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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.11 n.2 Washington Feb. 2002

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49892002000200012 

Instantáneas

 

Los anticonceptivos orales y el riesgo de infarto del miocardio

 

 

El consumo de anticonceptivos orales (AO) constituye, según varios estudios, un factor de riesgo de trombosis tanto venosa como arterial. Con el fin de reducir esos riesgos, se han efectuado varias modificaciones, tales como la reducción de las dosis de estrógenos o la sustitución de unos progestágenos por otros. Los AO que contienen los llamados progestágenos de tercera generación (desogestrel o gestodeno) se han asociado con una duplicación del riesgo de trombosis venosa en comparación con otros AO combinados, pero, por otro lado, se ha señalado que podrían proteger frente al infarto del miocardio (IM). Los autores de este estudio investigaron la asociación entre el consumo de AO y el riesgo de IM en función del tipo de progestágenos (desogestrel o gestodeno, frente a levonorgestrel), de la dosis de estrógenos y de la presencia o ausencia de mutaciones protrombóticas (mutación G1691A del gen del factor V y mutación G20210A del gen de la protrombina).

En este análisis se utilizaron los datos del estudio sobre el riesgo de trombosis arterial en relación con el consumo de AO (Risk of Arterial Thrombosis in Relation to Oral Contraceptives Study: RATIO), un estudio de casos y controles basado en la población y de ámbito nacional, realizado en Holanda, en el que participaron 248 mujeres de 18 a 49 años que habían sufrido su primer IM entre 1990 y 1995, y 925 controles sin IM, seleccionadas aleatoriamente y apareadas con los casos según la edad, el año del acontecimiento índice y la zona de residencia. Todas la participantes proporcionaron información sobre sus características sociodemográficas, el consumo de AO y los principales factores de riesgo cardiovascular (antecedentes personales de hipertensión, diabetes, hipercolesterolemia y consumo de tabaco, y antecedentes familiares de enfermedades cardiovasculares). En 217 pacientes y 763 controles se procedió a la identificación de la presencia o ausencia de las mencionadas mutaciones de los genes del factor V y de la protrombina mediante la reacción en cadena de la polimerasa. La razón de los productos cruzados (odds ratio: OR) de la relación entre el consumo de AO y el IM y su intervalo de confianza del 95% (IC95) se calculó mediante análisis de regresión logística incondicional. Los datos se ajustaron en función de la edad, del año del acontecimiento índice y de la zona de residencia, así como de los posibles factores de confusión (consumo de tabaco, hipercolesterolemia, diabetes, hipertensión, obesidad, antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular, nivel educacional y consumo de alcohol). También se repitieron los análisis después de excluir a las mujeres con los principales factores de riesgo cardiovascular.

En comparación con las mujeres que no usaban AO, el riesgo de IM fue dos veces mayor en aquellas que utilizaban algún tipo de AO combinado (OR ajustada: 2,0; IC95: 1,5 a 2,8). La OR ajustada fue de 2,5 (IC95: 1,5 a 4,1) en las que usaban AO de segunda generación y de 1,3 (IC95: 0,7 a 2,5) en las que usaban AO de tercera generación. En la comparación directa de los AO que contenían 30 mg de etinilestradiol y levonorgestrel, desogestrel o gestodeno, la OR fue de 0,5 (IC95: 0,2 a 1,1) en las consumidoras de AO de tercera generación, en comparación con las consumidoras de AO de segunda generación. Las OR no mostraron diferencias significativas en función de las dosis de estrógenos. Entre las mujeres que consumían AO, las OR fueron similares en las que presentaban mutaciones protrombóticas (OR: 1,9; IC95: 0,6 a 5,5) y en las que no las presentaban (OR: 2,1 IC95: 1,5 a 3,0).

En resumen, los resultados de este estudio revelan que el riesgo de IM está aumentado en las mujeres que toman AO de segunda generación; en las que toman AO de tercera generación, los resultados no fueron concluyentes, pero indicaron que el riesgo parece ser menor que en el grupo anterior. Asimismo, se comprobó que el riesgo de IM en las mujeres que toman AO es similar en las que tienen mutaciones protrombóticas y las que no las tienen. Aunque el riesgo de IM en las consumidoras de AO es pequeño en términos absolutos, tiene importantes repercusiones sobre la salud de la mujer, dado que un 35 a 45% de las mujeres en edad reproductiva toman AO. Los autores concluyen que antes de prescribir AO a una mujer se deben investigar sus factores de riesgo convencionales de enfermedad cardiovascular y que el consejo más importante que se les debe dar es que dejen de fumar. (Tanis BC, van den Bosch MAAJ, Kemmeren JM, Cats VM, Helmerhorst FM, Algra A, et al. Oral contraceptives and the risk of myocardial infarction. N Engl J Med 2001;345:1787-1793.)