INFORMACIÓN BIBLIOGRÁFICA

 

RECENSION DE LIBROS

El perímetro del congreso. Antonio Sitges Serra. Lleida: Milenio, 2006. ISBN 84-9743-181-3.

 

 

Una de las explicaciones que se han propuesto sobre el origen del lenguaje1 es que sería un sustituto ventajoso del despioje, actividad mediante la cual los primates establecen vínculos afectivos que les protegen de los peligros y los enemigos. Naturalmente, el contenido del lenguaje primigenio sería básicamente el chisme. Las peculiaridades del habla, acento, jerga o argot permitirían también reconocer potenciales enemigos entre los interlocutores desconocidos (Jueces 12; 5 y 6). Utilidades iniciales que no se contraponen con el desarrollo de aplicaciones más civilizadas, como la expresión y la elaboración misma de sentencias, frases y argumentos acerca de la realidad -sobre la que hemos edificado la lógica y el conocimiento científico- o la creación, la sugerencia y la evocación de emociones que, una vez aparecida la escritura, constituyen la esencia de una de las bellas artes, la literatura.

El lenguaje actual, sea oral o escrito, comparte todas las aplicaciones que ha ido teniendo durante la historia, de manera que junto con su capacidad de transmitir información más o menos objetiva, permite acceder al conocimiento artístico y, desde luego, ganar amigos y enemigos al cotillear lo que, como es fácil constatar, sigue siendo buena parte de lo que hablamos y escribimos los humanos.

Pues bien, de todo ello hay en el libro que se comenta. Una compilación de narraciones breves, aderezada con numerosos aforismos y citas y salpicada con algunos poemas. Elementos enhebrados al hilo de lo que acaece en los aledaños de los congresos médicos, escenario virtual de ocasionales acontecimientos, en general ajenos al motivo oficial que lleva a los profesionales a reunirse periódicamente.

Como el comentarista no se reconoce particular competencia en la crítica literaria, aunque sea un lector empedernido y, desde luego, curioso y un punto camandulero -cualidad que en Aragón se refiere a los que gustan de enterarse de lo que pasa y, tal vez, por exótica, queda más amable que la de fisgón- le ha sido fácil dar cuenta de las 205 páginas de la obra que culminan unas breves prescripciones literarias aptas para todos los lectores de GACETA SANITARIA y que, como ocurre con casi todas las recetas, agradece una adaptación creativa por parte del paciente.

El pórtico de la obra es una dedicatoria «...a tantos excelentes médicos quemados en defensa de los valores profesionales y académicos en la sanidad pública», una intención que explica la decisión del comité editorial al seleccionar el libro. Aunque la visión del eminente cirujano Antonio Sitges no sea representativa de los valores e intereses de la mayoría de los «médicos de bata», y menos aún su sensibilidad y su cultura, merece tenerse en cuenta por aquellos cuyo principal objeto de interés profesional es la sanidad, quienes son despiadadamente criticados en muchos pasajes del texto, una actitud que el autor no escatima tampoco a sus colegas clínicos, desde luego más próxima, si bien no exenta de acidez.

Desde el ámbito de la salud pública y la administración sanitaria, tiene un interés particular la narración «Optilandia», que en absoluto desmerecería un artículo original de GACETA SANITARIA, 12 páginas redactadas en el más puro estilo funcional que tanto agradecen revisores y editores. Pieza aprovechable para la docencia de la gestión sanitaria por su demoledora simplicidad servida con una ironía que trasluce un profundo sarcasmo. Otros recursos literarios son los supuestos manuscritos ajenos a los que el autor habría tenido acceso mediante apropiación indebida o comunicación privilegiada, y unas breves «postales» entre las que al cronista le apetece destacar la concisa precisión de la titulada «Roma 1998».

La abundante materia literaria se presta a especular sobre los motivos y las implicaciones del autor, lo que resultará atractivo a los interesados en descubrir o imaginar filias y fobias, aficiones y otros detalles personales. Y todavía más a quienes pretendan identificar amigos o enemigos a los que compadecer o escarnecer. Interés menos morboso -aparentemente- suscita la sistemática duda acerca del papel del azar y la casualidad que recorre las páginas del libro, unas veces verbalmente explícita y otras advertida mediante interrogantes y otros signos de puntuación. Intriga que se aclara en la página 195 «...si las probabilidades ínfimas de llegar a donde hemos llegado se convierten en altas por la mera inmensidad del tiempo, entonces es posible explicarlo todo. La paupérrima metafísica del azar es la única que le es posible profesar a nuestra miope y presuntuosa intelligentsia » (la cursiva del autor). Una concepción rotundamente cartesiana que apenas deja un pequeño resquicio como el que atraviesa el pasaje referido a la bella azafata a la que dedica estos versos «...tu belleza a todos pertenece/y no es mérito tuyo/sino, más bien,/magnífico fruto/de muchas previsiones/y algunos azares...». Otras culturas como la de los Azande del África central estudiados por Evans-Pritchard son radicalmente deterministas, mientras que la cosmología de los !Kung, cazadores recolectores del Kalahari, desconoce la noción de causa. Naomar Almeida2 los trae a colación para explicar la visión de la epidemiología mediante la cual conciliar la explicación probabilista con la planificación positiva.

Andreu Segura

Institut d'Estudis de la Salut. Generalitat de Catalunya.

 

Bibliografía

1. Dunbar R. Grooming, gossip and the evolution of language. London: Faber and Faber; 1976.

2. Almeida Filho N. La ciencia tímida. Ensayos de Deconstrucción de la epidemiología. Buenos Aires: Lugar editorial; 2000. p. 261-2.

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