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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.21 n.5 Washington May. 2007

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49892007000400009 

INSTANTÁNEAS

 

Nueva vacuna cuadrivalente contra el papilomavirus humano

 

 

El papilomavirus humano (PVH) es la infección de transmisión sexual más común en los Estados Unidos de América, donde todos los años afecta a 6.200.000 personas. Esta infección por lo general no produce síntomas clínicos y es autolimitada, pero la infección persistente con tipos oncógenos puede causar cáncer cervicouterino. Si bien esta enfermedad ha disminuido gracias al uso general de la prueba Papanicolaou (PAP) que detecta lesiones precancerosas del cuello uterino, se estima que en 2007 se diagnosticarán 11.000 casos nuevos y 3.700 mujeres perderán la vida como consecuencia de este cáncer. En países donde no se acostumbra el tamizaje regular por PAP, es una causa común de muerte en la mujer.

Se conocen alrededor de 100 tipos de PVH y más de 40 de ellos infectan la zona inguinal, por lo que se clasifican de acuerdo con su asociación epidemiológica con el cáncer cervicouterino. Las infecciones de bajo riesgo (p.ej., por los tipos 6 y 11) pueden causar cambios celulares inocuos o de escasa malignidad en el cuello uterino, verrugas genitales y otros cánceres de vulva, vagina, pene y ano, así como papilomatosis respiratoria recurrente. Los de alto riesgo (tipos 16, 18, 31, 33, 35, 39, 45, 51, 52, 56, 58, 59, 68, 69, 73 y 82) funcionan como carcinógenos y se detectan en 99% de los cánceres de cuello uterino. En el ámbito mundial, cerca de 70% de estos cánceres son causados por los PVH tipos 16 y 18. Sin embargo, la mayoría de las mujeres con infecciones de alto riesgo no llegan a presentar cáncer. La mayor parte de esas infecciones son pasajeras y asintomáticas y no representan problemas clínicos. No se ha establecido con certeza ninguna relación entre los cánceres por PVH y otros no genitales, pero hay estudios que apuntan hacia una relación con cánceres de la zona malar y la faringe.

La infección genital por PVH se transmite principalmente por medio del coito y un número alto de parejas sexuales es un buen factor pronóstico de la infección. Otros factores de riesgo son tabaquismo, alta multiparidad, mayor edad, otras infecciones de transmisión sexual, uso prolongado de anticonceptivos, inmunodepresión y otros factores del huésped. El virus se transmite también, aunque con menos frecuencia, por medio de otros tipos de contacto sexual y de la madre al recién nacido. Estas infecciones están protegidas de la respuesta inmunitaria del huésped porque radican en el epitelio, donde producen lesiones exofíticas. El virus se libera en las células deshojadas del epitelio y a veces se integra a los cromosomas del huésped, con poca producción de viriones. No todas las personas infectadas presentan anticuerpos; p.ej., 54% a 69% de las participantes en un estudio. El tiempo medio de seroconversión entre mujeres infectadas es de 8 meses. La infecciones de por sí no se tratan, pero sí las lesiones asociadas, lo cual no elimina la infección.

Dada la alta probabilidad de las adolescentes de adquirir la infección por PVH varios años después de iniciar la actividad sexual, en junio de 2006, el Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización (conocido en inglés por ACIP) autorizó el uso de una vacuna cuadrivalente para mujeres de 9 a 26 años de edad. Para llegar a esa decisión, un grupo de trabajo revisó minuciosamente datos publicados e inéditos sobre los resultados de ensayos clínicos de inocuidad, inmunogenicidad y eficacia, la historia natural del PVH, aceptabilidad de la vacuna, comportamiento sexual de la población y análisis del costo. La disponibilidad de esta vacuna no eliminará la necesidad de tamizaje para el cáncer de cuello uterino, pero protege contra los tipos 6, 11 16 y 18 precursores de varios cánceres y verrugas genitales. No protege contra infección persistente, lesiones precursoras de cáncer del cuello uterino, ni verrugas por otros tipos ya existentes al vacunar. Sin embargo, las mujeres ya infectadas por uno o más tipos de PVH antes de vacunarse están protegidas contra los efectos de los otros tipos incluidos en la vacuna.

La edad óptima para vacunación es a los 11 o 12 años, es decir antes de comenzar cualquier actividad sexual, pero puede administrarse a niñas de 9 y 10 años si es necesario y a mujeres de 13 a 26 que no se hayan vacunado antes. Se administra en tres dosis, con la segunda y tercera dos y seis meses después de la primera y puede administrarse a la misma vez que otras vacunas. La protección que confiere dura unos cinco años, pero se están llevando a cabo estudios de larga duración para corroborar ese aspecto.

Si bien el PVH es también común en los hombres, la vacuna cuadrivalente no ha sido aprobada para uso en ellos, pero se están llevando a cabo ensayos en ese sentido. Por ser una nueva vacuna, se continuarán realizando diversos estudios clínicos que aporten nuevos datos. También se considerará toda nueva información que se obtenga sobre la epidemiología del PVH y el ACIP modificará sus recomendaciones según sea apropiado. (Centers for Disease Control and Prevention. Quadrivalent Human Papillomavirus Vaccine. Recommendations of the Advisory Committee on Immunization Practices (ACIP). MMWR 2007;56(RR-2):1–19.)