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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.28 n.3 Washington Sep. 2010

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49892010000900001 

EDITORIAL

 

Por una frontera sin diabetes

 

 

Mirta Roses Periago

Directora, Oficina Sanitaria Panamericana, Washington D.C., Estados Unidos de América

 

 

Me complace presentar este número especial de la Revista Panamericana de Salud Pública/Pan American Journal of Public Health, en el que se destacan los resultados de la fase I de un estudio de prevalencia realizado por el Proyecto de Prevención y Control de la Diabetes en la Frontera México-Estados Unidos. Este estudio fue coordinado por la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) Oficina Frontera México-Estados Unidos, en colaboración con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos y la Secretaría de Salud de México. Las características demográficas, sociales, culturales y políticas de la frontera México-Estados Unidos hicieron particularmente difícil este estudio. A comienzos del siglo XXI, esta zona geográfica albergaba aproximadamente a 14 millones de personas en los 44 condados y 80 municipios comprendidos en seis estados del norte de México y cuatro estados del sur de los Estados Unidos.

La historia de la salud pública en la frontera México-Estados Unidos está colmada de la creación de mecanismos eficaces de colaboración binacional. El proyecto que se presenta en las siguientes páginas es un ejemplo perfecto de una asociación binacional exitosa, cuyas actividades condujeron a la determinación de la prevalencia de diabetes, la identificación de los factores de riesgo y el establecimiento de un programa viable de prevención y control de la diabetes, capaz de responder a las necesidades específicas de la población de la frontera.

El proyecto se creó porque las autoridades locales de salud pública en ambos lados de la frontera se alarmaron ante las altas tasas de morbilidad y mortalidad por diabetes. Percibieron los efectos que esta enfermedad causaba no solo en los pacientes afectados, sino también en sus familias, las comunidades, los servicios de salud y la economía local. A fines de los años noventa, el número de habitantes que sufría diabetes y otros factores de riesgo de enfermedades crónicas era cada vez mayor. En los Estados Unidos, las autoridades de salud pública se preocuparon por la elevada prevalencia de enfermedades crónicas entre los habitantes hispanos, con grandes concentraciones en los estados del sur. En México, las autoridades sanitarias observaron una tendencia similar, en particular a lo largo de la frontera norte. En vista de que la zona fronteriza entre México y los Estados Unidos tiene una población relativamente joven, en la cual cerca de 25% de los habitantes son menores de 30 años, se volvió ineludible la necesidad de llevar a cabo un estudio integral para comprender mejor y abordar la situación relacionada con la diabetes.

Me honra que la Organización Panamericana de la Salud, por conducto de su Oficina Frontera México-Estados Unidos en El Paso, Texas, haya desempeñado una función central en este proyecto. Con gran orgullo presento este número especial, que muestra el trabajo de los investigadores que participaron en la primera fase del proyecto. En nombre de nuestra Organización, deseo expresar mi agradecimiento por la colaboración y el apoyo de las más de 130 instituciones que han hecho posible este número especial, como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos, la Secretaría de Salud de México, la Fundación de Salud Paso del Norte, California Endowment, los 10 programas contra la diabetes de los estados fronterizos, y las organizaciones no gubernamentales. Esperamos que los conocimientos expuestos en estas páginas conduzcan a un compromiso renovado y fortalecido de los gobiernos, el sector privado, la sociedad civil y la comunidad internacional para crear entornos propicios, redes multidisciplinarias, políticas públicas y legislación para poner fin a esta enfermedad prevenible y al incalculable costo humano y económico que las enfermedades crónicas no transmisibles siguen imponiendo a la sociedad en todas partes.