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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.25 n.3 Washington Mar. 2009

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49892009000300012 

CARTAS LETTERS

 

 

La Revista Panamericana de Salud Pública/Pan American Journal of Public Health se complace en publicar cartas de los lectores dirigidas a estimular el diálogo sobre los diversos aspectos de la salud pública en las Américas, así como a esclarecer, discutir o comentar de manera constructiva las ideas expuestas en la revista. Las cartas deben estar firmadas por el autor y especificar su afiliación profesional y dirección postal. Cuando se trate de comentarios sobre un artículo que requieran contestación del autor, se procurará conseguir esa respuesta con el fin de publicar ambas cartas. La Redacción se reserva el derecho de editar las cartas recibidas y resumirlas para mayor claridad.

The Revista Panamericana de Salud Pública/Pan American Journal of Public Health publishes letters from readers for the purpose of stimulating dialogue on various aspects of public health in the Americas and of constructively clarifying, discussing, and critiquing the ideas expressed throughout its pages. Letters should be signed by the author and include his or her professional affiliation and mailing address. If a commentary on a given article requires a reply from the author, an effort will be made to obtain the reply and to publish both letters. The editorial team reserves the right to edit all letters received and to condense them so as to improve their clarity.

 

ESTRUCTURA POBLACIONAL POR CAPAS

Una población descrita desde la perspectiva ecológica, es una colección de individuos de una misma especie que ocupan un hábitat determinado. Esto conduce a identificarla por algunas características destacables, generalmente de hábitat, tales como la población de ratones cola larga (Oligoryzomis longicaudatus) de la zona central de Chile o, con mayor detalle, la de vinchucas (Triatoma infestans) (1) —especie de hábito preferentemente intradomiciliario y de construcciones anexas, que se oculta en grietas de paredes y techos, detrás de papel mural suelto, cuadros, calendarios, ropa colgada, armarios, cajones, techos de rama, etc.— de viviendas precarias en zonas ubicadas entre el paralelo 18°30' y 34°36' latitud Sur de Chile.

En cambio cuando se trata de una población humana, a menudo se identifica mediante alguna característica de tipo demográfico, sociocultural o sanitario y, de manera menos frecuente, con alguna vinculada al hábitat. Así por ejemplo, se habla de la población general, la urbana, la de menores de cinco años de edad, la escolar, la de fumadores, la de extrema pobreza o la de hipertensos, pero rara vez se menciona la población del borde costero, de la zona lluviosa, de la zona templada, o de la llanura desértica. Lo anterior resulta, al menos, extraño, ya que es imposible imaginar una población, cualquiera que sea, independiente del hábitat en el que se encuentra necesariamente asentada y haciendo su vida. Esto sin considerar todavía que, en el caso humano, son también de interés las referencias históricas, políticas y sociales.

El hábitat de cualquier población puede ser visto como un " sustrato ambiental básico" (SAB), constituido por una " plataforma geoclimática" (PGC) y un " componente biótico" (CB). La PGC está estructurada con elementos y compuestos físico-químicos del suelo, el agua y el aire, más los fenómenos climáticos atmosféricos, y el CB está conformado por los organismos de otras especies que cohabitan con la población sobre la misma PGC, ya sea individualmente o bien organizados en poblaciones y comunidades ecológicas.

En el caso particular de la población humana, este SAB puede entenderse como constituido, además de la PGC y del CB, por un " componente antropomórfico" (CA), que comprendería todas las creaciones abióticas (viviendas, calles, vehículos, locomoción, servicios públicos, etc.), las actividades humanas (laborales, recreativas, culturales, etc.) y, además, el contexto " histórico–político–social" en que esa población hace su habitación.

La primera crítica a la caracterización que en general se hace de una población humana, es que no siempre se describen estos tres componentes del SAB. La segunda crítica se refiere a que tales caracterizaciones usualmente no abarcan " encadenamientos" de aspectos que describen la dinámica de la población, o bien a que hacen referencia a éstos rara o parcialmente. Sin embargo, esos encadenamientos constituyen otro componente de la estructura poblacional humana que no pueden omitirse; son el componente o estructura " vertical" que describe el carácter explicativo, la interacción tipo " causa-efecto" de los factores condicionantes de la salud humana.

La ausencia de este componente vertical hace que la caracterización de la población sea incompleta, sugiriendo que ésta es inerte, plana, con una estructura transversal de un solo nivel. Se aprecia como una malla donde las características descritas aparecen como si sus relaciones fuesen un entramado horizontal. Por ejemplo, hay descripciones de la edad, el hábito de fumar, el sedentarismo, la dieta, la obesidad y la hipertensión arterial en un mismo plano, y sólo a veces se muestran relaciones ocasionales entre ellas, que se exhiben como si fueran un tejido de características del mismo nivel.

Es de esperar que las características de una población, en un momento dado, sean el resultado de manifestaciones de su actividad, producidas en distintos niveles retrospectivos, distanciados temporalmente entre sí. Tales manifestaciones pasadas corresponden a variables que se encadenaron como " factores" unos de los otros. Por ejemplo, la hipertensión y otras patologías observadas actualmente en una población, pueden haber sido determinadas por factores tales como el hábito de fumar, el sedentarismo, la obesidad y, más atrás, por la dieta y la inactividad física, precedidos por el nivel educativo, el ingreso, la disponibilidad de recursos, los hábitos, creencias, etc. y, yendo todavía más atrás en el tiempo, por la ocupación, la disponibilidad de centros recreativos y comunicacionales, la estabilidad de pareja, la edad, etcétera, etcétera. En la práctica, aunque aparezcan presentes todos ellos en un mismo momento, se encuentran realmente encadenados mediante una relación explicativa entre distintos niveles. Tal encadenamiento es el que debería describirse como la " caracterización vertical" de la población. Hacer esa caracterización vertical, obliga a entrar en un análisis explicativo que permita identificar los planos o niveles diferentes en que transcurre. Así, la población se podrá ver como un edificio de varios pisos, cuyos fundamentos estarían en la estructura del SAB y en cuya terraza se podría encontrar la estructura de respuestas finales, conductuales o de salud de la población.

El primer paso metodológico consiste en acotar bien el concepto de población sobre el cual tenga sentido efectuar esta caracterización; debería ser una agrupación de personas que constituyan un conglomerado con algunos elementos importantes de cierre " espacio–temporal" , que le dieran cierto carácter de estabilidad e independencia respecto a poblaciones vecinas. En esa población bien acotada debería ponerse la primera mirada en el SAB, con características muy generales comunes a las poblaciones de todas las especies animales y vegetales que allí cohabitan. Sobre este SAB debería sustentarse el " edificio poblacional" humano, relativo exclusivamente a los individuos de la población acotada. Sus cimientos, el comienzo de esa edificación, deberían corresponder a la caracterización demográfica básica de la población, es decir, a aspectos (variables) tales como su estructura por sexo y edad, el tiempo de permanencia en el lugar, la pertenencia a una familia, el parentesco con el jefe de hogar, el orden de nacimiento, el número de miembros del hogar, etcétera.

A partir de ahí, la visión integral de la población coloca algunas de las variables que se describen en un mismo " piso del edificio" (nivel, plano o capa temporal), y otras en distintos " pisos" . Así, las manifestaciones de las variables ubicadas en el mismo piso constituirían una estructura " horizontal" o de isonivel y, con respecto a las manifestaciones de otros pisos, representarían la estructura " vertical" . Se esperaría que las variables de isonivel fuesen mutuamente independientes, aunque potencialmente sinérgicas para explicar las manifestaciones de variables observadas en " pisos" superiores (niveles temporalmente más adelantados). Sin embargo, el hecho de que algunas lleguen a aparecer relacionadas podría interpretarse como que " redundan" en explicar el comportamiento de variables de niveles posteriores. En una visión retrospectiva, se esperaría que las manifestaciones de las variables de cada nivel fuesen el resultado de la acción de variables manifestadas en niveles temporalmente anteriores (de pisos inferiores).

Siguiendo este razonamiento, se esperaría que las manifestaciones de variables que se disponen en diferentes niveles aparecieran relacionadas entre sí, y que esa relación fuera de tipo explicativo y no de " redundancia" . Estas relaciones ocasionarán un " encadenamiento" entre variables que constituirá, finalmente, la " estructura vertical" de la población. Volviendo a la visión de " edificio" , esta " estructura vertical" muestra a los cimientos como el hábitat físico y el perfil biodemográfico básico de la población; a los pisos como diferentes niveles de manifestación de otras variables, dependiendo siempre los superiores de los inferiores, y a la terraza como el nivel de las respuestas terminales a todas las interrelaciones y expresiones de las variables observadas en los pisos inferiores; en suma, donde se observa el producto final de la población. Así, la caracterización que considera esta estructura vertical permitirá entender que las conductas y problemas de salud observados en la " terraza" de la población, se han desencadenado por efecto de factores manifestados en los " pisos" inferiores y no generados de manera " espontánea" .

 

Dunny Casanova
Universidad de Valparaíso – Salud Pública
Hontaneda 2653, Valparaíso, Chile
dunnycz@gmail.com

 

REFERENCIAS

1. Acuña M. La vinchuca silvestre ¿una amenaza latente? Techno Vet. 2002 [Sitio en Internet]. Hallado en: http://www.tecnovet.uchile.cl/CDA/tecnovet_articulo/0,1409,SCID%253D9633%2526ISID%253D471,00.html. Acceso el 30 noviembre 2008.        [ Links ]