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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.18 n.6 Washington Dec. 2005

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49892005001000011 

INSTANTÁNEAS

 

Importantes aportes al conocimiento del dengue y dengue hemorrágico

 

 

Desde finales de la década de 1970, Cuba ha sido azotada por varias epidemias de dengue. Este artículo representa una crónica de los logros alcanzados por los investigadores del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK), de La Habana, Cuba, a lo largo de más de 20 años. Las investigaciones realizadas por este centro han contribuido notablemente a ampliar el conocimiento actual sobre la patogenia, el diagnóstico, la epidemiología y las manifestaciones clínicas de esta enfermedad.

La primera epidemia de dengue hemorrágico en las Américas se presentó en Cuba en 1981 con más de 344 000 casos; de ellos, unos 10 000 se consideraron graves o muy graves. Esta epidemia, causada por el virus del dengue tipo 2, provocó 158 muertes, 101 de ellas en niños. El dengue hemorrágico es la forma más letal de dengue y antes de 1981 solo se habían informado 60 casos en toda la Región.

Las investigaciones realizadas en el IPK a partir de ese momento condujeron a importantes conocimientos epidemiológicos, virológicos y clínicos. En primer lugar, el estudio de las tres epidemias de dengue hemorrágico que han afectado a Cuba (en 1981, 1997 y 2001–2002) ha confirmado que la infección secundaria es grave en más de 97% de los casos.

Contrario a lo que se pensaba con anterioridad, estos estudios han demostrado que los casos graves pueden ocurrir aun habiendo transcurrido varias décadas entre la infección inicial por el virus del dengue tipo 1 y la infección secundaria por el virus tipo 2. Eso significa que una vacuna realmente eficaz debe proteger contra los cuatro serotipos de dengue a largo plazo, ya que de lo contrario, la propia vacuna podría sensibilizar a los vacunados y provocar dengue hemorrágico grave ante una infección secundaria por un serotipo diferente.

Con relación a los factores de riesgo de las formas graves de dengue, se demostró que las personas con enfermedades crónicas —como asma bronquial, diabetes mellitus y drepanocitosis— tienen una mayor probabilidad de contraer el dengue hemorrágico. Un aporte novedoso es que la forma hemorrágica se ha observado en Cuba predominantemente en personas de la raza blanca. La edad entre los 3 y 14 años también es un factor de riesgo.

Las investigaciones realizadas por este grupo también demostraron que el virus asociado con las epidemias de dengue hemorrágico en Cuba pertenece a un genotipo asiático, y documentaron la presencia de un patrón evolutivo en algunos genes. También han encontrado un alto grado de conservación en los genes que codifican proteínas estructurales y en la secuencia de las regiones no codificantes del genoma vírico.

Datos preliminares han demostrado que la presencia de anticuerpos producidos contra un serotipo de dengue diferente del que provoca la infección ayuda a reducir la gravedad de la enfermedad. Estos anticuerpos desaparecen con el tiempo, lo que puede explicar por qué las infecciones secundarias producen con frecuencia casos más graves que la infección primaria. También demostraron el importante papel que desempeña la interleucina 10 en la patogenia del dengue, poniéndose de manifiesto la relación directa de la infección secundaria con la respuesta inmunitaria no inflamatoria. Estos resultados abren nuevos caminos para la investigación.

En el campo de las vacunas, este grupo de investigadores fue el primero en evaluar la utilidad de una proteína recombinante expresada en la levadura Pichia pastoris. Esta proteína estimuló la producción de anticuerpos neutralizantes contra el virus del dengue en monos, observándose la protección parcial de los animales ante la prueba de reto con el virus silvestre. Evaluaciones preliminares demostraron también la posibilidad de utilizar fragmentos proteínicos del virus del dengue para producir una respuesta inmunitaria protectora en animales.

Estos resultados deben ayudar a detener la diseminación de esta enfermedad reemergente en nuestra Región y a encontrar mejores métodos para su diagnóstico, tratamiento y control. (Guzmán MG. Deciphering dengue: the Cuban experience. Science. 2005;309(5740):1495–7).