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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.10 n.4 Washington Oct. 2001

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49892001001000010 

Instantáneas

 

Reducción del aborto en Bangladesh gracias a mejores servicios de planificación familiar

 

 

En los países que han sufrido recientemente una transición demográfica se observa una relación inversa entre la tasa de fecundidad y las tasas de abortos y uso de anticonceptivos. A escala mundial, las tasas de fecundidad han disminuido de una media de seis niños por mujer en los años 50 a menos de tres hoy en día. Las tasas de uso de anticonceptivos han aumentado del 10% en 1965 a más del 50% en 1999. Cuando los anticonceptivos fracasan o no se usan, hay mujeres que recurren al aborto para evitar embarazos no deseados. Varios países en desarrollo tienen altas tasas de abortos ilegales, que conllevan un alto riesgo de morbilidad y mortalidad materna. En el mundo, aproximadamente una de cada ocho muertes maternas se debe a abortos realizados sin garantías de seguridad. Aunque la existencia de mejores servicios de planificación familiar podría reducir el número de abortos y sus complicaciones, el desarrollo de los programas de planificación familiar también podría conducir al aumento de las tasas de abortos. No resulta fácil investigar el efecto de los servicios de planificación familiar sobre el aborto, no solo porque no hay datos fiables sino porque existen muchos factores de confusión. En Bangladesh se ha producido una transición demográfica de las más rápidas de todo el mundo. En los últimos 20 años, la tasa de fecundidad se ha reducido a la mitad, mientras que las tasas de aborto y uso de anticonceptivos se han triplicado, hasta llegar, respectivamente, al 55% y 50 por 1 000 actuales.

En este estudio se analizan los datos de dos zonas similares, típicas del Bangladesh rural, para investigar los efectos de la disposibilidad de mejores servicios de planificación familiar sobre las tasas de abortos.

La región rural de Matlab, Bangladesh, dispone desde 1966 de un Sistema de Vigilancia Demográfica que registra los datos sobre el desenlace del embarazo en las dos zonas estudiadas. Desde 1977, una de ellas (en adelante, zona PF) dispone de un Proyecto de Salud Maternoinfantil y Planificación Familiar que proporciona servicios de planificación familiar más accesibles y de mejor calidad que los proporcionados por el gobierno en el área de comparación (en adelante, zona C), donde las prácticas contraceptivas, la fecundidad, el aborto y la mortalidad materna son las características de las áreas rurales del país.

Los autores utilizaron los datos del Sistema de Vigilancia Demográfica para calcular la evolución de las tasas de aborto (número anual de abortos por 1 000 mujeres de 15 a 49 años) entre 1979 y 1998 en ambas zonas. Además, analizaron los datos de las mujeres casadas de 15 a 49 años entrevistadas en las Encuestas de Matlab sobre Conocimientos, Actitudes y Prácticas relacionadas con la Anticoncepción, realizadas en 1984 y 1990, en las cuales se les preguntó, entre otras cosas, si deseaban tener más hijos, si estaban utilizando métodos anticonceptivos y, en caso afirmativo, cuáles. Estos datos permitieron calcular separadamente las tasas de embarazos deseados y no deseados y el porcentaje de embarazos de ambos tipos que concluían en abortos voluntarios.

A finales de los años setenta y principios de los ochenta, las tasas de abortos eran similares en ambas zonas, pero desde 1983 han aumentado en la zona C, mientras que en la zona PF han disminuido ligeramente. En consecuencia, a finales de los años noventa, en la zona PF había, por término medio, 5 abortos menos por cada 1 000 mujeres que en la zona C. En la actualidad, la tasa de abortos en la zona C es más de tres veces mayor que en la zona PF. La diferencia entre las dos zonas fue significativa todos los años desde 1983 (P < 0,001 cada año).

En ambas áreas, tanto en 1984 como en 1990, casi la mitad de las mujeres no embarazadas que no usaban anticoncepción permanente dijeron que no querían tener más hijos. De las que sí querían, cerca de tres cuartos quedaron embarazadas en los 5 años siguientes. Las diferencias entre las dos zonas fueron mucho mayores en lo que se refiere a los embarazos no deseados. Así, cerca de la mitad de las mujeres de la zona C que dijeron no desear más hijos tuvieron al menos uno en los 5 años siguientes; en el área PF, la tasa de embarazos no deseados fue significativamente menor. Esto indica que la disponibilidad de servicios de planificación familiar mejores y más accesibles en la zona PF les permitió evitar nuevos embarazos a las mujeres que no deseaban tener más hijos.

En ambas áreas y ambos períodos, la probabilidad de abortar fue mucho mayor en los embarazos no deseados que en los deseados. A su vez, la probabilidad de que los embarazos deseados acabaran en aborto fue considerablemente menor en la zona PF que en la zona C, diferencia que probablemente se deba al hecho de que a las mujeres de la zona PF quizás les resulte más fácil programar y espaciar sus embarazos.

En opinión de los autores, los resultados de este estudio revelan lo erróneas que pueden ser las conclusiones sobre la anticoncepción y el aborto que se pueden extraer de los análisis de los cambios a lo largo del tiempo, especialmente en situaciones de transición de la fecundidad. Si solo se hubiera considerado la zona C, se hubiera visto que mientras la fecundidad disminuyó en un tercio, el uso de anticonceptivos se triplicó y la tasa de abortos aumentó en un 30%. Como estos cambios coincidieron con un aumento de las actividades de planificación familiar, se podría haber concluido que era esta la causa del aumento de la tasa de abortos.

Sin embargo, en la zona PF no se observó tal aumento de la tasa de aborto, a pesar de que también disponía de actividades de planificación familiar, pero más accesibles y de mejor calidad. En realidad fue esta mejor calidad y accesibilidad de las actividades de planificación familiar la que permitió mantener estable la tasa de aborto en la zona PF.