 8 a 14 días después de la vacunación (RR, 2,83; IC95% de 1,44 a 5,55). Ninguna de las dos vacunas mostró una asociación con convulsiones que no fueran febriles. El número de convulsiones febriles que sufrió cada niño como consecuencia de la administración de las vacunas DTP y MMR se estimó en 6 a 9 y en 25 a 34, respectivamente. Al compararse los niños vacunados que sufrieron convulsiones febriles con otros niños que también las sufrieron sin haber recibido ninguna vacuna, se encontró que los primeros no estaban en mayor riesgo que los segundos de sufrir convulsiones o discapacidades del desarrollo neurológico en fecha posterior.

En resumen, se ha documentado un riesgo aumentado de sufrir convulsiones febriles en niños menores de 7 años después de ser vacunados con las vacunas DTP y MMR, pero este riesgo no parece asociarse con ninguna consecuencia adversa a largo plazo. (Barlow WE, Davis RL, Glasser JW, Rhodes PH, Thompson RS, Mullooly JP, et al. The risk of seizures after receipt of whole-cell pertussis or measles, mumps, and rubella vaccine. N Engl J Med 2001345(9):656-661.)