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Revista Española de Salud Pública

Print version ISSN 1135-5727

Rev. Esp. Salud Publica vol.80 n.4 Madrid Jul./Aug. 2006

http://dx.doi.org/10.1590/S1135-57272006000400003 

COLABORACIÓN ESPECIAL

 

Modelos de atención a los síntomas somáticos sin causa orgánica. De los trastornos fisiopatológicos al malestar de las mujeres

 

Attention models to somatic symptoms without organic cause: from phisiopathologic disorders to malaise of women

 

 

Sara VelascoI; Mª Teresa RuizII; Carlos Álvarez-DardetI,II

IDepartamento de Salud Pública. Universidad de Alicante
IIRed de Género y Salud

Dirección para correspondencia

 

 


RESUMEN

Los síntomas somáticos sin causa orgánica (SSCO) permanecen médicamente inexplicados. Su abordaje podría estar limitado por un concepto biologicista de la salud. Diversas teorías críticas estudian factores contextuales, de género y subjetivos para los SSCO y sus modelos de atención. El objetivo de este trabajo ha sido revisar literatura española (1995-2002) explorando modelos explicativos y de atención a los SSCO relacionándolos con las teorías subyacentes sobre salud. Se realizó búsqueda en Medline, Sociologycal Abstracts, Psycinfo, Doyma, Google y Scirus, bajo palabras clave: Gender and health, Primary care, Somatic complaints and women or gender, Fibromialgy, Chronic fatigue, Functional syndromes, Feminist studies and primary care, malaise women. Seleccionando 31 artículos. Se clasificaron según teorías sobre salud: biomédica, psicosocial, socialista, biopsicosocial, ecosocial, psicoanalítica y feminista. Después, se identificaron modelos explicativos/de atención por bloques teóricos según: términos utilizados para SSCO; factores causales/asociados; modelos de atención; factores relación médico-paciente. En el marco biomédico se encuentran: explicaciones fisiopatológicas; atención directiva, centrada en la visión médica, tendente a adaptación del enfermo a su cronicidad con tratamientos sintomáticos y antidepresivos. En modelos teóricos críticos: relacionan síntomas con contexto social, experiencias subjetivas y de género; centrado en la visión de la/el paciente; evitan la medicalización, dirigido a construir el significado subjetivo de los síntomas, al empoderamiento de la mujer y su autorresponsabilidad. Conviene reconocer la existencia de teorías alternativas a la biomédica que amplían la comprensión de los SSCO, incluyendo factores contextuales, de género y subjetivos asociados al proceso de salud-enfermedad, que producen modelos de atención con mayor potencial de atención integral.

Palabras clave: Género. Salud de las mujeres. Feminismo. Psicoanálisis. Síntomas afectivos. Investigación biomédica. Modelos biológicos.


ABSTRACT

Somatic symptoms of no identifiable organic cause remain medically unexplained and have been delved into to only a limited degree from a biologicist conception of health. Different critical theories study contextual, gender-related and subjective factors for Somatic Symptoms of No Identifiable Organic Cause and their care models. This study has been aimed at reviewing published Spanish studies (1995-2002) exploring explanatory SSNIOC's by relating them to the underlying health theories. A search was run in Medline, Sociologycal Abstracts, Psycinfo, Doyma, Google and Scirus, using the key words: Gender and health, Primary care, Somatic complaints and women or gender, Fibromialgy, Chronic fatigue, Functional syndromes, Feminist studies and primary care, malaise women, a total of 31 articles having been selected and classified by health theories: biomedical, psychosocial, socialist, biopsychosocial, ecosocial, psychoanalytical and feminist.. Explanatory/care models were then identified by theory-related blocks, according to: terms use for SNIOC's; related/causal factors, care models, physician-patient relationship factors.
Within the biomedical framework, physicpathological, directive care explanations were found focusing on the medical viewpoint, tending toward adapting the patient to his/her degree of chronicity with symptomatic and antidepressant treatments. In critical theory models: symptoms are related to the social context, subjective gender experiences, focusing on the patient viewpoint; avoiding medicalization, aimed at constructing the subjective significance of the symptoms, on empowering the woman and on her taking responsibility for herself. It is advisable to recognize the existence of theories alternative to biomedical theory which broaden the comprehension of SSNIOC's, by including contextual, gender-related subjective factors related to the wellness-illness process which give rise to care models of greater integral care potential.

Key words: Gender. Women's health. Feminism. Psychoanalysis. Affective symptoms. Models, Theoretical. Biomedical Research. Models, Biological.


 

 

Introducción

Los síntomas somáticos sin causa orgánica (SSCO) incluyen una larga serie de quejas subjetivas para las que no se encuentran signos clínicos que las justifiquen. Puede tratarse de síntomas solos o agrupados (anexo 1)1. Algunos grupos de síntomas constituyen síndromes funcionales (anexo 2) que coexisten, a menudo, en los mismos pacientes y se suceden a lo largo de su vida. Los diagnósticos funcionales se solapan unos con otros2 y también con diagnósticos psicopatológicos como ansiedad y depresión3-5. El solapamiento puede depender, entre otros factores, tanto de que se apliquen clasificaciones nosológicas basadas en criterios para trastornos orgánicos que no se pueden objetivar en estos síntomas y síndromes, como de la consecuente interpretación subjetiva de los médicos. Los estudios de Nimnuan1, comprueban que pacientes con grupos similares de síntomas son diagnosticados de unos u otros síndromes funcionales dependiendo del especialista al que acudan: fibromialgia si acuden al reumatólogo; fatiga crónica si acuden al neurólogo y colon irritable si se trata del digestólogo. Cada especialista toma en consideración los síntomas que le son familiares y dejan fuera del diagnóstico una media de 8 síntomas que no encajan en su especialidad.

La prevalencia de los SSCO parece ser creciente6-8 y es claramente más alta en mujeres9, de etiología mal conocida, de diagnóstico difícil y solapable1,2, de curso crónico, y no se cuenta con un tratamiento médico que se haya mostrado eficaz. Al menos utilizando los conceptos sobre salud y enfermedad de la teoría biomédica no se encuentran explicaciones consistentes para los hechos anteriores sobre los SSCO, ni se dispone de tratamientos fundamentados en factores etiológicos o asociados, o mecanismos de la enfermedad, sino sólo sintomáticos y paliativos. El panorama de la comprensión y abordaje terapéutico podría estar lastrado por los límites de la capacidad explicativa del concepto biologicista de la salud del paradigma biomédico.

Según un trabajo inédito de recopilación y caracterización de teorías de la salud realizado por los autores, existen teorías de la salud alternativas caracterizadas por diferentes conceptos del proceso de salud-enfermedad. Las teorías socialista10, biopsicosocial11-15, ecosocial10,16 y psicoanalítica17,18, se caracterizan por incluir en el proceso salud enfermedad tanto el contexto social y la biografía como su interacción con la experiencia vivida y subjetiva de las personas. Ello implica que buscan etiología y factores causales o asociados en la biografía y la forma en que estos factores psicosociales son experimentados, es decir, el significado subjetivo. La teoría feminista, una teoría crítica más, añade los conceptos ligados a la diferencia sexual y la construcción social del género19-26 como factores del contexto socio-cultural que influye en el proceso de enfermar. Bajo estas perspectivas conceptuales se describe la influencia de factores del contexto social, de género y subjetivo sobre el fenómeno de los SSCO. Son factores que influyen: la clase social8, el nivel cultural y la etnia27, la situación laboral, el estado civil8,28,29, y los estilos de vida y capacidad de respuesta a factores estresantes30 o eventos vitales. Se añaden factores de género: cuidado de hijos pequeños, carga del trabajo doméstico y múltiples roles28, feminidad y masculinidad y experiencia vivida31 y análisis de género y poder y cómo este interviene en la presentación de los síntomas en las consultas, inmersas en un determinado tipo de relación médico-paciente32-34. Se trata de considerar múltiples factores psicosociales y sus interacciones35.

Bajo estas teorías deben producirse además de variaciones en los modelos explicativos, variaciones en los modelos de atención a los SSCO.

El objetivo del trabajo es revisar la literatura española del período 1995-2002, explorando modelos explicativos y de atención a los SSCO relacionándolos con las teorías subyacentes sobre la salud. Los objetivos instrumentales son 1. Clasificar los artículos revisados sobre síntomas somáticos sin causa orgánica según sus teorías subyacentes o explícitamente utilizadas. 2. Identificar los modelos de atención a los trastornos estudiados en base a los siguientes contenidos: términos que utilizan para los síntomas en estudio; factores causales y asociados que consideran; modelos de atención que proponen, factores que consideran en la relación médico-paciente.

 

Material y Método

Se realiza una revisión de la literatura sobre síntomas somáticos sin causa orgánica. La búsqueda bibliográfica en castellano se restringió a los síntomas, quejas y síndromes sin causa orgánica presentados en atención primaria en mujeres y se ha realizado en las siguientes bases bibliográficas: MEDLINE, Sociologycal Abstracts, PsycINFO, DOYMA y buscador GOOGLE y SCIRUS, bajo las siguientes palabras clave:

Género y salud. Gender and health; Atención primaria y género. Primary care and gender; Somatización y género o mujeres. Somatic and gender or women; Quejas y mujeres o género y atención primaria. Complaints and women or gender and primary care; Fibromialgia. Fibromialgy síndrome; Fatiga crónica. Chronic fatigue síndrome; Síndromes funcionales. Functional sindroms; Estudios feministas y atención primaria. Feminist studies and primary care; Malestar de las mujeres. Discontent, malaise women.

Los criterios de selección, aplicados a través de los resúmenes, tratan de obtener artículos que muestren modelos explicativos o de atención relacionados con atención primaria.

Los criterios de inclusión han sido: artículos sobre SSCO relacionados con estudios de población general y atención primaria, salud mental, depresión, somatización, síndromes funcionales, dolor, dolores musculoesqueléticos, fatiga crónica, fibromialgia, trastornos mentales comunes, distress psicológico, países occidentales.

Los criterios de exclusión: artículos relacionados con el medio hospitalario, enfermedades orgánicas, pediatría, niños, adolescentes y tercera edad, enfermedades psiquiátricas mayores, trastornos de la alimentación, ginecología, reproducción y menopausia, medicinas alternativas, países del tercer mundo.

La búsqueda inicial bajo palabras clave género y salud (gender and health) permitió seleccionar fácilmente los artículos en bases de datos españolas aplicando los criterios de exclusión e inclusión, porque el número de registros encontrado era pequeño. Sin embargo, se amplió la búsqueda a bases internacionales y publicaciones específicas feministas, por que no se encontraron trabajos españoles de teorías contextuales y feministas. Se requirió limitar con palabras clave sucesivas (primary care and gender, Somatic and gender or women, Complaints and women or gender and primary care).

Se delimitó temporalmente el período de estudio a los años comprendidos entre 1995 a 2002, ambos incluidos. Los artículos se clasificaron en empíricos (referidos a una investigación de campo) y teóricos (revisiones, monográficos, editoriales). Se revisaron 2.740 registros y se seleccionaron mediante los resumenes108 artículos. Entre ellos se seleccionaron para la revisión los 31 artículos teóricos encontrados sobre los síntomas somáticos sin causa orgánica36-66.

En la lectura de los artículos seleccionados se aplica una parrilla que los clasifica en sus correspondientes teorías, buscando en cada artículo la definición subyacente o explícita que utilizan para los cuatro conceptos fundamentales que caracterizan cada teoría: concepto de enfermedad, tipo de causalidad, modelo de atención de salud y factores en la relación médico-paciente. Se ha seguido la clasificación de teorías y conceptos definitorios realizada previamente en el trabajo «Teorías de la salud. Revisión de conceptos» (tabla 1).

Para los síntomas somáticos sin causa orgánica se extrae el marco explicativo y el modelo de práctica clínica identificando los siguientes contenidos: 1. términos que utilizan para los síntomas en estudio; 2. factores causales y asociados; 3. modelos de atención que proponen, 4. factores que consideran en la relación médico-paciente (tabla 3).

Clasificación de artículos sobre síntomas somáticos sin causa orgánica según marcos teóricos

Los 31 sobre SSCO revisados (anexo 1) se han podido ubicar en once categorías, que se pueden agrupar en tres bloques teóricos. Se encuentran trabajos en los que se asocia la concepción biomédica, algunos asociada a la psico-social, que se incluyen dentro de un primer bloque que denominamos biomédi- co36-44. No explicitan su marco teórico, por lo que es necesario deducirlo a partir de la identificación de los conceptos que utilizan (anexo 1).

Forman un segundo bloque -que denominamos contextual-subjetividad-, 6 artículos de los cuales 2 se basan en la teoría psicoanalítica45,46, 3 asocian criterios biomédicos y psicoanalíticos47-49,1 asocia teoría biopsicosocial y psicoanalítica50. Prácticamente en todos ellos se explicita el marco teórico utilizado y en todos se pueden detectar explícitamente los criterios definitorios de su correspondiente marco.

Un tercer bloque denominado feminista agrupa 16 artículos que siempre combinan la teoría feminista con otra teoría; hay representación de artículos que combinan todas las teorías planteadas, tanto con biomédica51,52, como contextuales53-56 y de la subjetividad57-66.

No se ha encontrado ningún trabajo que asocie el marco biomédico con teorías sobre el contexto social. No se han encontrado trabajos ubicables en las teorías socialista o ecosocial, a no ser que fueran también feministas.

Modelos explicativos y de atención a los síntomas somáticos sin causa orgánica

En los artículos revisados se identifican modelos de atención a síntomas somáticos sin causa orgánica que pueden resumirse en tres, -aunque con variaciones menores en cada trabajo-, correlacionados con los tres bloques de teorías clasificadas: el modelo biomédico-psicosocial, modelo biopsicosocial-psicoanalítico; y modelos feministas (tabla 2a y 2b).

Modelo biomédico y psicosocial

Los términos definitorios para los síntomas y síndromes somáticos sin causa orgánica que utilizan los trabajos que se encuadran dentro del paradigma biomédico son siempre diagnósticos según las clasificaciones vigentes de enfermedades generales y mentales (CIE, Clasificación Internacional de enfermedades y DSM Diagnostical and Statistical Manual de la American Psychiatric Association), o trastornos fisiopatológicos psiquiátricos: «depresión y ansiedad, somatización o trastornos somatoformes»36, 37, y síndromes funcionales de otras especialidades: «síndrome de fibromialgia, síndrome de fatiga crónica, síndrome de colon irritable, síndrome de piernas inquietas, disfunción temporomandibular, cefalea tensional»39,41. De manera accesoria se recogen términos como pacientes «simuladores, somatizadores hiperfrecuentadores» de servicios sanitarios, y se les califica de «pacientes difíciles, insatisfechos, hiperdemandantes, frustrantes para el médico»36, 37.

En la teoría psicosocial se les llama «síndromes psicógenos, y enfermedades del espectro afectivo» y también «somatizadores»38-42.

Si los factores causales son desconocidos para el enfoque biomédico y las hipótesis expuestas como no demostradas, son de mecanismos fisiopatológicos que causen daño orgánico (neuro-endocrino-inmune o viral)38,39, bajo la teoría psicosocial se apunta a factores causales psicológicos como respuesta al estrés. Estilos de vida, aprendizajes y creencias, y características como personalidad histriónica en mujeres, antisocial en hombres o dependiente en ambos se consideran predisponentes. Se señala que estos pacientes se niegan a reconocer o atribuir sus síntomas a causas psicológicas, y los trabajos refieren este punto como una fuente de frustración y desconcierto para los médicos que desemboca en el rechazo de los pacientes38.42.

El modelo de atención biomédico se puede sintetizar como directivo, centrado en la visión médica, dirigido a la adaptación del enfermo a su estado y su entorno y no hace visibles el contexto, el sexo de la persona ni factores socio-culturales y de género. Se basa en la anamnesis de los síntomas, -que en el modelo psicosocial se completa con escalas autoadministradas de exploración psicopatológica-, seguidos de un diagnóstico sintomático que clasifica al paciente para desembocar en un tratamiento farmacológico de mantenimiento (analgésicos y antidepresivos). Las quejas médicas apuntan precisamente a las dificultades de clasificación de los pacientes porque los síntomas son numerosos, diversos, cambiantes, inespecíficos y solapados. Cuando se plantea el abordaje psicológico del paciente, que precisamente niega este aspecto, el objetivo de la intervención es «reatribuir»42 el padecimiento del paciente a su causa psicológica.

Modelo psicoanalítico y biopsicosocial

En los artículos revisados los términos describen no el síntoma que el médico explora sino las quejas, lo que el paciente siente, incluyendo así la escucha del sujeto. Añaden a los términos definitorios la ausencia de lesión orgánica: «quejas del cuerpo sin lesión corporal». Incluyen el mecanismo de conflicto psíquico que se expresa somáticamente: lo «psicosomático o trastorno psíquico somatizado». Encuadran los trastornos estudiados como un equivalente de la histeria del siglo XIX, en la medida en que lo consideran producto del malestar en la cultura46-48.

Algunos trabajos incorporan la influencia de la dinámica del conflicto psíquico, pero manteniéndose dentro de la psiquiatría descriptiva y clasificatoria, estos son mixtos biomédico-psicoanalíticos, que continúan llamando a los pacientes somatizadores o con síntomas físicos inespecíficos47. Cuando la teoría psicoanalítica se asocia con la teoría biopsicosocial la definición se fija en las quejas (componente subjetivo), biológicamente no explicadas, definiéndose los trastornos como «la expresión del malestar personal y social en un idioma de quejas corporales con búsqueda de ayuda médica»50.

En cuanto a los factores causales o asociados, las teorías psicoanalítica y biopsicosocial apuntan a los conflictos inconscientes frente a situaciones de vulnerabilidad como pérdidas, conflictos interpersonales, relaciones familiares, cambios en el desarrollo y situaciones sociales. Los síntomas se consideran efectos del contexto en el psiquismo y el cuerpo.

El modelo de atención se centra en el paciente y el conocimiento sobre sí mismo, incluyendo su biografía, su contexto personal y social. En consecuencia las intervenciones se apoyan en la escucha en entrevista clínica, dar espacio a la queja subjetiva del paciente, localizar la comprensión del malestar y el significado simbólico de los síntomas. Apoyo crucial en la relación médico-paciente, dinámica de la clínica del encuentro47-50.

El modelo biopsicosocial incluye atención al contexto social y trabajo en equipo interdisciplinar. Si bien consideran en la relación médico-paciente la frustración del médico y la hiperdemanda e incapacidad de los pacientes para ser conscientes de su trastorno, estas dificultades se enfocan como elementos de la relación transferencial que el médico ha de saber manejar apoyándose en su capacidad de observación y de «intervención médica psicológicamente influida»50 (tabla 2). La atención psicoanalítica no hace referencia a tratamientos farmacológicos.

Modelo feminista

Todos los artículos bajo teoría feminista diferencian el sexo de los y las pacientes y de los y las médicas, lo cual interviene en los padecimientos. Buscan explicación a la mayor prevalencia de SSCO en mujeres y su peor evolución, teniendo en cuenta que esos hechos han de tener un significado relacionado con la condición social y subjetiva de las mujeres58.

Los artículos feministas-biomédicos conservan los términos de síndromes funcionales a la par que tienden a rechazar los términos psiquiatrizantes de los síntomas, especialmente la antigua neurastenia51,52. Las categorías feministas hablan sistemáticamente de quejas y malestar:«quejas somáticas, malestar psicológico, síntomas del malestar», en el sentido psicoanalítico del malestar en la cultura. Se define el malestar de las mujeres como «una sensación subjetiva de padecimiento psíquico que no se encuentra dentro de los criterios clásicos de enfermedad, sino que se corresponde con conflictos psicosociales»24. «Es el sufrimiento que no puede ser descifrado y expresado en palabras y que aparece en el cuerpo como síntomas mal definidos y sin causa orgánica demostrable» .Además, especialmente en el feminismo-ecosocial, se definen como «síntomas médicamente no explicados, síntomas sin enfermedad o síntomas de enfermedad no diagnosticada»61,62.

La observación de factores causales, asociados, predisponentes y también protectores se basan en un núcleo central explicativo que es la opresión de las mujeres por su condición social subordinada, analizando las diferentes formas en que se manifiesta su deprivación de poder social y familiar. El feminismo-biomédico añade a los factores estresantes generales, la violencia, el abuso continuado y los abusos infantiles en la historia personal de las mujeres con síndromes somáticos51. El feminismo-socialista destaca el contexto histórico, y socioeconómico en que viven las mujeres, incorporando los factores sociales de género: la situación marital, múltiples roles, ser madre de niños pequeños y el trabajo asalariado55,56.

El feminismo-psicosocial añade a los posibles factores estresantes generales los mismos factores sociales de género anteriores, detectando además factores protectores de género como el empoderamiento de las mujeres a través de la autonomía y el control de eventos vitales, acceso a recursos materiales y apoyo y soporte del entorno53,54. El feminismo-biopsicosocial, ecosocial y psicoanalítico se diferencian del socialista y psicosocial en que añaden a la fenomenología social de género, la importancia de la experiencia vivida. Aparecen nuevos factores relacionados con los significados subjetivos, como coherencia con los ideales de feminidad y masculinidad, resiliencia, control autopercibido57-63. Por último, lo específico del feminismo-psicoanalítico son los factores que dependen de la construcción de la subjetividad bajo las influencias de los consenso sociales de género, relaciones de dominación social y familiar, la desvalorización de los roles femeninos y conflictos de identidad, las pérdidas y el aislamiento64, 66, 67. En el anexo 3 se relacionan los factores asociados que son el cuerpo de investigación de los estudios feministas.

El modelo de terapia de orientación feminista se basa siempre en influir en los factores de opresión de género, familiar y social. Se sintetiza como centrado en la paciente. Prácticas de empoderamiento de la paciente y construcción del significado subjetivo de los síntomas por la paciente con activación de la autonomía y autorresponsabilidad. Desde los trabajos que se han ubicado en el feminismo ecosocial, categoría que contiene y sintetiza los conceptos de las anteriores, se apoyan en un modelo general de salud de las mujeres basado en un «trabajo consciente de dar cuidado a mujeres visualizando los problemas relacionados con su socialización y su posición como mujeres en esta sociedad, y ayudarlas a desarrollar estrategias para conseguir más autoridad y responsabilidad sobre sus propios cuerpos y sus vidas. Se sintetiza en: 1) consideración de la identidad de género de la paciente y de los roles de género; 2) Consideración de la situación personal y social de la paciente; 3) Trato respetuoso; 4) encaminar a la paciente a enfrentarse con sus problemas de salud y estimular su autorresponsabilidad; 5) evitar la medicalización». Este modelo general de atención a la salud de las mujeres, cuya estrategia para los SSCO se basa en: «empoderamiento de la mujer redistribuyendo el poder, reconociendo la experiencia de la paciente, retando a la relación entre poder y género y autoridad profesional. Estrategia de comunicación que invite a la paciente a utilizar su conocimiento y experiencia diaria, manteniendo el rol de la paciente como fuente de conocimiento. Hacer emerger los significados de interacciones de género y poder como explicaciones significativas de la paciente para sus síntomas. Posibilidad de tratamiento en grupos de mujeres»63.

En la relación médico-paciente las teorías feministas analizan la interacción de los estereotipos de género y su efecto sobre las actuaciones diagnósticas y terapéuticas de los médicos y médicas.

En la tabla 4 se sintetizan los tres modelos principales encontrados.

 

Comentarios

Los modelos explicativos y de atención a SSCO identificados se pueden reducir a tres: el biomédico-psicosocial y los dos alternativos producidos bajo teorías críticas: el biopsicosocial-psicoanalítico y el feminista que se apoyan en concepciones diferentes del funcionamiento humano y de la salud.

Los síntomas y síndromes somáticos parecen situarse en la encrucijada entre el cuerpo, la mente y lo social, y los modelos dependen de cuáles de estas esferas se contemplen, limitando o ampliando su capacidad de comprensión del fenómeno.

Podemos identificar una transición conceptual entre los modelos que va desde definir los síntomas somáticos como «trastornos fisiopatológicos» (psiquiátricos o funcionales), hasta «síntomas del malestar cultural de las mujeres»

En el modelo biomédico-psicosocial, el cuerpo es el objeto de la mirada médica que describe lo objetivable -signos, analíticas y escalas psicopatológicas en las que la mente es tomada también como un órgano- para llegar a un diagnóstico descriptivo de la enfermedad y no del significado del padecimiento para el paciente. El problema es que las evidencias apuntan a que los sistemas de clasificación diagnóstica basados en síntomas y escalas son escasamente válidos para estos trastornos1 2 30 .Una posible consecuencia de ello es la calificación de estos pacientes, en los trabajos biomédicos, como inadecuados, de los que se desconfía y nombrarlos, no por la enfermedad que padecen, -por ejemplo, enfermedad por somatización-, sino por lo que hacen -paciente simulador o somatizador-, depositando un carácter de intencionalidad en el paciente, o bien, definirlos por su actitud o conducta,-hiperfrecuentadores, aprensivos, irritables, difíciles.

El modelo de atención biomédico se restringe a un hipotético funcionamiento fisiopatológico que, no por desconocido e improbado, deja de tomarse como causa. Se aplican los tratamientos farmacológicos disponibles (psicofármacos y analgésicos), aún con evidencias reconocidas de escasa eficacia y bajo la convicción de que los trastornos por somatización en realidad no tienen cura, al menos biológica. Se aplican actuaciones directivas, se intenta conseguir que el paciente «reatribuya» su padecimiento a la versión médica, tratándolos como «enfermos sin enfermedad» o que ésta es psicológicamente auto-causada, y que se adapte a ella; que padecen un error de funcionamiento, tratando de convencerle de que no se va a curar y que ha de adaptarse a su sufrimiento crónico con intervenciones que pauten cuándo, cómo y con quién debe el paciente manifestar su dolor. Hay tensión entre lo que el médico espera del paciente, al que encuentra inadecuado, frustrante y difícil, y lo que el paciente espera de la medicina, que no alivia su sufrimiento. El encuentro en esta tensión está marcado por una cierta lucha de poder y rechazo mutuo33,32.

Desde la categoría psicoanalítica se discute la pertinencia de los términos biomédicos calificatorios de los y las pacientes por sus acciones y proponen nombrar los padecimientos, -trastorno psíquico somatizado-, incluyendo así además la hipótesis causal que es el conflicto psíquico. Para este segundo modelo biopsicosocial-psicoanalítico, la persona está en la historia, tiene biografía, y lo que le ocurre y sus síntomas tienen significados. Ya no se trata sólo de qué le pasa a la o el paciente, sino porqué le pasa insertado en su biografía. No es tan importante describir, clasificar y diagnosticar, sino interpretar y comprender significados. Apoyan su centro de gravedad en la comprensión del funcionamiento humano como una interacción entre la situación social y la subjetividad. El giro fundamental con respecto a los biomédicos está en que se buscan los factores causales o asociados en el contexto social y las experiencias vividas.

Se desplaza la mirada sobre el o la paciente como sujeto, escuchando sus quejas y se propone una clínica de la escucha, centrada en el paciente (tabla 4).

Las teorías feministas, -segundo bloque crítico-, además de incluir el contexto y la subjetividad añaden una aportación principal, y es que hacen aparecer la diferencia sexual como fuente de comprensión del fenómeno. El hecho de que la mayor parte de los pacientes de que hablamos sean mujeres permanece opaco en las anteriores teorías, sin embargo, el sexo puede contribuir a determinar y explicar los fenómenos tanto para los y las pacientes como de las actuaciones de médicos y médicas. Se evidencia que los estereotipos de género pueden actuar como determinantes de diferencias por sexos9,22,26,29.

El malestar de las mujeres, -concepto procedente de la teoría feminista24 64,69-, es producto de su posición social y de la vivencia de sus experiencias, y se presenta como una línea explicativa alternativa de los síntomas somáticos sin causa orgánica, producto de la asociación de las teorías feminista, contextuales y de la subjetividad, que incluye una concepción culturalista del funcionamiento humano y de la enfermedad. Esta perspectiva abre enigmas de investigación nuevos sobre el malestar de las mujeres que componen el cuerpo de investigación feminista que incorporan factores asociados y protectores contextuales, subjetivos y de género59,60,62,66,67 que se multiplican al indagar en los factores que gravitan sobre las formas de vida de las mujeres (tabla 3). Las propuestas terapéuticas se relacionan con la modificación de los factores de opresión de las mujeres, la recuperación de la autonomía y auto-responsabilidad. El modelo pivota sobre la devolución de la palabra a las mujeres.

Una de las limitaciones de este trabajo es que la clasificación de teorías realizada no excluye que existan otras teorías no recogidas y que sea susceptible de mayor complejidad o de otros límites basados en otros conceptos no considerados. Otra limitación procede de que se ha revisado una muestra limitada de artículos ya que no se ha hecho inclusión exhaustiva sino saturación de trabajos para cada marco teórico y que aplicando otros criterios de selección, o teniendo en cuenta artículos empíricos que no se han considerado, pudieran aparecer más modelos o variantes de los encontrados.

En cuanto a implicaciones de los resultados del presente trabajo podemos considerar la conveniencia de revisar y discutir los marcos teóricos que subyacen a los modelos de atención que se utilizan, ya que pueden estar limitados por concepciones parciales del proceso salud-enfermedad. Cuando se actúa bajo protocolos aparentemente sólo técnicos, los médicos y médicas están actuando siempre bajo concepciones teóricas determinantes y bien definidas del funcionamiento humano y de la salud, aunque no estén explicitadas en su formación, pero que dirigen sus pautas diagnósticas y terapéuticas. En el caso de los padecimientos por SSCO, muy ligados a factores contextuales, de género y subjetivos, desde concepciones biomédicas, puede estar dejándose fuera precisamente los factores asociados y modelos de atención que podrían ser más eficaces.

 

Conclusiones

El abordaje de los SSCO desde el paradigma biomédico se presenta limitado porque su teoría de la salud no incluye los aspectos del funcionamiento humano que probablemente determinan el problema. Es conveniente reconocer la existencia de teorías alternativas a la biomédica que amplían las posibilidades de comprensión del problema, incluyendo factores contextuales, de género y subjetivos asociados al proceso de salud-enfermedad y que producen modelos de atención que incluyen dichos aspectos, con mayor potencial de atención integral a los y las pacientes con SSCO.

 

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