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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.16 n.5 Washington Nov. 2004

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49892004001100012 

INSTANTÁNEAS

 

El bajo riesgo cardiovascular durante la juventud genera beneficios a largo plazo en mujeres

 

 

Los adultos jóvenes del sexo masculino y los hombres y mujeres de mediana edad con niveles favorables de los principales indicadores de riesgo de enfermedades cardiovasculares (ECV) tendrán a largo plazo mucho menos riesgo de padecer ECV y de morir que sus pares que presentan valores adversos en uno o más de esos factores de riesgo. Sin embargo, en el caso de las mujeres jóvenes, el impacto que puede tener un perfil de riesgo cardiovascular favorable sobre la posterior mortalidad solo se ha estudiado mediante modelos de predicción de riesgo basados únicamente en la enfermedad isquémica del corazón (EIC).

En este trabajo se examinó la asociación de tener un bajo riesgo de EIC/ECV y pocos factores de riesgo individuales en mujeres jóvenes, con la mortalidad a largo plazo por EIC, ECV o por cualquier causa.

En el marco del Proyecto de Detección en la Industria, de la Asociación del Corazón de Chicago, se estudió a 39 522 empleados y empleadas de 18 años o más de esa ciudad. Para ello se emplearon métodos estandarizados de examen físico, seguimiento y certificación de muerte. El seguimiento se mantuvo hasta el año 2001, con una duración promedio de 31 años (desviación estándar de 1,3 años).

Las mujeres que cumplían los requisitos para participar en esta investigación (n = 7 302) se clasificaron en cuatro grupos, según su riesgo de ECV en el momento de incorporarse al estudio. Se definió de bajo riesgo la presencia de valores favorables de los siguientes indicadores: presión arterial sistólica (PAS) de 120 mm Hg o menos y presión arterial diastólica (PAD) de 80 mm Hg o menos sin tomar medicamentos antihipertensivos; concentraciones de colesterol séricas por debajo de 200 mg/dL (< 5,17 mmol/L) sin tomar medicamentos reductores del colesterol; índice de masa corporal (IMC) menor de 25,0; no ser diabético; y no fumar.

Las participantes con algún riesgo se clasificaron en: 1) las que no tenían factores de riesgo, pero presentaban al menos un indicador con valores desfavorables (definidos como: PAS entre 121 y 139 mm Hg y PAD entre 81 y 89 mm Hg sin tomar medicamentos antihipertensivos; concentraciones de colesterol séricas entre 200 y 239 mg/dL [entre 5,17 y 6,18 mmol/L] sin tomar medicamentos reductores del colesterol; e IMC entre 25,0 y 29,9); 2) las que tenían solamente un factor de riesgo; y 3) las que tenían más de uno de los siguientes indicadores: PAS > 140 mm Hg o PAD > 90 mm Hg o tomaban medicamentos antihipertensivos; concentraciones de colesterol séricas > 240 mg/dL (> 6,21 mmol/L) o tomaban medicamentos reductores del colesterol; IMC > 30,0; tenían diabetes; o fumaban. Los entrevistadores tomaron nota de la raza de cada participante y de su pertenencia a un determinado grupo étnico con vistas a investigar las causas de que en los Estados Unidos la tasa de ECV en personas de la raza negra sea mayor que la de las personas de raza blanca.

De las 7 302 mujeres jóvenes estudiadas, 1 469 (20,1%) se clasificaron como de bajo riesgo, mientras que la mayoría (58,5%) tenía al menos un factor de riesgo elevado. Las mujeres con bajo riesgo tendían a ser más jóvenes, de raza blanca y mejor instruidas. Durante los 31 años de seguimiento ocurrieron 469 muertes, de ellas 94 por ECV y 47 por EIC.

Según los resultados del análisis con múltiples variables, todos los factores de riesgo relacionados con la mortalidad por EIC y ECV estuvieron asociados de manera individual con el tabaquismo y con valores elevados de IMC.

Las tasas de mortalidad por EIC ajustadas por la edad (por 10 000 años-persona) fueron similares en el grupo de mujeres con bajo riesgo (1,5) y el grupo de mujeres que no presentaban factores de riesgo, pero tenían al menos un indicador con valores desfavorables (1,7). Por su parte, estas tasas fueron mucho menores que la de las mujeres que presentaban solamente un factor de riesgo (5,0) y la de las que tenían al menos dos factores de riesgo elevados (9,1). Esta correlación fue similar para las tasas de mortalidad por ECV y para la mortalidad general. Después de hacer ajustes según la edad, la raza y alteraciones electrocardiográficas menores, las razones de riesgo instantáneo para la mortalidad general durante los 31 años de seguimiento fueron menores en las mujeres con bajo riesgo y aumentó a medida que aumentaba el número de factores de riesgo elevados.

La razón de riesgo instantáneo de mortalidad por ECV ajustada según múltiples variables en mujeres de bajo riesgo en comparación con las mujeres con al menos dos factores de riesgo elevados fue de 0,19 (intervalo de confianza de 95%: 0,08 a 0,45). Se encontró un patrón similar para la mortalidad general y para la mortalidad por EIC, tanto en mujeres de raza negra como en las de raza blanca.

Estos resultados demuestran la importancia de que las mujeres jóvenes mantengan un perfil de bajo riesgo cardiovascular con vistas a reducir la mortalidad general por EIC y por ECV a largo plazo, algo similar a lo observado en hombres jóvenes y en hombres y mujeres de edad madura. Además, se demuestra que en personas que presentan un menor riesgo en las etapas más tempranas de la vida, se reducen las tasas de EIC y ECV. Los resultados presentados destacan la importancia de poner en marcha políticas nacionales centradas en la prevención y el control de los principales factores de riesgo de ECV, mediante la promoción de estilos de vida sanos desde las etapas más tempranas de la vida. (Daviglus ML, et al. Favorable cardiovascular risk profile in young women and long-term risk of cardiovascular and all-cause mortality. JAMA. 2004;292(13):1588­92).