SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.12 issue2Un nuevo método, más sensible, para detectar huevos de helmintos en hecesLatin American social medicine: contributions and challenges author indexsubject indexarticles search
Home Page  

Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.12 n.2 Washington Aug. 2002

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49892002000800012 

Instantáneas

 

Suplementos de vitamina E y degeneración macular

 

 

La degeneración macular relacionada con la edad (DME) es actualmente la principal causa de pérdida de visión y ceguera en los países desarrollados. Esto se debe tanto al envejecimiento de la población como al éxito del tratamiento de otras causas de ceguera, tales como la oftalmia neonatal, la catarata y la retinopatía diabética. La prevalencia aumenta rápidamente en los mayores de 60 años, de tal modo que dos tercios de los mayores de 90 años tienen DME y 25% de estos se quedan ciegos. Su causa sigue siendo desconocida, aunque se sabe que un tercio de los casos se asocian al tabaquismo, y el tratamiento solo es parcialmente eficaz, y no en todos los casos. Además, tampoco hay un método profiláctico eficaz. El objetivo de este estudio aleatorizado, controlado y doblemente enmascarado consistió en determinar si los suplementos de altas dosis de vitamina E influyen en la aparición y progresión de la DME.

Los participantes fueron voluntarios sanos de 55 a 80 años reclutados entre enero de 1995 y abril de 1996. De las 1 906 personas entrevistadas telefónicamente, 1 289 (69%) fueron examinadas, y 1 204 de estas (93%) fueron asignadas aleatoriamente al tratamiento diario durante 4 años con una suspensión de 500 UI de vitamina E natural (335 mg de D-tocoferol) en aceite de soja, en cápsulas, o solo con aceite de soja (placebo), en cápsulas idénticas. Se planearon exámenes anuales y el seguimiento finalizó en enero de 2000. La principal medida de eficacia fue la aparición de DME precoz (DME 3) en las retinografías. Otras medidas de eficacia consistieron en definiciones alternativas de la DME, su progresión, los cambios de sus componentes, la agudeza visual y la función visual.

En el análisis se incluyeron 1 193 participantes. Los dos grupos eran muy similares y no presentaban diferencias en sus características basales. Se obtuvo una alta tasa (73%) de cumplimiento del tratamiento y de las consultas previstas, similar en ambos grupos. No se registraron acontecimientos adversos graves y no hubo diferencias entre los grupos con respecto al número total ni al tipo de acontecimientos adversos.

La incidencia de DME precoz fue de 8,6% en las personas tratadas con vitamina E, frente a 8,1% en los que recibieron placebo [riesgo relativo (RR): 1,05; intervalo de confianza de 95% (IC95): 0,69 a 1,61], y la de DME tardía, de 0,8% frente a 0,6%, respectivamente (RR: 1,36; IC95: 0,67 a 2,77). El análisis de las medidas de eficacia secundarias tampoco mostró diferencias entre los grupos. De acuerdo con la clasificación de las retinografías, se observó progresión en 95 de los 491 (19%) casos tratados con vitamina E y en 90 de los 506 (18%) que recibieron placebo (RR: 1,09; IC95: 0,84 a 1,42). Con la clasificación clínica de la progresión tampoco se observaron diferencias entre los grupos: 7,9% en el tratado con vitamina E y 6,0% en el tratado con placebo (RR: 1,31; IC95: 0,83 a 2,07).

Este es, según los autores, el primer estudio aleatorizado controlado sobre los suplementos de vitamina E en la DME. Sus puntos fuertes son el tamaño de la muestra, la alta tasa de cumplimiento del tratamiento y del seguimiento, su carácter aleatorizado y la documentación fotográfica de los cambios, y sus debilidades, la duración relativamente corta del seguimiento (4 años) y la proporción relativamente baja de fumadores. La ausencia de efectos protectores de la vitamina E en este estudio puede deberse precisamente a la brevedad del período del seguimiento. También es posible que los antioxidantes solo sean eficaces en algunos subgrupos de personas con un riesgo especial o con una gran exposición a la oxidación y a las lesiones retinianas, como aquellos con predisposición genética, los fumadores o aquellos con gran exposición ocular a la luz. Por último, no se puede descartar la posibilidad de que la vitamina E no desempeñe un papel importante en la protección frente a la degeneración macular. (Taylor HR, Tikellis G, Robman LD, McCarty CA, McNeil JJ. Vitamin E supplementation and macular degeneration: randomised controlled trial. BMJ 2002;325:11-14.)