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Revista Panamericana de Salud Pública

versión impresa ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.11 no.3 Washington mar. 2002

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49892002000300012 

Instantáneas

 

La dieta complementa los fármacos hipolipidemiantes en varones hipercolesterolémicos

 

 

Los inhibidores de la 3-hidroxi-3-metilglutaril coenzima A reductasa (HMG-CoA reductasa), conocidos también como estatinas, reducen la morbilidad y la mortalidad cardiovasculares en pacientes con cardiopatía coronaria y en varones sanos con alto riesgo de cardiopatía coronaria. El efecto hipocolesterolemiante de las estatinas es superior al de diferentes regímenes dietéticos y sus efectos favorables sobre la morbilidad y la mortalidad cardiovascular se han atribuido a la disminución del colesterol de las lipoproteínas de baja densidad (LDL-C) y de los triglicéridos, y al aumento del colesterol de las lipoproteínas de alta densidad (HDL-C). A su vez, los efectos de la dieta de tipo mediterráneo, con pocas grasas saturadas y rica en ácidos grasos omega-3, podrían ser mediados principalmente por factores distintos de los lípidos séricos.

Existe escasa información acerca de la interacción entre la dieta y las estatinas en lo que se refiere a sus efectos sobre los lípidos y las lipoproteínas séricas, la sensibilidad a la insulina y las concentraciones circulantes de vitaminas y provitaminas antioxidantes. Por consiguiente, el objetivo del presente estudio consistió en investigar los efectos de la dieta y de una estatina, la simvastatina, por separado y combinadas, sobre estos parámetros.

Para ello se realizó un ensayo clínico aleatorizado, controlado, de diseño cruzado, en 120 varones hipercolesterolémicos (colesterol sérico en ayunas ³ 232 mg/dL; 6,0 mmol/L) de 35 a 64 años que no habían sido tratados con anterioridad, residentes en Turku, Finlandia. El estudio se realizó entre agosto de 1997 y junio de 1998. El tamaño de la muestra se calculó asumiendo que es posible detectar una diferencia de 15 mg/dL (0,4 mmol/L) en las dos medidas de eficacia principales (el colesterol total y el LDL-C) con una potencia del 80% y un error de tipo I del 5% (n = 88). Todos los participantes completaron el estudio.

Los criterios de inclusión fueron: colesterol sérico en ayunas entre 232 y 309 mg/dL (6,0 y 8,0 mmol/L) y triglicéridos séricos en ayunas £ 266 mg/dL (3,0 mmol/L). Se excluyeron los individuos con índice de masa corporal > 32 kg/m2, cardiopatía coronaria, enfermedad cerebrovascular, claudicación, o hipertensión, hiperlipidemia o diabetes en tratamiento farmacológico.

Tras una fase previa de 4 a 6 semanas de tratamiento con placebo, los participantes fueron asignados aleatoriamente a un grupo que recibió su dieta habitual (n = 60) o a un grupo que recibió tratamiento dietético (n = 60). A su vez, cada uno de estos grupos fue asignado, de forma aleatoria, doblemente enmascarada y cruzada, para recibir simvastatina (20 mg/día) o placebo durante 12 semanas cada uno (n = 30 por grupo). Los principales objetivos del tratamiento dietético consistieron en reducir la ingesta de calorías procedentes de las grasas saturadas y transinsaturadas a no más del 10%, sustituyéndolas parcialmente por grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas ricas en ácidos grasos omega-3; en mantener una ingesta de colesterol £ 250 mg/día; en proporcionar una ingesta de ácidos grasos omega-3 de origen vegetal (ácido linolénico) y marino ³ 4 g/día; en mantener una razón < 4:1 entre los ácidos grasos poliinsaturados omega-6 y omega-3, y en aumentar la ingesta de frutas, vegetales y fibra soluble.

Las principales medidas de eficacia fueron los cambios de las concentraciones de colesterol total, LDL-C y HDL-C, triglicéridos, apolipoproteína B, insulina, glucosa y antioxidantes al cabo de las 12 semanas de cada período de tratamiento.

Hubo un buen cumplimiento del tratamiento farmacológico (91 a 95%, según el grupo). En general, el tratamiento dietético permitió alcanzar los objetivos predeterminados y disminuyó el colesterol total en un 7,6% (P < 0,001), el LDL-C en un 10,8% (P < 0,001), el HDL-C en un 4,9% (P = 0,01), la apolipoproteína B en un 5,7% (P = 0,003), la insulina sérica en un 14,0% (P = 0,02) y el a-tocoferol en un 3,5% (P = 0,04); las concentraciones de triglicéridos, apolipoproteína A1 y glucosa no sufrieron cambios.

A su vez, el tratamiento con simvastatina disminuyó el colesterol total en un 20,8%, el LDL-C en un 29,7%, los triglicéridos en un 13,6%, la apolipoproteína B en un 22,4%, el a-tocoferol en un 16,2%, el b-caroteno en un 19,5% y el ubiquinol-10 en un 22,0% (P < 0,001 para todos estos cambios), mientras que aumentó el HDL-C en un 7,0% (P < 0,001), la insulina sérica en un 13,2% (P = 0,005) y la apolipoproteína A1 en un 2,4%. Las concentraciones de glucosa no cambiaron en ningún grupo. La tensión arterial no se vio afectada por la dieta ni por el tratamiento farmacológico. Los efectos de la dieta y de la simvastatina fueron independientes y aditivos.

Entre los resultados obtenidos, cabe destacar que los efectos de la dieta y de la simvastatina fueron aditivos (por ejemplo, las reducciones del LDL-C proporcionadas por la dieta, la simvastatina y la combinación de ambos tratamientos fueron del 11, 30 y 41%, respectivamente) y que la simvastatina redujo en un 16 a 22% las concentraciones séricas de tres importantes vitaminas y provitaminas antioxidantes: el a-tocoferol, el b-caroteno y el ubiquinol-10.

El estudio no está exento de limitaciones, como la imposibilidad de administrar el tratamiento dietético de forma doblemente enmascarada. Para evitar los efectos de confusión generados por el ciclo menstrual, los anticonceptivos orales y el tratamiento de reposición de estrógenos, solo se incluyeron hombres y, por lo tanto, los resultados solo son aplicables al sexo masculino. También queda por confirmar la factibilidad de ambos tratamientos a largo plazo e investigar sus efectos sobre otros aspectos que no se abordaron en este estudio, tales como la agregación plaquetaria, la hemostasia, la fibrinólisis, la función endotelial y la tendencia a las arritmias.

Los autores concluyen que la combinación de una dieta de tipo mediterráneo con el tratamiento con una estatina en varones hipercolesterolémicos no diabéticos no solo produce un efecto beneficioso aditivo de reducción del colesterol total y del LDL-C, sino que también contrarresta el aumento de la insulinemia en ayunas asociado al tratamiento farmacológico. Estos resultados destacan la importancia de la dieta como parte integral del tratamiento con estatinas en pacientes hipercolesterolémicos. (Jula A, Marniemi J, Huupponen R, Virtanen A, Rastas M, Rönnemaa T. Effects of diet and simvastatin on serum lipids, insulin, and antioxidants in hypercholesterolemic men. A randomized controlled trial. JAMA 2002;287: 598-605.)