Estrategia integrada para la vigilancia de enfermedades transmisibles

 

 

El control de las enfermedades transmisibles depende de la integridad de los sistemas de respuesta y estos a su vez se apoyan en medidas de vigilancia epidemiológica eficaces. Es preciso contar con un sistema de vigilancia funcional para obtener información que sirva de base a la determinación de las enfermedades transmisibles de prioridad. Asimismo, en cualquier país dicho sistema es un instrumento indispensable para la toma de decisiones sanitarias. Los datos generados por los sistemas de vigilancia proporcionan información que puede aplicarse a la hora de sentar prioridades, diseñar políticas, movilizar y adjudicar recursos y pronosticar brotes o epidemias. Los sistemas de vigilancia también pueden ser útiles para monitorear, evaluar y mejorar los programas de prevención y control de enfermedades.

En la actualidad, muchos países llevan a cabo actividades de vigilancia en torno a las enfermedades transmisibles con el fin de monitorear las que se asocian con una elevada carga de morbilidad, detectar brotes de enfermedades tendientes a convertirse en epidemias y seguir los adelantos hacia las metas de control o erradicación establecidas en el ámbito nacional o internacional. No obstante, las actividades de vigilancia se han desarrollado sin uniformidad, según el ritmo de las amenazas planteadas por enfermedades específicas y las respuestas dadas por los países individualmente. Por añadidura, los sistemas de vigilancia están desactualizados, con el resultado de que se recogen datos en cantidades abrumadoras en el nivel central sin que se efectúe con ellos ningún tipo de análisis de utilidad para la toma de decisiones. El modelo de vigilancia vertical que impera en la mayoría de los países lleva a problemas de ineficiencia debidos al uso de diferentes metodologías, terminologías y formularios. A menudo se mantienen metas anticuadas sin la debida atención a problemas de actualidad, tales como la vigilancia de la resistencia a los antimicrobianos.

Frente a la situación descrita se impone la necesidad de adoptar un nuevo paradigma en forma de un sistema integrado, equivalente a la suma de todas las actividades de vigilancia que juntas configuran el sistema de vigilancia nacional. Según este enfoque, todas las actividades de vigilancia constituyen un servicio público común que ejerce distintas funciones mediante el uso de estructuras, procesos y recursos humanos similares. Las actividades que gozan de un buen desarrollo en determinada área pueden servir de estímulo y refuerzo a otras actividades de vigilancia, produciéndose así un sinergismo y un uso compartido de recursos. El punto de partida para la instauración de este nuevo paradigma debe ser un plan para la vigilancia reforzada de enfermedades prioritarias, con el debido compromiso político y apoyo financiero.

No cabe duda que la coordinación de las actividades de vigilancia y respuesta redunda en una reducción de costos y mayor eficiencia en el nivel nacional. Esta coordinación puede lograrse por medio de cuatro elementos: 1) el adiestramiento del personal de salud en epidemiología; 2) el fortalecimiento de los laboratorios; 3) el mejoramiento de la infrasteructura de comunicaciones, y 4) una mayor atención al sector de la salud, en sus componentes público y privado, que representa la primera línea de las actividades de vigilancia.

Las autoridades de salud pública deben prestar mayor atención a fuentes de información ajenas al componente gubernamental o público del sector de la salud, entre ellas las que proceden de organizaciones no gubernamentales y los medios de comunicación. La habilidad de dichas autoridades de responder con rapidez a información sobre brotes de enfermedad proveniente de cualquier fuente es esencial si se ha de mantener un sistema de vigilancia eficiente y fiable. Para alcanzar esta credibilidad, el primer paso debe consistir en el desarollo de un sistema integrado para responder a enfermedades múltiples; el segundo debe ser el fortalecimiento de las actividades de vigilancia ya existentes.

Por último, debe hacerse un esfuerzo especial por desarrollar indicadores de calidad para evaluar el sistema, teniendo en cuenta no solo la necesidad de que los indicadores sean genéricos y universales, sino también la diversidad de los sistemas de vigilancia y los contextos específicos en que operan. (Organización Mundial de la Salud. An integrated approach to communicable disease surveillance. Wkly Epidemiol Rec 2000;75:1-7.)

 

Organización Panamericana de la Salud Washington - Washington - United States
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