SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.16 issue5Dialysis in Barbados: the cost of hemodialysis provision at the Queen Elizabeth HospitalVariabilidad genética del virus de la fiebre amarilla en Brasil author indexsubject indexarticles search
Home Page  

Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.16 n.5 Washington Nov. 2004

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49892004001100010 

INSTANTÁNEAS

 

La hipótesis de Brenner sobre la economía y la salud

 

 

La literatura sobre la salud pública muestra que el desempleo produce estrés y eleva las tasas de suicidio y de morbilidad y mortalidad por enfermedad cardiovascular y cáncer de pulmón. En 1979, MH Brenner dio a conocer una hipótesis sobre los ciclos económicos y la salud basada en el análisis de una serie temporal de 1936 a 1976 sobre la relación entre las tasas de mortalidad agregada y varias medidas de actividad económica en Inglaterra y Gales. Sus resultados indicaban que los cambios económicos caracterizados por el desempleo y por fluctuaciones del ingreso per cápita pueden tener profundas consecuencias adversas en la salud de las poblaciones. Esa variabilidad, declaró, se relaciona directamente con el riesgo de mortalidad. A su ver, los ciclos económicos tienden a empeorar el gradiente socioeconómico de la salud porque su efecto más perjudicial se manifiesta en los grupos de menores ingresos. Brenner alegaba que cuando la economía es inestable, la inseguridad resultante suele dar lugar a hábitos de vida también inestables, se deterioran las redes sociales básicas y las angustias vitales se sienten hondamente; es decir, que la relativa falta de seguridad económica y laboral de los grupos de menos ingresos explica en gran medida sus altas tasas de mortalidad. En esos grupos, el estrés y la falta de adiestramiento en nuevas formas de trabajo coartan la capacidad para adaptarse a los cambios del ambiente económico.

Los trabajadores no calificados y los semicalificados en industrias cíclicas son los primeros en perder sus empleos al principio de las recesiones y los que más suelen tardar en conseguir nuevos trabajos cuando la economía se recupera. Además, muchos pierden su empleo debido a cambios estructurales, por ejemplo, cuando se renueva la tecnología. En este caso, los no calificados no encuentran oportunidades de empleo aunque la economía haya mejorado. Esto equivale a decir que el efecto negativo producido por un bajón en la economía tiene más peso que las mejoras de salud logradas con la recuperación económica. Así, la fluctuación negativa de los ingresos presupone un riesgo más alto de mortalidad durante una recesión.

Varios estudios ulteriores destacan los puntos flacos del modelo con resultados que por lo general contradicen los de Brenner, pero por su parte contienen otros errores o no son estrictamente comparables. En uno de los análisis más recientes sobre el trabajo de Brenner, A. Laporte dice que los investigadores anteriores dieron por sentada la estacionariedad de los datos sobre mortalidad y economía sin tener en cuenta su naturaleza de serie temporal. Su propio trabajo analiza el impacto de los ciclos económicos sobre la mortalidad agregada y ajustada por edad en los Estados Unidos de América, de 1948 a 1996, teniendo en cuenta que constituyen series temporales. Como variables explicatorias se incluyen el desempleo como porcentaje de la fuerza de trabajo, el producto interno bruto (PIB) real per cápita y el gasto total real en salud per cápita.

Según los resultados de Laporte, solo el desempleo mostró una asociación significativa a corto plazo: el aumento de un punto porcentual del desempleo se asoció a una reducción de la mortalidad agregada de alrededor de 10 muertes por 100 000. Ni los ingresos ni los gastos en salud parecieron tener efecto alguno sobre la mortalidad. Sin embargo, el PIB per cápita mostró una asociación significativa a largo plazo, quizá porque en los Estados Unidos la calidad de la atención médica depende de la capacidad para pagarla. En cuanto al desempleo, los resultados no apoyaron la tesis de Brenner sobre el daño que causan las fluctuaciones del ciclo económico. Más bien parecen apoyar a otros investigadores cuyos resultados indican que el desempleo es bueno para la salud. Uno de ellos se refirió al hecho de que en los Estados Unidos muchos desempleados tienen el derecho de recibir una compensación, lo cual beneficia su salud. Según Laporte, el desempleo se asoció a una disminución de la mortalidad a corto y largo plazo. Es de considerar que quizá la tasa de desempleo medida no sea un buen indicador de la experiencia individual con el desempleo y el estrés que acarrea. Si afecta a personas que tienen buenas probabilidades de hallar otro empleo o que trabajan en industrias cíclicas y ahorran para las épocas sin empleo, el aumento en la tasa de desempleo no necesariamente significa un incremento del estrés. Cuando la tasa de desempleo se reduce de nuevo, las personas que no han logrado hallar trabajo, especialmente si ha transcurrido mucho tiempo sin hallarlo, sufren de gran estrés y depresión. En este caso, se observa una coincidencia entre la intensidad del estrés asociado con el desempleo y la disminución de la tasa.

Al igual que otros estudios anteriores, el de Laporte pone a prueba la hipótesis de Brenner con datos de un país industrializado. Aunque la misma curva convexa básica de mortalidad e ingreso se aplique tanto a los países en desarrollo como a los desarrollados, es de esperar que el efecto de las fluctuaciones económicas en la mortalidad se manifieste más fuertemente en los países más pobres. De igual modo es de esperar que el efecto del desempleo, cualquiera que sea el ingreso promedio, se sienta más en países que carecen de seguros por desempleo.

Laporte opina que la principal falla del trabajo de Brenner consiste en no haber tenido en cuenta las características de serie temporal de los datos de nivel macro. Sus resultados indican que los ciclos económicos sí tienen un efecto permanente en la salud de las poblaciones. Paradójicamente, también apuntan a que el crecimiento económico y el aumento del desempleo reducen el riesgo de mortalidad agregado. El que sus resultados no coincidan con los de Brenner no debe traducirse en un rechazo de la hipótesis brenneriana, ya que el argumento original tenía que ver con los efectos de las fluctuaciones económicas en los segmentos más pobres de la sociedad. Bien puede ser que los efectos de los cambios en el ingreso de las personas situadas al pie de la escala distributiva sean muy significativos en función del riesgo de mortalidad. La falta de coincidencia entre Brenner y Laporte quizá se deba a que las medidas de fluctuación económica comúnmente usadas no son sensibles a los efectos de esos ciclos en los grupos de mayor riego. (Laporte A. Do economic cycles have a permanent effect on population health? Revisit-ing the Brenner hypothesis. Health Econ. 2004;13: 767–79.)