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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.10 n.3 Washington Sep. 2001

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49892001000900013 

Instantáneas

 

Factores de riesgo de infección por el virus de la hepatitis C en jóvenes de la calle

 

 

El papel predominante de las transfusiones de sangre y del consumo de drogas inyectadas en la transmisión de la infección por el virus de la hepatitis C (VHC) ha sido confirmado por varios estudios en todo el mundo. En Canadá, la principal vía de transmisión es el consumo de drogas inyectadas. La tasa de transmisión por vía sexual es baja y la transmisión en el seno de la familia es rara. También se ha descrito la transmisión en otras situaciones que implican la exposición a la sangre, como el tatuaje, la perforación (piercing) de los pabellones auriculares y otras zonas del cuerpo o el hecho de compartir el instrumental utilizado para el consumo de drogas inyectadas, pero se desconoce su importancia relativa.

En 1995, los autores de este estudio iniciaron una investigación sobre la prevalencia de las hepatitis B y C en jóvenes de la calle de la ciudad de Montreal y los factores de riesgo asociados con estas infecciones. En el presente informe se describen los resultados obtenidos con respecto a la infección por VHC. Los referidos a la infección por el virus de la hepatitis B (VHB) han sido motivo de otra publicación.

El estudio se realizó entre diciembre de 1995 y septiembre de 1996. Los participantes fueron jóvenes de la calle de edades comprendidas entre los 14 y 25 años, reclutados a partir de un estudio de cohortes en curso (el Montreal Street Youth Cohort Study). Los jóvenes "de la calle" se definieron como aquellos que durante el año anterior se habían encontrado sin un sitio para dormir en más de una ocasión o habían acudido habitualmente a los servicios de la ciudad para jóvenes de la calle. Todos los participantes fueron sometidos a un cuestionario cara a cara de 15 minutos de duración para obtener información sobre sus características demográficas y los factores de riesgo de infección por VHB y VHC. Tras la entrevista se obtuvo una muestra de sangre para la detección de anticuerpos frente al VHB y al VHC. Para detectar los anticuerpos anti-VHC, en los primeros 329 casos se utilizó un inmunoensayo enzimático (EIA) comercial y en los 108 casos restantes otro EIA comercial de un laboratorio distinto, cuyas características son similares (sensibilidad del 98,6 y 99,6% y especificidad del 99,5 y 99,8%, respectivamente). Todas las muestras positivas fueron confirmadas mediante una prueba de electroinmunotransferencia recombinante (RIBA) de tercera generación. Para identificar los factores asociados a la infección por VHC se realizó un análisis de regresión logística multivariada en el que se incluyeron las variables asociadas (P < 0,1) a la infección en el análisis univariado.

Los participantes tenían una media de 19,5 años, 303 (69,3%) eran varones, 247 (56,5%) tenían al menos un tatuaje, 342 (78,3%) tenían perforaciones del pabellón auricular o de otras zonas del cuerpo, 200 (45,8%) se habían inyectado drogas, 232 (53,1%) habían consumido cocaína en forma de crack, 21 (4,8%) habían recibido sangre o productos sanguíneos por indicación médica y 34 (7,8%) habían recibido inyecciones de medicamentos o vacunaciones fuera de Canadá.

De las 437 muestras de sangre analizadas, 55 contenían anticuerpos anti-VHC, lo cual representa una prevalencia del 12,6% (intervalo de confianza del 95%: 9,7 a 15,9%). La prevalencia fue similar en ambos sexos: 10,4% en el femenino y 13,5% en el masculino. Las variables asociadas con la infección de forma estadísticamente significativa en el análisis univariado fueron la edad, el tatuaje y el número de tatuajes, el número de perforaciones (piercings), el consumo de drogas inyectadas, el consumo de crack, la prostitución, el haber practicado sexo anal activo o pasivo, el haber sufrido una o más infecciones de transmisión sexual y el haber tenido más de 10 parejas del sexo opuesto, parejas del mismo sexo, parejas que consumían drogas inyectadas, parejas infectadas por el virus de la inmunodeficiencia humana o parejas con antecedentes de hepatitis no especificada. Entre los factores no asociados con la infección por VHC se encontraban el sexo, el haber recibido transfusiones de sangre o sus derivados, o inyecciones o vacunaciones fuera de Canadá, el haber utilizado cepillos de dientes o cuchillas de afeitar de otros y el haber vivido con alguien que tuviera antecedentes de hepatitis no especificada, pero que no fuera su pareja sexual. Los factores que siguieron estando asociados de forma significativa con la infección en el análisis de regresión logística multivariada fueron el consumo de drogas inyectadas, la edad superior a 18 años y el consumo de crack. Las correspondientes razones de probabilidades (odds) y sus intervalos de confianza fueron: 28,4 (6,6 a 121,4), 3,3 (1,6 a 7,0) y 2,3 (1,0 a 5,3). El tener más de un tatuaje también se asoció de forma casi significativa: 1,8 (0,9 a 3,6).

La prevalencia registrada en este estudio (12,6%) fue muy inferior a la estimada en la población general de Canadá (0,8%) y a la detectada en otros estudios de poblaciones similares de jóvenes de la calle en Ottawa, Canadá (4%), Goiania, Brasil (1% y 3%), y Oregón, Estados Unidos (5%). Esta diferencia podría explicarse por la mayor prevalencia del consumo de drogas inyectadas entre los jóvenes de la calle de Montreal (46%), en comparación con los de Ottawa (17%) y Oregón (37%). En este estudio sobre las hepatitis B y C hubo tres factores que se asociaron con ambas infecciones (la edad, el consumo de drogas inyectadas y los tatuajes). Otros dos solo se asociaron con la infección por VHB (la actividad sexual y las perforaciones) y uno con la infección por VHC (el consumo de crack).

Entre las limitaciones de este estudio destacan el desconocimiento sobre la posibilidad de generalizar sus resultados a otros jóvenes de la calle y el hecho de que la mayoría de los individuos fueran participantes en un estudio de cohortes, por lo que podrían ser menos desorganizados y, por consiguiente, menos vulnerables a la adquisición de la infección por VHC en comparación con otros jóvenes de la calle, con lo que se estaría subestimando la verdadera prevalencia de la infección. Por otro lado, como los participantes fueron remunerados, aquellos que se encontraran en situación más precaria podrían estar sobrerrepresentados y esto podría haber producido una sobreestimación de la prevalencia. (Roy E, Haley N, Leclerc P, Boivin J-F, Cédras L, Vincelette J. Risk factors for hepatitis C virus infection among street youths. CMAJ 2001; 165:557-560)