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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.14 n.1 Washington Jul. 2003

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49892003000600009 

INSTANTÁNEAS

 

La cobertura por Medicaid de los tratamientos para el control del hábito de fumar

 

 

A medida que en el mundo se cobra conciencia de los riesgos de salud asociados con el tabaquismo, las intervenciones para ayudar a las personas a abandonar el hábito de fumar están adquiriendo mayor popularidad. Una de las metas de salud trazadas por las autoridades sanitarias de los Estados Unidos de América es lograr que para el año 2010 las compañías aseguradoras de todos los estados y el Distrito de Columbia, donde se sitúa la capital del país, ofrezcan cobertura de seguro para los tratamientos contra la dependencia de la nicotina cuya eficacia haya sido comprobada. Actualmente solo en 36 estados se ofrece este tipo de cobertura a los beneficiarios de los servicios de seguro de salud, de manera que en estos momentos una gran parte de la población debe pagar de su propio bolsillo el costo de este tipo de tratamiento.

En 2000, alrededor de 32 millones de personas de bajos ingresos en los Estados Unidos gozaban de la cobertura de salud de Medicaid, programa auspiciado por el gobierno federal y los gobiernos estaduales para cubrir la atención médica de esas personas. De ellas, 11,5 millones (36%) eran fumadoras.

Recientemente se realizó un nuevo estudio por encuesta, en el que se examinaron la cantidad y tipos de coberturas para tratamientos antitabáquicos ofrecidos por Medicaid entre 1994 y 2001. La encuesta –realizada por teléfono, correo electrónico y fax– fue respondida por 100% de los empleados de Medicaid identificados por los directores de los programas estaduales como los mejor informados acerca de la cobertura y los programas de tratamiento para combatir la dependencia del tabaco. La encuesta constaba de 24 preguntas que versaban sobre los tratamientos antitabáquicos; el año en que se ofreció por primera vez este tipo de cobertura; los tratamientos que se ofrecen especialmente a las embarazadas; el conocimiento y uso de las Directivas para la Práctica Clínica emitidas por el Servicio de Salud Pública de ese país en el año 2000 (SSP 2000); cualquier requerimiento de los programas, ya sea para el pago compartido del paciente por este tipo de tratamiento o para que un servicio de seguro cubra esos gastos; y si los beneficiarios de Medicaid han sido informados de la disponibilidad de tratamientos antitabáquicos con la cobertura de ese programa.

En el año 2001 aumentó el número de estados que informaron que brindaban cobertura de seguro, al menos para una de las formas de tratamiento para la adicción al tabaco (36 en 2001 frente a 34 en 2000). Excepto uno, todos esos estados cubrían los tratamientos con fármacos, aunque 16 de ellos exigían alguna forma de participación del paciente en el pago por el tratamiento. Además, 10 estados ofrecían servicios de asesoramiento antitabáquico.

Según la encuesta realizada en 2001, aumentó en 40% (20 en 2000 frente a 28 en 2001) el número de estados donde los empleados de Medicaid conocían la directiva SSP 2000. En total, 16 estados (31%) informaron que utilizaban la directiva de 1996 emitida por la Agencia para Políticas e Investigaciones en Atención Sanitaria o la SSP 2000 para diseñar los programas de tratamiento contra la dependencia del tabaco o establecer los beneficios correspondientes.

Como se observa en estos resultados, aunque aumentó el número de programas que ofrecen algún tipo de tratamiento contra la dependencia del tabaco, aún se considera baja la cobertura de los tratamientos recomendados en la directiva SSP 2000. En 2001, 15 estados aún no ofrecían cobertura de seguro para los tratamientos dirigidos a abandonar el tabaco y sólo el estado de Oregón ofrecía cobertura de seguro para todas las opciones recomendadas en esa directiva. Además, sólo en una tercera parte de los estados que ofrecían estos beneficios se informaba a los beneficiarios acerca de esta posibilidad y en algunos los pacientes tenían que cubrir parte de los costos. Todo esto, sumado al aumento de los costos de este tipo de tratamiento, dificulta que muchos fumadores beneficiarios de Medicaid interesados en abandonar el hábito de fumar lo logren.

Debido a que la prevalencia de tabaquismo entre los beneficiarios de Medicaid es 50% mayor que la de la población general de los Estados Unidos de América, este grupo está desproporcionadamente afectado por los dañinos efectos del tabaco. Se necesita emprender acciones decididas si se quiere lograr la meta de reducir en 12% la prevalencia de tabaquismo en adultos antes del año 2010 en ese país.