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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.10 n.4 Washington Oct. 2001

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49892001001000007 

Instantáneas

 

El tratamiento del dolor de garganta con antibióticos en atención primaria

 

 

El dolor de garganta es la segunda causa más frecuente de consulta, tras la tos. La mayoría de los casos son debidos a infecciones víricas. La principal causa bacteriana son los estreptococos b-hemolíticos del grupo A (EBA), que se aíslan en el 15 a 36% de los niños y el 5 a 17% de los adultos con dolor de garganta. Aunque esta es la única causa frecuente que requiere tratamiento con antibióticos, en 1992 la proporción de pacientes diagnosticados de faringitis que recibieron antibióticos fue muy superior (76% de los adultos y 71% de los niños). En estos casos, los antibióticos recomendados como tratamiento de primera línea son la penicilina o la eritromicina, esta última en caso de alergia a la penicilina.

En este estudio, los autores utilizaron los datos de la Encuesta Nacional de Asistencia Médica Ambulatoria (National Ambulatory Medical Care Survey: NAMCS) para determinar si la prescripción de antibióticos en estos casos ha cambiado a lo largo del tiempo (entre 1989 y 1999) y para identificar los factores que permiten predecir la prescripción de antibióticos en general y de antibióticos no recomendados en particular.

El análisis se limitó a los adultos cuyo motivo de consulta fueron los "síntomas referidos a la garganta". Solo se incluyeron las consultas a los médicos de atención primaria: médicos de familia, médicos generales, internistas, médicos especialistas en adolescentes, geriatras y especialistas en medicina preventiva general. En los análisis, los especialistas en medicina de adolescentes se incluyeron junto con los médicos de familia, y los geriatras y los especialistas en medicina preventiva general con los internistas. Se excluyeron los menores de 18 años y los pacientes inmunodeprimidos con diabetes, infección por el virus de la inmunodeficiencia humana o cáncer. También se excluyeron los casos diagnosticados de sinusitis o con alguna otra causa de dolor de garganta que pudiera llevar al tratamiento con antibióticos. Asimismo, se excluyeron las consultas definidas como "no agudas". La muestra final consistió en 2 244 consultas por dolor de garganta.

Se calcularon las tasas nacionales anuales de prescripción de antibióticos en pacientes con dolor de garganta y las tasas de tratamiento con antibióticos no recomendados. Solo se incluyeron los antibacterianos no tópicos. El tratamiento recomendado se definió como la administración de penicilina o eritromicina. Los datos fueron sometidos a un segundo análisis tras la exclusión de todos los diagnósticos distintos de la faringitis que pudieran justificar el tratamiento con antibióticos (bronquitis aguda, exacerbación aguda de bronquitis crónica, infección estafilocócica, infección bacteriana, infección gonocócica, linfadenitis, otitis media, otitis externa, neumonía, infecciones urinarias e infecciones cutáneas), lo cual redujo la muestra en un 17,5% (1 852 consultas). Se calcularon los intervalos de confianza del 95% (IC95%) de los porcentajes estimados y se efectuó un análisis de regresión logística multivariado para identificar los factores que predecían la prescripción de antibióticos en general, y de antibióticos no recomendados en particular.

El número estimado de consultas anuales por dolor de garganta que cumplieron los criterios de inclusión fue de 6,7 millones (5,1 a 8,7 millones, según el año). Los diagnósticos más frecuentes fueron faringitis aguda (41%), infección respiratoria de vías altas (21%), amigdalitis aguda (8%), infección estreptocócica (6%), bronquitis aguda (5%) y laringitis aguda (2%). Se prescribieron antibióticos en el 73% de las consultas (IC95%: 70 a 76%): antibióticos recomendados en el 23% (IC95%: 20 a 26%) y no recomendados en el 49% (IC95%: 46 a 52%). Entre los pacientes tratados con antibióticos, el 68% (IC95%: 64 a 72%) recibió antibióticos no recomendados.

El uso de antibióticos recomendados disminuyó del 32% en 1989 al 11% en 1999 (P < 0,001). Hubo una disminución significativa del uso de la penicilina (del 17% en 1989 al 6% en 1999; P < 0,001) y de la eritromicina (del 15% en 1989 al 5% en 1999; P < 0,001). El uso de antibióticos no recomendados aumentó del 45% en 1989 al 56% en 1998, pero en 1999 disminuyó al 46% (P < 0,001). Hubo un aumento significativo del uso de macrólidos de amplio espectro (P < 0,001) y fluoroquinolonas de amplio espectro (P < 0,001). La prescripción de antibióticos por los internistas disminuyó significativamente: del 74% en 1989-92 al 64% en 1993-96 y al 60% en 1997-99 (P < 0,01). No obstante, la prescripción de antibióticos no recomendados por estos especialistas aumentó de forma también significativa: del 66% en 1989-92 al 73% en 1993-96 y al 88% en 1997-99 (P = 0,003). El uso de antibióticos no recomendados también aumentó entre los médicos de familia y los médicos generales, aunque de forma no significativa.

En el análisis multivariado, los factores relacionados de forma independiente con la prescripción de antibióticos fueron la edad (razón de posibilidades -OR-, 0,86 por cada decenio más; IC95%: 0,79 a 0,94) y el hecho de que el médico fuera un generalista (OR, 1,54 en comparación con los médicos de familia; IC95%: 1,10 a 2,14). Entre los pacientes tratados con antibióticos, los factores relacionados con la prescripción de antibióticos no recomendados fue el año civil (OR, 1,17 por año; IC95%: 1,11 a 1,24). Al repetir el análisis tras la exclusión de todos los diagnósticos distintos de la faringitis que pudieran justificar el tratamiento con antibióticos, la proporción de consultas en las que se prescribieron antibióticos disminuyó del 73 al 71% (IC95%: 68 a 74%) y la tendencia al mayor uso de fluoroquinolonas de amplio espectro dejó de ser significativa (P = 0,002).

Este estudio demuestra que la proporción de pacientes con dolor de garganta tratados con antibióticos en atención primaria (73%) es muy superior a la prevalencia de los EBA (5 a 17%) en adultos con este síntoma. El aumento del uso de macrólidos y fluoroquinolonas de amplio espectro es preocupante por dos motivos: su costo mucho más elevado en comparación con la penicilina y el riesgo mucho mayor de aparición de resistencia. Es necesario seguir tratando de alentar un uso apropiado de los antibióticos por parte tanto de los pacientes como de los médicos. (Linder JA, Stafford RS. Antibiotic treatment of adults with sore throat by community primary care physicians. A national survey, 1989-1999. JAMA 2001;268:1181-1186.)