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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.22 n.1 Washington Jul. 2007

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49892007000600010 

INSTANTÁNEAS

 

Fuerte asociación entre el sexo bucogenital y el cáncer faríngeo

 

 

Las personas que durante su vida hayan tenido sexo bucogenital con seis o más parejas tienen muchas más probabilidades de sufrir cáncer faríngeo que otras, sea cual fuere su historia en cuanto al uso de alcohol y tabaco. A esta conclusión llegaron investigadores afiliados a la Escuela de Salud Pública de Johns Hopkins que realizaron un estudio de casos y testigos en el que participaron 100 pacientes recién diagnosticados de cáncer faríngeo —en las amígdalas, base de la lengua y garganta—, y 200 pacientes sin cáncer como testigos. Teniendo en cuenta el trabajo anterior de otros investigadores, el grupo de Johns Hopkins se propuso evaluar la posible relación entre la infección por el papilomavirus humano (PVH) y el carcinoma escamoso de faringe. Se recolectó sangre y saliva de la garganta de los participantes y al combinarlas con moléculas de anticuerpos se pudo determinar si la persona había tenido alguna infección por PVH. Todos completaron una autoentrevista que reveló información sobre su experiencia sexual, incluso el número de personas con quienes habían practicado el sexo bucogenital, así como hábitos de higiene bucal, historial médico, cáncer en la familia, y uso de marihuana, alcohol y tabaco.

Los resultados fueron concluyentes. Haber tenido sexo vaginal con un alto número de parejas (26 o más) se asoció con el cáncer estudiado (oportunidad relativa u odds ratio: 3,1; IC95%: 1,5-6,5), lo mismo que haber tenido sexo bucogenital con 6 o más parejas (OR: 3,4; IC95%: 1,3-8,8). El grado de asociación aumentó con el número de parejas. El cáncer faríngeo también resultó asociado con la infección bucal por el PVH-16 (OR: 14,6; IC95%: 6,3-36,6), con infecciones bucales por cualquiera de 37 tipos de PVH (OR: 12,3; IC95%: 5,4-26,4), y con seropositividad a la proteína de la cápside L1 del PVH-16 (OR:32,2; CI95%: 14,6-71,3). El ADN de PVH-16 se detectó en 72% de 100 especímenes de tumor preparados en cortes de parafina (IC95%: 62-81) y 64% de los pacientes con cáncer resultaron seropositivos a la oncoproteína E6 o la E7 o ambas del VPH-16. La seropositividad a la L1 del PVH-16 se asoció con cáncer faríngeo en participantes con antecedentes de un fuerte uso de tabaco y alcohol (OR; 19,4; IC95%: 3,3-113,9) y entre otros sin esos antecedentes (OR;33,6; IC95% 13,3-84,8). La relación aumentó también en los pacientes con infección bucal por VIH-16, sea cual fuere su uso de alcohol y tabaco. Por contraste, ese uso aumentó la relación con el cáncer faríngeo principalmente entre los pacientes no expuestos a PVH-16.

Aunque no puede descartarse la transmisión del virus de boca a boca u otra forma desconocida, los resultados de este estudio tienen gran importancia para la salud pública. Desde 1973, en los Estados Unidos ha aumentado la incidencia anual del cáncer de las amígdalas y base de la lengua. La extensa práctica del sexo bucogenital entre los adolescentes puede haber contribuido a ese aumento. De todos modos, es necesario añadir esa práctica sexual a la lista de causas del cáncer de garganta. Además, los datos obtenidos deben alentar al uso de condones durante el sexo bucogenital.

Por otra parte, estos resultados muestran claramente una poderosa razón para que la nueva vacuna Gardasil contra el PVH se administre no solo a las adolescentes, sino también a los varones de esa edad. Cuando en 2006 se aprobó el uso de dicha vacuna, solamente se consideraron las cepas más peligrosas del PVH causantes del cáncer cervicouterino. Por eso la vacuna no se ha recomendado para los varones.

Hasta ahora no ha habido ningún estudio sobre la eficacia de la vacuna para prevenir el cáncer bucofaríngeo. Si la nueva vacuna contra el PVH resultara tan eficaz en la prevención del cáncer bucofaríngeo en ambos sexos como lo es del cáncer cervicouterino, se comprobaría sin lugar a dudas la causalidad entre esa práctica sexual y el cáncer de la lengua y garganta y se buscarían los medios para reconocer a quienes están en riesgo. (D’Souza G, et al. Case-control study of human papillomavirus and oropharyngeal cancer. N Engl J Med. 2007;356: 1944–56.)