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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.14 n.5 Washington Nov. 2003

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49892003001000014 

INSTANTÁNEAS

 

El uso de diuréticos en pacientes hipertensos podría contrarrestar la carestía de los antihipertensivos

 

 

Los antihipertensivos son medicamentos caros que, en conjunto, representan un gasto gigantesco para el público y los servicios de salud. Si en su lugar los médicos prescribieran tiazidas, diuréticos de bajo costo, dicho gasto podría reducirse enormemente. Según las recomendaciones clínicas vigentes, las tiazidas son el tratamiento de elección para la hipertensión sin complicaciones y, según los resultados de algunos estudios, podrían usarse eficazmente para tratar la hipertensión en alrededor de 45% de los casos. A partir de esta información y de estadísticas de ventas y prescripciones más los resultados de encuestas, investigadores en Noruega han estimado lo que se ahorrarían distintos países —Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Noruega y Reino Unido— si sus médicos recetaran tiazidas en pacientes que no necesariamente tienen que ser tratados con tabletas antihipertensivas. En Canadá el ahorro anual ascendería a US$ 13,8 millones y en los Estados Unidos, a $433,6 millones, según cálculos conservadores. Básicamente, los investigadores determinaron que de 12 a 40% de las personas hipertensas en los distintos países estaban en tratamiento con tiazidas y procedieron a determinar la cantidad anual que se ahorraría si estos medicamentos se les administraran a 45% de las personas, como apuntan los estudios mencionados anteriormente.

Una razón adicional para favorecer el uso de diuréticos de la familia de las tiazidas es que aún no se ha demostrado la superioridad de ningún medicamento antihipertensivo en relación con los demás medicamentos de su clase. Otro dato a favor del uso de las tiazidas es que se ha demostrado que reducen notablemente el riesgo de accidente cerebrovascular y de enfermedad coronaria. La razón por la cual se prescriben con mucha menos frecuencia que la debida si se tiene en cuenta su demostrada eficacia es, quizá, la extensa propaganda comercial que reciben otros medicamentos más caros. Aun a la luz de estos datos tan reveladores, no será fácil cambiar los hábitos prescriptivos de la mayoría de los médicos. Para lograrlo, habrá necesidad de llevar a cabo actividades educativas que resalten las ventajas de recetar diuréticos de la familia de las tiazidas en lugar de antihipertensivos a pacientes en quienes no hay ninguna indicación en particular para usar estos últimos. (Fretheim A, Aaserud M, Oxman AD. The potential savings of using thiazides as first choice antihypertensive drug: cost-minimisation analysis. BMC Health Services Research 2003;3:18­26.)