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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.16 n.3 Washington Sep. 2004

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49892004000900009 

INSTANTÁNEAS

 

La adversidad económica y su asociación con la mortalidad de menores de un año en México

 

 

Durante el período de 1986 a 1996, México, al igual que otros países de América Latina, sufrió una crisis económica que acentuó la pobreza y la desigualdad. Estos reveses no han desaparecido del todo, pese a que en la década de los noventa se produjo una mejoría económica ostensible. Es apenas ahora que las consecuencias sociales y sanitarias de esta situación se empiezan a documentar, sobre todo los efectos que han tenido sobre la salud y la mortalidad la reducción del estándar de vida y del acceso a las necesidades básicas, a la atención sanitaria y a los programas de asistencia social.

Los factores citados suelen ejercer el efecto más marcado en los niños menores de un año debido a su poca resistencia física. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) fue una de las primeras organizaciones en advertir un aumento de la mortalidad de menores de un año (mortalidad infantil) en América Latina después de la adopción de los programas de ajuste estructural encaminados a combatir los efectos de la crisis económica. Dichos programas llevaron a un descenso del salario real y a un recorte de programas asistenciales que amenazaban con truncar el descenso de la mortalidad infantil que se había logrado antes de la crisis.

Curiosamente, sin embargo, los estudios no han confirmado la presencia en los últimos años de un revés en el descenso de la mortalidad infantil en general. En América Latina, la mortalidad infantil ha seguido bajando hasta fines del siglo pasado. Lo que aún no se ha determinado es si la crisis económica y los programas de ajuste estructural han tenido un efecto selectivo sobre la mortalidad infantil en los sectores más vulnerables de la población que no se refleja en las tasas de mortalidad generales.

En México, uno de los países más sacudidos por la crisis y los programas de ajuste, un grupo de investigadores ha explorado esta posibilidad mediante un estudio basado en datos de natalidad (obtenidos de la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica para 1986–1991 y 1992–1996) encaminado a detectar diferencias en la mortalidad observada en los diferentes estratos sociales, definidos en términos de ciertas variables, tales como escolaridad materna, paridad, participación del jefe de familia en la fuerza de trabajo, infrasestructura doméstica (abastecimiento de agua, corriente eléctrica, tipo de piso, etc.), lugar de residencia (urbano, rural). Los investigadores emplearon un modelo de regresión logística para analizar la mortalidad infantil, según el período en que se produjo la muerte (período neonatal: <28 días de nacido; período posneonatal: 28 días de nacido o más).

Los resultados revelaron que se produjo un descenso de la mortalidad infantil general de 36,3 por 1 000 nacidos vivos en el período de 1986–1991, a 27, 9 por 1 000 nacidos vivos en el de 1992–1996. Este descenso se observó predominantemente en las muertes del período posnatal; la mortalidad en el período neonatal descendió muy levemente de un período a otro. Por otra parte, el análisis de regresión logística no reveló diferencias en las tasas de mortalidad infantil durante los dos períodos examinados. Se encontró un descenso sorprendente del riesgo de muerte infantil en hogares con mala infraestructura, compensado por un riesgo mayor en hijos de madres solteras y en residentes de los estados centrales del país. En otras palabras, el descenso de la tasa general de mortalidad infantil observado en los últimos años ha sido afectado adversamente por ciertas disparidades y favorablemente por otras. El lugar de residencia parece ser el factor que más influye sobre el riesgo de muerte infantil. La multiparidad, la baja escolaridad y el desempleo también son factores importantes en este sentido, específicamente en conexión con la mortalidad posneonatal en el segundo período analizado. Todo esto apunta a la necesidad de reorientar el enfoque de futuras investigaciones, procurando determinar las causas de las diferencias observadas en la mortalidad infantil en los diversos estratos socioeconómicos. (Frank R. Los años de la crisis: an examination of change in differential infant mortality risk within Mexico. Soc Sci Med. 2004;59(4):825–835.)