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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.21 n.4 Washington Apr. 2007

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49892007000300009 

INSTANTÁNEAS

 

Beneficios de la práctica de ejercicios en mujeres tratadas por cáncer de mama

 

 

Los actuales programas de rehabilitación de pacientes con cáncer se basan principalmente en el apoyo psicoterapéutico o social. Por lo general, estas terapias no toman en cuenta los problemas físicos que enfrentan estos pacientes, como la fatiga, la pérdida de capacidad funcional y el aumento de peso. Los ejercicios pueden mejorar una amplia gama de problemas que afectan a la calidad de vida después del diagnóstico de cáncer. Un estudio observacional prospectivo de sobrevivientes de cáncer de mama indicó que el riesgo de muerte se redujo en 50% en las mujeres que se mantenían activas en comparación con las que permanecieron inactivas después del diagnóstico. Una revisión sistemática reciente sobre el efecto de los ejercicios en las pacientes con cáncer de mama y sobrevivientes de esa enfermedad concluyó que los ejercicios mejoraron la calidad de vida, la capacidad cardiorrespiratoria y el funcionamiento físico y redujeron la fatiga.

En este estudio se evaluó si la participación en un programa supervisado de ejercicios en grupo para mujeres en tratamiento por cáncer de mama en sus primeros estadios ofreció beneficios funcionales y psicológicos durante el tratamiento y si esos beneficios se mantuvieron seis meses después de la intervención.

Se captaron 203 pacientes con cáncer de mama en estadios tempranos (0–III) durante la sesión de asignación de quimioterapia o radioterapia ambulatorias en tres centros oncológicos pertenecientes a los Servicios Nacionales de Salud, en Escocia, Reino Unido. Se excluyeron las pacientes con hipertensión no controlada, enfermedades respiratorias, disfunción cognitiva o que realizaban ejercicios con regularidad. Las pacientes se asignaron aleatoriamente a un grupo de ejercicios o a otro de control. La evaluación se realizó al inicio, a las 12 semanas y a los 6 meses (117 pacientes completaron el seguimiento).

La calidad de vida se estableció mediante la evaluación del tratamiento contra el cáncer (físico, funcional, social y emocional), el nivel de fatiga y los síntomas endocrinos. Como indicador secundario de los resultados se empleó el inventario de depresión de Beck, la escala de afectos positivos y negativos, el índice de masa corporal, el recuento de las actividades físicas en los últimos siete días, el desempeño en la prueba de caminar 12 minutos y la puntuación en la prueba de movilidad de los hombros.

Después de 12 semanas de ejercicios supervisados, el grupo de intervención mostró beneficios en el funcionamiento físico y psicológico en comparación con el grupo de control. No se informaron efectos adversos. Los beneficios informados a las 12 semanas por el grupo que participó en el programa de ejercicios se mantuvieron a los seis meses de seguimiento, con la excepción del tiempo autoinformado de ejercicios físicos. Los beneficios específicos relacionados con la calidad de vida y el cáncer de mama se hicieron evidentes solo a los seis meses, cuando la mayoría de las pacientes habían concluido el tratamiento.

No se logró identificar qué parte del programa de ejercicios generó mayores beneficios. Los datos cualitativos indican que probablemente el efecto de grupo mismo constituyó un aspecto importante. Además, las mejorías en las pruebas de la caminata de 12 minutos y en la de la movilidad de los hombros en el grupo de intervención fueron más atribuibles a los ejercicios en sí que al efecto de grupo.

De esta manera, se concluye que los ejercicios supervisados en grupo, sumados a la atención médica habitual que reciben las mujeres tratadas por cáncer de mama en sus estadios tempranos, ofrecieron beneficios funcionales y psicológicos adicionales. Los médicos deben recomendar a sus pacientes con cáncer de mama mantenerse en actividad y los encargados de diseñar las políticas sanitarias deben ofrecer la posibilidad de practicar ejercicios físicos en los servicios de rehabilitación de pacientes con cáncer, de manera similar a los que se ofrecen para la rehabilitación cardíaca. Se requieren investigaciones adicionales para determinar el efecto de los ejercicios en pacientes con otros tipos de cáncer. (Mutrie N, Campbell AM, Whyte F, McConnachie A, Emslie C, Lee L, et al. Benefits of supervised group exercise programme for women being treated for early stage breast cancer: pragmatic randomised controlled trial. Br Med J. 2007;334:517–22.)