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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.14 n.3 Washington Sep. 2003

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49892003000800010 

INSTANTÁNEAS

 

Nueva mutación de Leishmania major facilita el estudio de la infección parasitaria persistente

 

 

La infección por Leishmania spp. tiene una fase aguda y sintomática en la cual los promastigotos del parásito se reproducen dentro de los macrófagos del huésped y se convierten en amastigotos con la capacidad de sobrevivir indefinidamente dentro de los lisosomas de esos fagocitos, pudiendo años más tarde producir una reactivación de la infección con síntomas mucho más intensos que los de la infección inicial. De hecho, la reactivación de la infección latente da origen a los cuadros más graves de leishmaniasis, entre ellos la variante cutánea que es secuela del kala azar. Aunque se sabe que ciertos factores propios del huésped, entre ellos la presencia de interleucina 10, facilitan la presencia persistente del parásito en el organismo, es relativamente poco lo que se sabe acerca de los factores parasitarios que contribuyen a esa persistencia. Según observaciones recientes, una cepa de Leishmania carente de fosfoglucanos (lpg2–) tras manipulación genética puede permanecer latente en el organismo humano sin causar síntomas de enfermedad y puede ser la clave para la exploración de los factores parasitarios que determinan la permanencia asintomática de Leishmania en el organismo.

Los fosfoglucanos, moléculas ubicadas en la superficie del parásito Leishmania, son constituyentes de una envoltura densa que protege al parásito y a la vez le confiere virulencia. Su pérdida deja al parásito desprotegido frente al complemento y a otros mecanismos de defensa del huésped y le impide sobrevivir dentro de los macrófagos indefinidamente.

La importancia de los fosfoglucanos para la supervivencia parasitaria fue examinada por investigadores de la Universidad de Nueva York en un estudio con parásitos de Leishmania desprovistos de fosfoglucanos mediante una deleción genética intencionada (Leishmania major lpg2–). Los investigadores observaron el efecto de la deleción sobre la supervivencia del parásito en los flebótomos que transmiten la infección al ser humano y observaron que al cabo de 3 días dicha supervivencia era 10 veces menor que la de parásitos normales y que pasado ese período el parásito desaparecía por completo. Los investigadores también observaron el comportamiento de los parásitos en macrófagos, donde tampoco pudieron sobrevivir. En cambio, cuando los parásitos mutantes fueron inyectados en ratones genéticamente susceptibles a la leishmaniasis, estos últimos permanecieron asintomáticos y se pensó que el parásito había desaparecido como en los demás casos. Más tarde se descubrió, sorprendentemente, que había parásitos en muestras de tejido obtenidas de estos ratones, deduciéndose que algún tipo de célula distinta de un macrófago le permite al parásito sobrevivir y proliferar sin causar síntomas de enfermedad. En este momento los investigadores están dedicados a buscar esa célula y a estudiar las implicaciones de estos hallazgos desde el punto de vista de la factibilidad de elaborar una vacuna contra la leishmaniasis. En última instancia, Leishmania lpg2– parece ser un modelo promisorio para estudiar los mecanismos que conducen a la infección asintomática persistente en el ser humano. (Späth GF, et al. Persistence without pathology in phosphoglycan-deficient Leishmania major. Science 301(5637):1241–1249.)