SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.14 issue3El efecto de la pérdida de peso sobre la tensión arterialPoor adherence to long-term treatment of chronic diseases is a worldwide problem author indexsubject indexarticles search
Home Page  

Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.14 n.3 Washington Sep. 2003

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49892003000800012 

INSTANTÁNEAS

 

Impacto económico y sanitario de una vacuna contra el virus del papiloma humano

 

 

Según los resultados de estudios recientes, es posible que en el próximo decenio se encuentre una vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH). Ciertos subtipos del virus, particularmente los tipos 16, 18, 31 y 45, se asocian con el cáncer cervicouterino debido a su capacidad para producir cambios degenerativos que llevan, durante un proceso que demora años, a la transformación maligna de las céulas cervicales infectadas. Una vacuna con la capacidad para prevenir la infección por estos virus podría reducir enormemente la incidencia de cáncer cervicouterino y de sus lesiones precursoras, para los cuales la única medida preventiva que existe en la actualidad es la detección temprana de células anormales mediante el frotis de Papanicolaou. El uso cada vez más frecuente de esta prueba lleva a la detección de anomalías cervicales inflamatorias y precancerosas que requieren atención y que se traducen en un aumento de los costos en relación con los beneficios del tamizaje. Por este motivo, se recomienda practicar el Papanicolaou solo en mujeres mayores de 30 años.

Los resultados que despiertan la esperanza de encontrar una vacuna relativamente pronto derivan de un reciente ensayo clínico de fase 2 donde se exploró el efecto de una vacuna contra la infección por VPH. En este ensayo, la vacuna puesta a prueba se mostró eficaz contra la infección crónica por VPH 16 en 100% de los casos (intervalo de confianza de 95%: 90% a 100%) durante un período de seguimiento mediano de 17,4 meses. Actualmente se están llevando a cabo ensayos clínicos más extensos de fase 3 destinados a explorar la eficacia de vacunas contra diversos tipos de virus oncógenos. Aunque sus resultados tardarán en revelarse, se pueden construir modelos matemáticos para identificar las variables que podrían tener el mayor impacto sobre los costos y beneficios de la vacunación y servir de base para incorporar la aplicación de una vacuna eficaz en los actuales programas de tamizaje de cáncer cervicouterino. De hecho, un modelo de este tipo (modelo Markov) ha sido creado en Estados Unidos por un grupo de investigadores que con él buscaron examinar los posible efectos sanitarios y económicos de integrar la administración de una vacuna contra el VPH a los programas habituales de tamizaje contra la enfermedad. El modelo les permitió simular la historia natural de la infección por VPH de alto y bajo riesgo, así como la del cáncer del cuello de útero, en una cohorte ficticia de niñas vírgenes sanas con una edad inicial de 12 años que fueron observadas hasta la edad de 85 años. Por este medio los investigadores fueron calculando, para cada año de vida, el riesgo de adquirir la infección por algún tipo peligroso o inocuo de VPH, de llegar a tener una infección crónica por VPH, de tener una neoplasia cervical intraepitelial de grado 1, 2 ó 3, y de tener un cáncer invasor de cuello uterino, integrando a la vez en el modelo las posibilidades de morir o de sufrir una histerectomía por razones ajenas al cáncer. Dando por sentado que el frotis de cuello uterino tiene una sensibilidad de 55,6% y una especificidad de 95,7%, como han demostrado algunos estudios, los investigadores compararon tres estrategias: 1) la administración de una vacuna solamente; 2) el uso exclusivo del examen citológico convencional (frotis de Papanicolaou) y 3) la vacunación seguida del tamizaje citológico. En dos de las estrategias se incorporó una vacuna dirigida contra una fracción específica de VPH de alto riesgo (oncógenos) y los intervalos escogidos entre tamizajes fueron 1, 2, 3 y 5 años. Las edades elegidas para iniciar el tamizaje en el modelo fueron los 18, 22, 24, 26 y 30 años.

Según los resultados, ni la vacunación solamente ni la vacunación seguida del tamizaje citológico cada 3 ó 5 años se mostró eficaz, a diferencia de intervalos más cortos entre los tamizajes posteriores a la vacunación. La mejor razón de costo a efectividad (US$ 44 889) se obtuvo con la vacunación a los 24 años de edad más el tamizaje bianual aventajando al tamizaje exclusivo iniciado a los 18 años de edad y practicado cada tres años sucesivamente. No obstante, la estrategia de una vacunación inicial a los 18 años seguida de un tamizaje citológico anual se asoció con la mayor reducción general de la incidencia de cáncer cervicouterino y de la mortalidad por la enfermedad, a un costo de $236Ê250 por cada año de vida ganado en comparación con la vacunación inicial a los 22 años seguida de un tamizaje anual. Cabe concluir que la vacunación contra el VPH combinada con el tamizaje puede ser efectiva en función del costo durante los años de mayor susceptibilidad a la infección por tipos peligrosos de VPH. No obstante, hace falta investigar más a fondo la edad ideal para administrar la vacuna. (Kulasingam SL, et al. Potential health and economic impact of adding a human papillomavirus vaccine to screening programs. JAMA 2003;290:781–789.)