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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.10 n.4 Washington Oct. 2001

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49892001001000008 

Instantáneas

 

Los antidepresivos como factor de riesgo de cardiopatía isquémica

 

 

La depresión es la cuarta causa más importante de discapacidad. Más del 45% de los pacientes hospitalizados tras un infarto de miocardio tienen depresión, diagnóstico psiquiátrico que constituye un factor de riesgo independiente de mortalidad y de morbilidad tras el infarto de miocardio. Dado que todavía no se ha esclarecido el papel de los antidepresivos en la cardiopatía isquémica, los autores de este estudio se propusieron determinar si estos fármacos constituyen un factor de riesgo, además de comparar el riesgo conferido por distintos fármacos y grupos de antidepresivos.

Para ello realizaron un estudio de casos y controles apareados por consulta, edad y sexo. Los pacientes fueron reclutados en nueve consultas de medicina general de una red de investigación (Trent Focus Collaborative Research Network). Se identificaron los casos nuevos de cardiopatía isquémica (angina de pecho, infarto de miocardio, cirugía coronaria) registrados entre el 1 de enero de 1995 y el 31 de diciembre de 1999. Como controles se seleccionaron personas que nunca habían recibido este diagnóstico.

Mediante un análisis de regresión logística múltiple condicional, se calcularon las razones de posibilidades (odds ratios: OR) y sus intervalos de confianza del 95% (IC95%). La principal variable de interés fue el uso de antidepresivos antes del diagnóstico de la cardiopatía isquémica. Se analizaron las interacciones entre los antidepresivos tricíclicos (ADT) y los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), entre la dosulepina (dotiepina) y la amitriptilina, y entre la dosulepina y la lofepramina. Los datos fueron ajustados en función de posibles efectos de confusión (diabetes, hipertensión, índice de masa corporal y consumo de tabaco) y se presentan las OR brutas y ajustadas. La relación entre la dosis y la respuesta fue analizada mediante una prueba de tendencia. Partiendo de un consumo de ADT del 10% en los 5 años anteriores, se calculó que serían necesarios 804 conjuntos de casos y controles (cuatro controles por caso) para demostrar una OR de 1,5 con una potencia del 95% y un nivel de significación del 5%.

Entre los 74 948 pacientes registrados en las nueve consultas hubo 933 casos nuevos de cardiopatía isquémica que cumplieron los criterios de inclusión. Los 516 hombres se emparejaron con 3 081 controles del mismo sexo, y las 417 mujeres con 2 435 controles del mismo sexo. Había datos sobre las prescripciones realizadas durante los últimos 7,5 años en los casos y 7,4 años en los controles.

La OR bruta de cardiopatía isquémica fue de 1,67 (IC95%: 1,41 a 1,99) en los pacientes a los que alguna vez se les habían prescrito antidepresivos antes del diagnóstico de la cardiopatía isquémica, y este significativo aumento persistió tras el ajuste en función de los factores de confusión antes mencionados (OR, 1,63; IC95%: 1,28 a 2,08). La prescripción previa de ISRS también se asoció con un aumento significativo de la OR bruta (1,55; IC95%: 1,18 a 2,01), pero no de la OR ajustada (1,29; IC95%: 0,89 a 1,87). En cambio, la prescripción previa de ADT se asoció con un aumento significativo tanto de la OR bruta (1,67; IC95%: 1,38 a 2,01) como de la OR ajustada (1,56; IC95%: 1,18 a 2,05). No hubo interacciones significativas entre el uso de ISRS y ADT.

Para determinar si estos resultados se debían a algún fármaco o grupo de fármacos, se repitieron los análisis para la amitriptilina, dosulepina y lofepramina (los tres ADT utilizados con mayor frecuencia). Las OR brutas estaban aumentadas con cada uno de ellos, pero las OR ajustadas solo siguieron estando significativamente aumentadas en el caso de la dosulepina (1,67; IC95: 1,17 a 2,36).

El análisis de la relación entre la dosis de dosulepina y la respuesta reveló que los pacientes tratados con dosis superiores a 50 mg tenían mayor riesgo de cardiopatía isquémica que los tratados con dosis menores (OR bruta, 1,74; IC95%: 1,26 a 2,41. OR ajustada, 1,72; IC95%: 1,12 a 2,63). La prueba de tendencia fue altamente significativa (P < 0,0001).

Este estudio reveló que los pacientes con cardiopatía isquémica tenían mayores probabilidades que los controles de haber sido tratados con antidepresivos antes del diagnóstico. Después de ajustar los datos en función de los factores de confusión, la asociación se mantuvo con los ADT, pero no con los demás antidepresivos. No fue posible excluir la existencia de una asociación entre la cardiopatía isquémica y la depresión en sí misma, dado que el número de pacientes no tratados fue muy escaso. En el caso de la dosulepina, además de una asociación entre el consumo del fármaco y la cardiopatía isquémica, también se identificó una relación entre la dosis y la respuesta. La asociación es biológicamente verosímil, una vez que los ADT son antiarrítmicos de clase I y pueden causar hipotensión ortostática, efectos ambos que pueden precipitar un infarto de miocardio. Además, los ADT también aumentan la resistencia a la insulina, factor asociado con la aterogénesis. (Hippisley-Cox J, Pringle M, Hammersley V, Crown N, Wynn A, Meal A, et al. Antidepressants as risk factor for ischaemic heart disease: case-control study in primary care. BMJ 2001; 323:666-669.)