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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.23 n.4 Washington Apr. 2008

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49892008000400010 

INSTANTÁNEAS

 

La infección por el VIH en Nicaragua

 

 

La epidemia de infección por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) y el sida han devastado ya muchas familias y comunidades y constituye uno de los principales problemas de salud pública en el mundo. Según estimados del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida y la Organización Mundial de la Salud, en el año 2004 había 39,4 millones de personas infectadas por el VIH, de ellas 1,7 millones vivían en América Latina y 400 000 en el Caribe. A pesar de que en América Central esta epidemia no ha sido suficientemente estudiada, su efecto ha sido muy negativo y se espera que empeore. Cuatro de los seis países latinoamericanos de mayor prevalencia de infección por el VIH son centroamericanos: Belice (2,0%), Honduras (1,6%), Panamá (1,5%) y Guatemala (1,0%).

Nicaragua es el segundo país más pobre de América Latina y uno de los de mayor crecimiento demográfico de las Américas. Aunque la prevalencia estimada de la infección por el VIH en adultos era de 0,2% en 2001, existen todas las condiciones para que la epidemia se recrudezca, entre ellas una elevada movilidad de la población y una cultura que estigmatiza el uso del condón.

En este artículo se describe la epidemia de VIH/sida en Nicaragua y se discuten las razones del incremento en el número de casos notificados en comparación con otros países de América Central. Para ello se tomaron en cuenta todos los casos detectados en el país entre 1987 (cuando se detectó el primero) y diciembre de 2004, según los datos del Programa Nacional de Enfermedades de Transmisión Sexual, VIH y sida.

Se observó un aumento constante en la incidencia de la infección por el VIH con una disminución entre 1993 y 1998. A partir de ese año, la incidencia aumentó abruptamente hasta llegar a ser 22 veces mayor que la observada entre 1987 y 1992. A pesar de las limitaciones del sistema de vigilancia, el número de casos ha aumentado, especialmente en las zonas urbanas y las regiones centroocidental y oriental del país, con un máximo de 54,2 por 100 000 habitantes. Las provincias de Chinandega (350 000 habitantes), situada en la parte occidental de Nicaragua, y Managua (1 094 000 habitantes) son las más afectadas.

La mayor parte de los casos (91%) adquirieron la infección por la vía sexual (65% eran heterosexuales y 26%, homosexuales), mientras 4% se administraba drogas intravenosas y 3% se infectó perinatalmente.

La mayor tasa de infección se encontró en personas de 20–49 años de edad, especialmente en hombres de 20–44 años, con un pico entre 35 y 39 (incidencia de 125,6 por 100 000 personas), y en mujeres de 20–34 años con un pico entre 20 y 24 (incidencia de 46,6 por 100 000 personas). La relación de la infección entre hombres y mujeres fue de 3:1.

La distribución de casos de infección por el VIH/sida fue mayor en trabajadores de servicio, obreros, amas de casa y personas vinculadas con el comercio sexual (32,8%, 17,4%, 16,4% y 6,0%, respectivamente).

La mortalidad fue estable hasta 1999, pero aumentó desde entonces hasta 2004, cuando se introdujo en Nicaragua el tratamiento antirretroviral de gran actividad (HAART). Sin embargo, se observó cierto aumento en 2005.

La renuencia al uso del condón constituye un obstáculo para cualquier posible estrategia de prevención de la infección por el VIH.

La situación actual constituye un reto para las instituciones y la sociedad nicaragüenses. Se requiere cambiar las actitudes y prácticas de las poblaciones en riesgo para reducir la vulnerabilidad del país a la epidemia de VIH/sida. Es necesario mejorar el sistema nacional de vigilancia epidemiológica y realizar estudios de prevalencia que permitan disponer de estimados más reales del alcance de esta epidemia en el país. Para evitar la diseminación de esta infección es necesario realizar campañas educativas, especialmente en hombres y mujeres laboralmente activos. (Matute AJ, Delgado E, Amador JJ, Hoepelman AIM. The epidemiology of clinically apparent HIV infection in Nicaragua. Eur J Clin Microbiol Infect Dis. 2008;27:105–8.)