EDITORIAL

 

Enrique Gil y la Revista Española de Salud Pública

Enrique Gil and Revista Española de Salud Pública

 

 

Cristina Pérez Andrés

Comité de redacción de la Revista Española de Salud Española.

 

 

Mi querido amigo:

Como siempre a esta altura de año, me invade el deseo de volver a ver a los viejos amigos, tan alejados ya por esas mil razones que la vida nos va obligando a acatar poco a poco. Usted también, creo, es sensible a la amable melancolía de una sobremesa en la que nos hacemos la ilusión de haber sido menos usados por el tiempo como si los recuerdos comunes nos devolvieran por un rato el verdor perdido.

Sobremesa. Julio Cortázar

 

 

Cuando durante la comida de las navidades de 1994, hace ahora algo más de catorce años, te pregunté si podía hacerme cargo de “la revista” tu respuesta fue afirmativa. Por razones que no vienen al caso llevabas unos años encargándote tú solo de su edición, junto a las múltiples tareas que desarrollabas como Subdirector General de Epidemiología, Promoción y Educación para la Salud en la Dirección General de Salud Pública del Ministerio. Por aquel entonces el director general y tú ya estabais trabajando en el cambio de nombre y de fisonomía de “la revista”, que hasta entonces se llamaba Revista de sanidad e higiene pública y pasó a denominarse Revista Española de Salud Pública (RESP).

A partir de aquella respuesta afirmativa nos pusimos juntos a sacar adelante la RESP y en seis meses conseguimos actualizar su publicación. Te encargaste de que la revista volviera a tener personal administrativo que llevara la secretaría de redacción. Si despachando contigo te decía que la revista era invitada a participar en una reunión, independientemente del lugar en el que se celebrara tu respuesta era: hay que estar, hay que estar. Y así, estuve en Granada en el primer seminario sobre revistas científicas, y estuve en Washington en la fundación de la Biblioteca Virtual Scielo, porque cuando te dije que nos habían invitado tu respuesta fue: hay que ir, hay que ir. Si te decía que nos habían señalado la mala calidad de la traducción al inglés de los resúmenes tu respuesta era: pide la traducción desde la Dirección General, tienen que estar bien traducidos.

El empeño de publicar cada número en Internet fue tuyo y la RESP tuvo una de las primeras páginas del sitio web del Ministerio en el año 1997. Gracias a ello hoy la revista está en la mayoría de los repositorios que permiten el acceso libre al texto de sus artículos: Scielo España, Scielo Salud Pública, Redalyc, Dialnet, Doaj… Y si para completar la web yo te proponía hacer un CD digitalizando el contenido de años anteriores lo tratabas con el director las veces que hiciera falta para que el proyecto saliera adelante. Y hubo CD.

Entre los dos conseguimos que el servicio de publicaciones admitiera la necesidad de tener imprenta desde principios de año para que “la revista” no dejara de publicarse puntualmente. Escrito que yo redactaba argumentando esa necesidad, escrito que tú firmabas. Ahora tenemos en ese servicio de publicaciones a nuestros mejores defensores. Y la puntualidad de cada número permitió que las principales bases de datos bibliográficas quisieran contar con la Revista Española de Salud Pública. Cuando en junio de 2006 comuniqué por correo electrónico que el ISI había admitido a la Revista fuiste de las primeras personas en responder felicitándome por ello, pero ya ves que te correspondía buena parte del pastel porque el éxito que hoy tiene la RESP tuvo en ti su origen, y su visibilidad, tanto a nivel nacional como internacional, está directamente relacionado con tu papel en ella durante los más de cinco años que coincidimos en su proceso editorial.

Al poco de empezar a trabajar yo en la revista publicamos un editorial sobre Sixto Perera a consecuencia de su muerte. ¿Te acuerdas? Recuerdo cómo durante algún tiempo tuviste su currículum encima de tu mesa de trabajo y que eras incapaz de empezar a escribir a causa del dolor que te produjo su pérdida. Pero volvimos a ser un equipo y el editorial se publicó.

Ninguno de los dos imaginábamos que algún día, catorce años después, me tendría que hacer cargo yo sola de escribir sobre ti. Y confieso que me ha costado empezar tanto como a ti escribir sobre Sixto.

El pasado 12 de marzo se celebró un acto en la Escuela Nacional de Sanidad para homenajearte. Primero vimos imágenes tuyas, fotografías. Después, durante el vino que tomamos cuatro amigos para brindar por ti, comentamos tu parecido físico con Cortázar en las fotografías que habíamos visto, personaje capaz de caerle bien a cualquiera, haya o no leído su obra literaria. Tras las imágenes hubo intervenciones durante las que se recordó tu currículum profesional y tu forma de ser entrañable y cariñoso con las personas a las que un día te tocó apoyar.

No he querido repetir aquí tu trayectoria profesional sino dejar constancia de que la Revista Española de Salud Pública te debe tu positiva participación en sus comienzos y pienso que no existe mejor lugar para hacerlo que desde sus páginas. Desde ellas pretendo que el testimonio sobre tu papel en el éxito de la RESP llegue a todas las personas que la leen.

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