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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.21 n.1 Washington Jan. 2007

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49892007000100010 

INSTANTÁNEAS

 

Infecciones hospitalarias en unidades de cuidados intensivos de ocho países en desarrollo

 

 

Las infecciones por dispositivos y aparatos médicos utilizados en las unidades de cuidados intensivos (UCI) constituyen una grave amenaza para la seguridad de los pacientes. Según un informe del Sistema Nacional de Vigilancia de Infecciones Nosocomiales de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos de América, las tasas medias acumuladas de infecciones relacionadas con el uso de aparatos de ventilación y catéteres venosos y urinarios fueron de 3,9, 4,0 y 5,4 por 1 000 días de uso, respectivamente. Sin embargo, muy poco se ha publicado sobre las infecciones adquiridas en las UCI de países en desarrollo.

Para analizar la incidencia de infecciones asociadas con el uso de dispositivos y aparatos médicos en las UCI de países en desarrollo se realizó un estudio multicéntrico de vigilancia prospectiva de este tipo de infecciones entre los años 2002 y 2005. En total participaron 55 UCI pertenecientes a 46 hospitales de 28 ciudades de Argentina, Brasil, Colombia, India, Marruecos, México, Perú y Turquía, todos miembros del Consorcio Internacional para el Estudio de Infecciones Nosocomiales.

De los 21 069 pacientes hospitalizados en las UCI participantes durante un total de 137 740 días, 3 095 adquirieron infecciones hospitalarias asociadas con dispositivos y aparatos médicos, para una tasa de 22,5 infecciones por 1 000 días de permanencia en las UCI. En general, la neumonía fue la infección más frecuente (41% de los casos de infección; 24,1 por 1 000 días de uso del ventilador), seguida por las infecciones asociadas con catéteres del sistema venoso central (30% de las infecciones; 12,5 casos por 1 000 días de uso de catéter) y las infecciones del tracto urinario asociadas con el uso de catéteres (29%; 8,9 casos por 1 000 días de uso de catéter).

En 84% de los casos de infección por Staphylococcus aureus se aislaron cepas resistentes a la meticilina, 51% de los aislamientos de Enterobacteriaceae eran resistentes a la ceftriazona y 59% de los de Pseudomonas aeruginosa, a las fluroquinolonas. La tasa bruta de mortalidad en los pacientes con infecciones asociadas con dispositivos y aparatos médicos varió entre 35,2% (infecciones del sistema circulatorio asociadas con el uso de catéteres) y 44,9% (neumonía asociada con el uso del ventiladores).

Las elevadas tasas de infecciones asociadas con dispositivos y aparatos médicos en las UCI de los países en desarrollo pueden deberse a la falta de regulaciones nacionales que exijan la realización de programas de control de infecciones nosocomiales y la acreditación hospitalaria de las instituciones sanitarias, así como mejorar la deficiente higiene que predomina en una parte de esas instalaciones. Otro factor que puede haber influido en estos resultados es el uso de tecnologías obsoletas en algunas UCI. Por ejemplo, aunque el uso de sistemas cerrados de infusión intravenosa predomina en los países desarrollados, los sistemas abiertos se utilizan casi universalmente en los países en desarrollo.

Estos datos no representan a ningún país en particular y es probable que las variaciones en la eficiencia de la vigilancia y los recursos institucionales puedan haber influido negativamente en las tasas encontradas.

Las infecciones asociadas con dispositivos y aparatos en las UCI constituyen un problema prioritario de salud pública. El primer paso para reducir el riesgo de infección en pacientes hospitalizados es la vigilancia de las infecciones asociadas con la atención sanitaria. El siguiente paso es poner en práctica medidas básicas de control que ya han demostrado su eficacia y evitan las infecciones hospitalarias asociadas con la atención de salud. Por tanto, los programas de control activo de infecciones deben —además de realizar la vigilancia de las infecciones— implementar recomendaciones para la prevención de las infecciones nosocomiales. Esto debe convertirse en una prioridad para todos los países. (Rosenthal VD, Maki DG, Salomao R, Álvarez-Moreno C, Mehta Y, Higuera F, et al. Device-associated nosocomial infections in 55 intensive care units of 8 developing countries. Ann Internal Med. 2006;145:582–91.)