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Salud Colectiva

On-line version ISSN 1851-8265

Salud Colectiva vol.3 n.1 Lanús Jan./Apr. 2007

http://dx.doi.org/10.1590/S1851-82652007000100008 

HOMENAJE

Homenaje a Juan Samaja (1941-2007).

Salud Colectiva ha reunido para este breve homenaje a algunas personas que conocieron a Juan en el trabajo y en el afecto, en nuestro país y en otros lugares de América Latina en su extenso itinerario intelectual. Nuestra intención es reflejar a través de estos recuerdos, la potencia generativa, el compromiso político y la estatura intelectual de su figura, sin perder el calor del recuerdo vivo.
En estas páginas, armadas en el apuro de los tiempos editoriales, están ausentes muchos otros que lo admiraron y lo quisieron. Es inevitable, nunca podríamos agotar la nómina de todos los que quisieran expresar sus sentimientos. Finalmente, cualquier homenaje, siempre será escaso.

El encuentro, en uno de los pasillos de la Facultad de Ciencias Médicas, en la década de los setenta, bastó para comprender la talla moral e intelectual de aquel filósofo de mirada penetrante, largos bigotes y voz de cantor, que sabía escuchar con atención y respeto a sus interlocutores y que me recordaba al recio campesino argentino, solidario con los pueblos de América Latina. Era la época de oro del Departamento de Medicina Preventiva dirigido por el Dr. Luis F Becker, y Samaja, nuestro filósofo gaucho, había generado un ambiente de fraternidad, trabajo y reflexión teórica en toda el área de Salud.
Pronto se ganó el cariño de los estudiantes, tenía el magnetismo intelectual del mentor que transmite no sólo nuevas ideas sino pensamientos creadores y propulsores del cambio por una sociedad más justa. Pero él y otros hermanos y hermanas exiliados también pasaban tensiones y algunas veces, persecuciones y amenazas, sutiles o abiertas, como la de ser expulsados del país.
En 1979 tuvo que emigrar en forma intempestiva. Honduras perdía a un intelectual valioso, en el sentido pedagógico y por su conciencia crítica, por su visión científica y humana. Después de salir de Honduras contribuyó con su labor en la Nicaragua revolucionaria, donde supieron aprovechar por más tiempo que nosotros su gran valía.

Juan Almendares
Ex Decano de la Facultad de Ciencias Médicas, Ex Rector de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras.

Conocí a Juan Samaja en la Nicaragua sandinista. Compartimos dos hermosos años en la Universidad de León. Conservo su imagen de amigo, luchador social, y maestro, y sus excelentes apuntes sobre ciencia y metodología, precursores de sus libros. Qué gratas reflexiones: niveles de reproducción de la salud, triangulación metodológica... Juan escribió con tanta calidad y profundidad que sin duda impregna el pensamiento de la Salud Colectiva Latinoamericana. Se fue Juan adonde va la vida de los hombres con sueños. Vive en la lucha de los pueblos por demostrar que otro mundo es posible.

Oscar Feo
Secretario Ejecutivo del Organismo Andino de Salud, Convenio Hipólito Unanue.

Recuerdo a Juan Samaja a inicio de los años ochenta como profesor en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua en León, donde tuve el honor de recibir de él las primeras enseñanzas que marcó mi vida personal hacia la docencia en investigación. Una oficina pequeña llena de libros, en su casa, una lámpara rústica montada en una botella de vino con arena de mar y un pequeño escritorio, fueron testigos de la abnegación y compromiso de Juan por la ciencia y la enseñanza, a la par de tocar la guitarra y cantar alegremente con sus compañeros de trabajo y amistades.

Julio Piura
Coordinador de la Facultad de Medicina de la Universidad Americana (UAM), Nicaragua.

Corría 1983 en Managua. Mi primera clase de metodología de investigación no fue una clase más. Me simpatizaba ese profesor con esa extraordinaria capacidad de escucharnos. A los días fue mi tutor de tesis "Perfil de Salud en un Batallón de Infantería de Reserva en Período de Movilización". Desde entonces crecimos en amistad y yo a tomarle gusto y sentido a la investigación. Le visitaba en León, donde vivía con Graciela y sus dos hijos. Hablábamos de los avances de la tesis, las familias, la Revolución. Largas horas, instantes de pláticas hermosas, tocando la guitarra y cantando "La Carmen Aseada" y al "Cholo Aguirre". Me cuesta asumir su partida. Juan, es más fácil recordar tus palabras, la hermosura de tu sencillez y sentirte en cada misión por un mundo mejor. Ahí vives maestro, amigo.

Jorge Arostegui
Director del Centro Internacional de Ecología Tropical (CIET), Nicaragua.

Cuando recuerdo a Juan en Nicaragua, recuerdo al Juan maestro convirtiendo áridos conceptos filosóficos en material desafiante y de agradable sabor, al Juan compartiendo con campesinos alistados voluntarios en un batallón de reserva movilizado en labores defensivas hacia las zonas de conflicto para proteger sus familias.
Recuerdo al Juan llorando el asesinato de compañeros profesores e investigadores internacionalistas emboscados cuando hacían investigaciones de campo junto a un grupo de estudiantes, y lo recuerdo rabiando indignado ante los asesinatos de adolescentes alfabetizadores.
Recuerdo al Juan capaz de burlarse de sí mismo y de nosotros, al Juan que llevaba en las entrañas el compromiso con su Argentina y que era capaz de explicarnos a los más incrédulos lo que significaban el peronismo y la juventud peronista para la historia de su país. Al Juan que soñaba con un continente sin miseria y que sentía la ciencia como un arma revolucionaria. En fin, también lo recuerdo feliz, con Roxana, y como un hombre que se negó a ser unidimensional, que vivía intensamente cada faceta de su vida, con pasión desenfrenada y contagiosa.

Pedro Luis Castellanos
IDESARROLLO. Santo Domingo. República Dominicana.

Perdemos para siempre al amigo y compañero. Y perdemos a un gran filósofo de la ciencia y sobre todo, un gran filósofo y epistemólogo de la salud, comprometido con la práctica teórica y con la superación efectiva de las desigualdades sociales que sufren los pueblos de América Latina. Tuve el honor de ser su orientadora de doctorado en la ENSP. Uso el término, porque es el consagrado, pero sería muy pretenciosa considerarme su "orientadora". Cuando me pidió que aceptase ser su "tutora", así decía él, Juan ya era un filósofo de la ciencia internacionalmente reconocido.
Fue de los pioneros en pensar y aplicar la teoría sistémica y la teoría de la complejidad a la salud. En todas sus obras, puede verse la fluidez con que el epistemólogo dialoga con la realidad concreta, recordándonos siempre "el lado oscuro de la razón", solo redimido en la dialéctica entre la objetividad, la subjetividad y la intersubjetividad. Por eso la evocación del pensador vigoroso, ético y respetuoso.
Pero, si sentimos su pérdida, mucho mayor es la alegría que nos deja haberlo conocido y haber participado del banquete intelectual que ofrecía generosamente a sus compañeros. ¡Vive Samaja en su obra. Su genio y su bella imagen están en la causa de la salud!

Cecilia Minayo
Investigadora Titular del Centro Latinoamericano de Violencia y Salud, de la Escuela Nacional de Salud Pública (ENSP), Fundación Oswaldo Cruz, Brasil.

Juan Samaja era una persona maravillosa. Generoso con los amigos, humilde entre sus pares, suavemente alegre, siempre atento y cariñoso con sus discípulos. En lo intelectual: necesitaremos aún muchos años, para evaluar con precisión, el impacto de su obra en el pensamiento latinoamericano. Destaco, en especial, su contribución a la construcción de una filosofía de la ciencia post-disciplinaria, sofisticada y actualizada, firmemente anclada en la realidad de nuestro continente, aprovechando plenamente su rica formación en Filosofía, Política, Psicología, Derecho y Salud. Además, Samaja fue pionero y original en muchos aspectos de su obra, particularmente en el que se refiere al nuevo campo de la epistemología de la salud, al cual se dedicó con mayor ahínco últimamente. Nos deja a todos con una gran nostalgia, compartiendo el recuerdo y el orgullo que tenemos de haber sido sus amigos, alumnos, colegas, compañeros.

Naomar Almeida
Rector de la Universidad Federal de Bahia (UFBA), Brasil.

Lo conocí en 1989, en el Congreso de la Asociación Latinoamericana de Medicina Social, en Caracas. Sus reflexiones acerca de los pasos para una ontología transdisciplinaria de la salud y sus dimensiones eran todo lo que yo necesitaba para construir un modelo de intervención contextualizado para los graves problemas de salud pública de Cubatão, São Paulo, especialmente los relacionados a procesos productivos y ambientales.
Cuando llegué a ser Coordinadora en el Centro de Investigaciones Aggeu Magalhães, de Fiocruz, lo invitamos a dar clases sobre salud ambiental. Refinado y abierto, trataba a todos con cariño y respeto. La sonrisa prolongada, la voz grave y los ojos atentos bajo las cejas largas, daban un marco suave a su fuerza comunicativa. Tratándose de principios intelectuales y políticos, no daba concesiones. Solía decirnos que la humanidad del humano residía en su necesidad de cuidar al otro.
Espero que no pase mucho tiempo para que su obra, traducida al portugués sea ampliamente difundida, para que los brasileños podamos llevarla a la práctica, de acuerdo a su intención revolucionaria. Efectivamente, porque Juan Alfonso Samaja fue un revolucionario.

Lia Giraldo da Silva Augusto
Investigadora Titular de la Fundación Oswaldo Cruz, Brasil.

Yo conozco a Juan desde 1993 cuando estuvimos en Bahía para un evento de salud colectiva. Ahí tuve el placer de convivir con su inteligencia y erudición. Más importante todavía fue disfrutar de su generosa amistad. En esa ocasión, tuvimos una buena conversación acerca de un tema de mi tesis de doctorado. En la mañana siguiente, me regaló un texto acerca de eso que había escrito por la noche. Alguien que entendía muy bien del lado oscuro de la razón era capaz de presentar un lado evidente de generosidad, algo poco común en nuestros tiempos "pragmáticos". Gracias por todo, Juan.

Luis David Castiel
Investigador Titular del Departamento de Epidemiología y Métodos Cuantitativos en Salud de la Escuela Nacional de Salud Pública (ENSP), Fundación Oswaldo Cruz, Brasil.

Tenaz y apasionado autodidacta; curioso buceador de los meandros del Ser, del conocer, del sentido; de esquemas que producen y reproducen; de subjetividades que transforman... Generosamente abrió las puertas a una generación en formación, de la mano de la confianza y el aliento. Maestro al fin, con cada curso desafiaba sus ideas. Su paso no daba lugar a medias tintas; dejaba huella, marcaba a fuego.

Nos deja desarrollos conceptuales rigurosos y originales.
Nos deja herramientas a la altura de la complejidad de estos tiempos.
Nos deja su pasión por enseñar y su respeto hacia el que aprende.
A quienes sostenemos la deuda de su formación, nos deja el desafío de su legado.
Nos deja... el dolor de que nos deja.

Cecilia Ros
Docente de la Cátedra de Metodología de la Investigación, en la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Argentina.

Juan Samaja no ocultaba su gran "simpatía" por los proyectos compartidos con la Facultad de Ciencias de la Salud, de la Universidad Nacional de Entre Ríos. En especial, la "Maestría en Salud Familiar y Comunitaria" estará siempre agradecida al "gran maestro", al director, que ha afirmado que: "la salud es un valor escénicamente ligado a la idea de libertad o autodeterminación", por el tiempo compartido en la construcción y reconstrucción de los problemas de salud de las comunidades.

Jorge Luis Pepe
Decano de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER), Argentina.

Los sabios antiguos decían que en cierto momento de la vida había que comenzar a prepararse para la muerte, retirarse de las actividades productivas y dedicarse al ocio meditativo. Juan Samaja fue un sabio de nuestra época y recreó la consigna ética a su manera. La adecuó a los tiempos que corren dándole una impronta propia. Lejos de apartarse de sus actividades creativas, las incrementó, propulsó nuevos proyectos -propios y colectivos- e instó a sus discípulos para que alcanzaran rápidamente sus metas. Juan, en realidad, más que prepararse para la muerte, se preparó para que la vida siguiera lo mejor posible después que él se fuera. El libro que estoy leyendo actualmente me lo recomendó en una charla de trabajo que mantuvimos unos días antes de su muerte.

Esther Díaz
Directora de la Maestría en Metodología de la Investigación Científica de la Universidad Nacional de Lanús (UNLa), Argentina.

Juan
Avanzó tanto
que fue inalcanzable
Su muerte se hizo necesaria
para que podamos avanzar sin él
Ahora vivimos de una manera diferente
pero cualquiera que nos conozca sabe
que Juan no se fue

Mario Borini
Docente de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Argentina.

Juan Samaja: un maestro, un hermano.
Una interrogación desde el principio de la historia
¿Qué es un maestro?
El que comparte el placer del saber.
El que al compartir te contagia el deseo de continuar. El que al contagiarte la tenacidad y la obstinación te ilumina tus propios caminos.
El que no por iluminar deja de marcarte las oscuridades para que te sumerjas en el devenir de las luces y las sombras. El que al subrayarte las contradicciones y las asperezas no se asume como portador de la verdad.
El que, como dicen los jóvenes, "no se la creía", porque había derrotado la soberbia y la petulancia y sin embargo estaba comprometido hasta los tuétanos con el conocimiento y el estudio cotidiano. Juan Samaja fue mi maestro

Rubén D. Efron
Docente de Posgrado de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Argentina.

Todos los que integramos la revista, los docentes y alumnos de la Maestría en Epidemiología, Gestión y Políticas de Salud de la Universidad Nacional de Lanús, queremos expresar nuestro dolor y nuestra solidaridad con su familia, así como el infinito reconocimiento a su sabiduría y su generosidad.