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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.10 n.6 Washington Dec. 2001

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49892001001200010 

Instantáneas

 

La infección por VIH favorece la transmisión sexual del virus de la hepatitis C

 

 

El virus de la hepatitis C (VHC), el agente etiológico de la mayoría de las hepatopatías crónicas, se transmite habitualmente por vía parenteral, sobre todo por transfusiones de sangre o consumo de drogas intravenosas. Sin embargo, en una considerable proporción de casos no se identifican factores de riesgo parenterales, lo cual sugiere la existencia de otras vías de transmisión. Los datos acerca de la posible transmisión sexual del VHC son contradictorios. La coinfección por VHC es frecuente en pacientes infectados por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) (20 a 65%), especialmente en los receptores de transfusiones de sangre y en los adictos a drogas por vía parenteral (80 a 90%). La prevalencia también es alta en los varones homosexuales (8 a 15%) y algunos informes señalan una elevada tasa de transmisión sexual del VHC en las parejas de los individuos con anticuerpos anti-VIH. Con el fin de investigar el papel de la infección por VIH en la transmisión sexual del VHC, en este estudio de casos y controles se determinó la prevalencia de anticuerpos anti-VHC en función de la presencia o ausencia de infección por VIH en individuos con contactos heterosexuales u homosexuales y sin antecedentes de consumo de drogas intravenosas ni de transfusiones sanguíneas.

El estudio se realizó en pacientes del área de Nápoles, Italia, con infección por VIH o con riesgo de adquirirla y cuyo comportamiento sexual los ponía en riesgo de adquirir infecciones transmitidas por vía parenteral. Los casos fueron todos los pacientes ambulatorios observados entre noviembre de 1994 y noviembre de 1999 que eran positivos para el VIH. Por cada caso se seleccionaron dos controles observados en el mismo centro durante el mismo período de tiempo y en los cuales los resultados de las pruebas de anticuerpos anti-VIH fueron negativos. Los casos y los controles fueron apareados por edad (± 5 años), sexo y factores de riesgo de infecciones transmitidas por vía parenteral. Cada participante rellenó un cuestionario sobre los datos demográficos, los antecedentes de consumo de drogas y transfusiones de sangre, los comportamientos sexuales, el tipo de relaciones sexuales y el riesgo de exposición a infecciones transmitidas por vía parenteral. Se excluyeron todos los individuos con antecedentes de consumo de drogas intravenosas o transfusiones de sangre y solo se incluyeron aquellos con exposición homosexual o heterosexual a infecciones transmitidas por vía parenteral. Se obtuvieron muestras de suero para detectar anticuerpos anti-VIH y anti-VHC y marcadores del virus de la hepatitis B (HBsAg y HBcAb). El análisis estadístico de los resultados se realizó con las pruebas de la t y de la c2; se consideraron significativos los valores de P < 0,05.

Participaron 106 casos (61 hombres y 45 mujeres) con una mediana de 32 años (17 a 55) y 212 controles (122 hombres y 90 mujeres) con una mediana de 30 años (17 a 56). Con respecto a los factores de riesgo, de los 106 casos, 37 (34,9%) tuvieron relaciones heterosexuales peligrosas; 32 (30,2%), relaciones homosexuales masculinas sin protección; 5 (4,7%), relaciones heterosexuales con drogadictos; 31 (29,2%), relaciones heterosexuales con una pareja estable que era seropositiva para el VIH, y 1 (0,9%), relaciones homosexuales masculinas con una pareja estable que era seropositiva para el VIH. En el grupo de control, las cifras correspondientes fueron 74 (34,9%), 64 (30,2%), 10 (4,7%), 62 (29,2%) y 2 (0,9%), respectivamente. Esto es, los porcentajes fueron idénticos a los registrados en los casos.

La prevalencia de la positividad del HBsAg fue similar en los dos grupos (4,7% en los casos y 2,4% en los controles) y no se observaron diferencias en función de los factores de riesgo sexuales. La presencia de anticuerpos anti-HBc en individuos con HBsAg negativo fue más frecuente en los casos (33,9%) que en los controles (15,6%). Esta diferencia se observó en todos los subgrupos de riesgo por contacto sexual, pero solo fue estadísticamente significativa en el subgrupo con actividad heterosexual peligrosa (43,2% frente a 16,2%).

La presencia de anticuerpos anti-VHC fue más frecuente en los casos que en los controles (15,1% frente a 5,2%) en todos los subgrupos de riesgo por contacto sexual. En los individuos con relaciones heterosexuales u homosexuales con parejas estables seropositivas para el VIH, la diferencia fue del 18,7% frente al 1,6%; en aquellos con relaciones heterosexuales peligrosas, del 10,8% frente al 2,7% (no significativa); en los hombres con relaciones homosexuales, del 15,6% frente al 12,5% (no significativa), y en los individuos con relaciones heterosexuales con drogadictos, del 20% (1 de 5) frente al 0% (0 de 10).

Este estudio demuestra que, en individuos cuya exposición a las infecciones transmitidas por vía parenteral ha sido exclusivamente sexual, la prevalencia de la infección por VHC es mayor en los coinfectados por el VIH que en los no coinfectados. Esto indica que el VIH puede aumentar la transmisión sexual del VHC, aunque no se puede excluir la contribución de factores de confusión como las intervenciones quirúrgicas o el hecho de compartir cepillos de dientes, maquinillas de afeitar o jeringas no desechables. De cualquier forma, estos factores deberían estar presentes tanto en los casos como en los controles. Independientemente de la presencia o ausencia de infección por VIH, la prevalencia de la infección por VHC fue alta en los hombres con relaciones homosexuales peligrosas, lo cual señala la mayor importancia de la transmisión homosexual de la infección por VHC. De hecho, en el Reino Unido se ha detectado una mayor seroprevalencia del VHC en los homosexuales (8,9%) que en los heterosexuales (1,1%). En cambio, las relaciones sexuales peligrosas y las relaciones homosexuales o heterosexuales sin protección con parejas estables seropositivas para el VIH se asociaron con una mayor prevalencia de la infección por VHC en los individuos coinfectados por el VIH. Aunque los estudios sobre la transmisión sexual del VHC no son concluyentes debido a la ausencia de control de los factores de confusión, estos estudios indican que dicha transmisión puede ocurrir, aunque parece ser menor que en el caso del VIH o del virus de la hepatitis B.

En resumen, de acuerdo con los resultados de este estudio y de otros anteriores, se puede concluir que la transmisión sexual del VIH es rara en la población general, pero que la coinfección por el VIH contribuye a aumentarla, probablemente debido a que la inmunodepresión favorece la replicación del VHC. (Filippini P, Coppola N, Scolastico C, Rossi G, Onofrio M, Sagnelli E, et al. Does HIV infection favor the sexual transmission of hepatitis C? Sex Transm Dis 2001;28:725-729.)