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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.10 n.3 Washington Sep. 2001

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49892001000900012 

Instantáneas

 

Reaparición del virus del Nilo Occidental

 

 

La aparición del virus del Nilo Occidental (West Nile: WN) en el hemisferio occidental en el verano de 1999 representó la introducción por primera vez en la historia reciente de un flavivirus del Viejo Mundo en el Nuevo Mundo. Algo similar había ocurrido ya con otros flavivirus, como el virus del dengue, que se ha dispersado desde Asia a todas las regiones tropicales, o el virus de la encefalitis japonesa (JE), que se ha instalado en las costas del norte de Australia, y es de esperar que, debido al aumento del comercio y de los viajes por todo el mundo, se produzcan nuevas incursiones de flavivirus en zonas donde antes no existían. Este artículo abre un número de la revista Emerging Infectious Diseases dedicado especialmente al virus WN.

Este virus de la familia Flaviviridae (género Flavivirus) fue aislado por primera vez en 1937 en el distrito ugandés del Nilo Occidental (de ahí su nombre). El virus WN posee un genoma formado por una única hebra de ARN positivo con 11 000 a 12 000 nucleótidos que contiene una región no co-dificadora (NC) en cada extremo y codifica 10 proteínas: 3 estructurales (C, M y E) y 7 no estructurales (NS1, NS2a, NS2b, NS3, NS4a, NS4b y NS). La proteína M es sintetizada como una proteína precursora (prM) cuya escisión por una proteasa celular (furina) da lugar a la formación de la proteína definitiva. La proteína más importante desde el punto de vista inmunológico es la glicoproteína E, una hemaglutinina mediadora de la unión del virus a las células huésped, responsable de la generación de la mayoría de los anticuerpos neutralizantes. El virus WN forma parte del serocomplejo del virus JE, en el que se incluyen varios virus que también producen encefalitis en humanos: el virus JE, el virus de la encefalitis de San Luis (SLE), el virus de la encefalitis del valle de Murray y el virus Kunjin (un subtipo del virus WN). Otros miembros de este serocomplejo son los virus Cacipacore, Koutango, Alfuy y Yaoundé. Todos los flavivirus están estrechamente relacionados desde el punto de vista antigénico, hecho responsable de las frecuentes reacciones serológicas cruzadas. Los miembros del serocomplejo JE están todavía más relacionados y a menudo se necesitan pruebas especiales, como los ensayos de neutralización, para identificar el virus infectante.

Desde que se aisló el virus WN por primera vez, los brotes humanos han sido infrecuentes, destacando entre ellos los de Israel (1951-1954 y 1957) y Sudáfrica (1974). Sin embargo, desde mediados de la década de los noventa se han registrado tres tendencias epidemiológicas inquietantes: 1) el aumento de la frecuencia de brotes humanos y equinos (Rumania, 1996; Marruecos, 1996; Túnez, 1997; Italia, 1998; Rusia, Estados Unidos e Israel, 1999, e Israel, Francia y Estados Unidos, 2000); 2) el aumento de los casos de enfermedad grave en humanos, y 3) las elevadas tasas de mortalidad en las aves coincidentes con los brotes humanos de Israel y Estados Unidos.

El virus WN puede agruparse genéticamente en dos linajes (1WN y 2 WN), de los cuales solo el primero se asocia con encefalitis en humanos. Se han aislado virus de este linaje en África, India, Europa, Asia y Norteamérica. Además, el virus Kunjin, aparentemente un subtipo del linaje 1WN, circula en Australia junto con el virus de la encefalitis del valle de Murray. Los virus del linaje 2WN se mantienen en África en focos enzoóticos y no se han asociado con la encefalitis humana. Entre los virus del linaje 1WN, los que recientemente han causado brotes humanos y equinos en Europa y Asia han estado relacionados más estrechamente con el virus WN aislado por primera vez en Rumania en 1996 (ROM96), y posteriormente en Kenia en 1998. El virus responsable del brote de 1999 en Estados Unidos (NY99) es genéticamente diferente de los virus similares al ROM96 y su pariente más cercano es un virus que ha circulado en Israel entre 1997 y 2000 (Isr98). Tan solo en los Estados Unidos e Israel se han descrito casos de enfermedad y muerte en humanos y animales ocasionados por esta variante Isr98/NY99 del virus WN. El genotipo del virus NY99 se ha mantenido estable en los Estados Unidos, con muy pocos cambios genómicos entre los brotes de 1999 y 2000. El brote humano y aviario del año 2000 en Israel fue causado por la cocirculación de las variantes ROM96 e Isr98, fenómeno que no es nuevo con los flavivirus. Se han descrito brotes mixtos similares con el virus del dengue. La estrecha relación genética entre los virus aislados en Israel y Nueva York indican que el virus fue importado del Mediano Oriente a Norteamérica, pero sigue sin conocerse el medio por el que tuvo lugar su introducción (aves, mosquitos, humanos u otros huéspedes vertebrados). Una característica llamativa de la epidemia humana inicial que tuvo lugar en la ciudad de Nueva York en 1999 fue la alta mortalidad de las aves, y en particular del cuervo americano (Corvus brachyrhynchos) y otros córvidos, en la epizootia acompañante.

Este hecho llevó al establecimiento de un sistema de vigilancia de la mortalidad de las aves para seguir la diseminación del virus en los Estados Unidos. Los resultados obtenidos mostraron que la actividad del virus se había extendido a 12 estados en el año 2000, desde la frontera con Canadá hasta Carolina del Norte, a 900 km de distancia. También se observó una marcada diseminación del virus desde la ciudad de Nueva York hacia el norte al final de la primavera y principio del verano, y hacia el sur al final del verano y durante el otoño, coincidente con las migraciones de las aves. Asimismo, este sistema de vigilancia ha permitido detectar la infección por virus WN en 76 especies de aves. Pese a esta notable expansión geográfica del virus demostrada por el sistema de vigilancia de la mortalidad de las aves, los casos humanos han seguido estando confinados a la ciudad de Nueva York y a los condados limítrofes de Nueva Jersey y Connecticut.

Además de una elevada mortalidad de los pacientes con síntomas neurológicos, los brotes recientes de los Estados Unidos, Israel, Rumania y Rusia se han asociado con otras características clínicas que difieren de las observadas en brotes anteriores, tales como la profunda debilidad motora y la escasa frecuencia de las erupciones cutáneas y linfadenopatías. Las encuestas serológicas realizadas durante los brotes de Rumania (1996) y Estados Unidos (1999 y 2000) han indicado que solo aparece enfermedad neurológica grave en menos del 1% de las personas infectadas y enfermedad febril sistémica en cerca del 20%. En los Estados Unidos, ambos brotes alcanzaron su máxima intensidad en los humanos en agosto, y en los caballos en septiembre. En el brote del año 2000 se identificaron en cinco estados 14 especies de mosquitos infectados. Como los mosquitos del género Culex son los principales vectores mantenedores del virus en el Viejo Mundo, no es de extrañar que las especies Cx. pipiens y Cx. restuans, frecuentes vectores ornitofílicos mantenedores del virus SLE en el nordeste de Estados Unidos, fueran también las especies infectadas con mayor frecuencia en el año 2000. Sin embargo, todavía no se sabe cuáles son las especies más importantes en la transmisión a los humanos ni a los caballos.

La experiencia existente con el virus WN en el Viejo Mundo y con el virus SLE en América permite pensar que el virus WN puede alcanzar una amplia distribución geográfica en el continente americano y llegar a tener una amplia variedad de mosquitos vectores y de especies aviarias huéspedes.

Para prevenir la infección humana por el virus WN se ha puesto en marcha en los Estados Unidos un extenso programa de control de las larvas de mosquitos y de información a la población para tratar de reducir la exposición a las picaduras de mosquitos. Sin embargo, todavía es necesario estudiar mejor la eficacia y la relación costo-efectividad de estas medidas preventivas y de la aplicación de pesticidas para controlar a los mosquitos adultos. Dado el carácter parcial de los conocimientos actuales sobre la ecología del virus WN, su impacto sanitario en el continente americano y la eficacia de las medidas de control puestas en marcha, es de esperar que siga representando un importante problema de salud pública en el próximo decenio. (Petersen LR, Roehrig JT. West Nile virus: a reemerging global pathogen. Emerg Infect Dis 2001;7:611-614)