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Estudio de casos y controles sobre el programa de vacunación acelerada del Reino Unido y la muerte súbita inesperada en la infancia

 

 

La edad con la que los niños reciben sus primeras vacunas coincide con la edad de máxima incidencia del síndrome de muerte súbita del lactante, lo cual ha llevado a pensar que podría haber una relación. Durante los últimos 20 años, algunos informes esporádicos y algunos estudios de casos y controles mostraron una posible asociación, pero otros han llegado a la conclusión contraria, y uno señaló la posibilidad de que un programa de vacunación acelerada contribuyera directamente a reducir estas muertes. Todos estos estudios tienen la debilidad de que pueden estar sesgados por factores de confusión residuales.

En 1990 se aceleró el programa nacional de vacunación del Reino Unido, pasándose a administrar la vacuna contra el tétanos, la difteria y la tos ferina y la vacuna antipoliomielítica oral a los 2, 3 y 4 meses, en vez de a los 3, 5 y 9 meses. En 1992 se empezó a administrar también la vacuna contra el Haemophilus influenzae b. Los autores de este informe han realizado un amplio estudio de casos y controles sobre la muerte súbita inesperada del lactante después del cambio del programa de vacunación y de la reducción de la tasa de muerte súbita del lactante a principios de la década de los 90. En este informe se analiza la posible existencia de una relación temporal entre el programa de vacunación acelerada y el momento de la muerte.

Para ello se realizó un amplio estudio de casos y controles basado en la población en el que se intentaron incluir todos los casos de muerte súbita inesperada, tanto explicados como inexplicados, de niños de una semana a un año de edad que tuvieron lugar en una población de 17,7 millones de personas entre febrero de 1993 y marzo de 1996. Por cada caso se seleccionaron cuatro controles emparejados por edad, localidad y hora del sueño.

Durante los 3 años hubo más de 470 000 nacimientos en el área estudiada y 456 muertes súbitas inesperadas de lactantes, de las cuales 363 fueron atribuidas al síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL). Se realizaron entrevistas con los padres de 325 niños cuya muerte se atribuyó al SMSL (90%), de 72 de los 93 niños con muertes explicadas (77%) y de los controles. Se obtuvieron datos sobre la vacunación en 93% (303/325) de los lactantes cuya muerte se atribuyó al SMSL, 90% (65/72) de los lactantes con muerte explicada y 95% (1 515/ 1 588) de los controles.

Entre los 72 casos de muerte explicada, las principales causas de muerte fueron las infecciones no identificadas (46%), los accidentes (15%), las malformaciones congénitas (14%) y las lesiones no accidentales (13%).

Poco menos de la mitad (149/303) de los niños con SMSL habían iniciado o completado el programa de vacunación, en comparación con dos tercios (822/1 234) de los controles: razón de los productos cruzados (odds ratio: OR) ajustada por el emparejamiento de 0,23 (intervalo de confianza del 95%: 0,14 a 0,37). La captación del programa, basada en los niños de 3 o más meses de edad, fue del 93% (638/688) en los controles y del 79% (116/146) en los casos índice. Después de controlar los efectos de múltiples factores de confusión (edad del lactante y de la madre, grupo socioeconómico, cambio de domicilio en el año anterior, número de niños en la familia, peso al nacer, edad gestacional, ingreso en la unidad de cuidados especiales neonatales, ingreso hospitalario, puntuación de Apgar a los 5 minutos y antecedentes de acontecimientos potencialmente mortales), la captación del programa de vacunación siguió estando estrechamente asociada a un menor riesgo de SMSL (OR multivariada de 0,45; intervalo de confianza del 95%: 0,24 a 0,85). No obstante, cuando también se controló el efecto de factores de riesgo importantes relacionados con el sueño, como el decúbito prono o la presencia de ropa de cama sobre la cabeza, la diferencia dejó de ser significativa (OR: 0,67; intervalo de confianza del 95%: 0,31 a 1,43).

De los niños que fallecieron por causas explicadas, 54% (35/65) habían iniciado o completado el programa de vacunación, en comparación con el 61% (172/281) de los controles (OR univariada: 0,51; intervalo de confianza del 95%: 0,21 a 1,26).

La edad mediana (rango intercuartílico) a la que se administró la primera vacuna fue de 61 (56-71) días para los niños con SMSL y de 59 (36-63) días para los controles. El intervalo de tiempo mediano entre la vacunación y la muerte fue de 27 (16-68) días, similar al intervalo de 29 (13-70) días entre la vacunación y la entrevista en el grupo de control. Un 5% (7/149) de los niños vacunados con SMSL habían sido vacunados 48 horas antes de la muerte, igual que un 5% (41/822) de los controles vacunados lo habían sido 48 horas antes del sueño de referencia.

De acuerdo con los resultados obtenidos, los autores concluyen que: 1) incluso después de tener en cuenta múltiples factores de confusión, la vacunación no conduce a la muerte súbita inesperada del lactante y la dirección de la relación es hacia la protección y no hacia el riesgo, y 2) el programa de vacunación acelerada del Reino Unido no se asocia a la muerte súbita inesperada del lactante, explicable o no. (Fleming PJ, Blair PS, Platt MW, Tripp J, Smith IJ, Golding J. The UK accelerated immunisation programme and sudden unexpected death in infancy: case-control study. BMJ 2001;322: 822-825)

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