INSTANTÁNEAS

 

El tabaquismo de los padres y su efecto en la susceptibilidad de hijos menores de un año a las infecciones respiratorias bajas

 

 

Se sabe que la exposición de los niños menores de un año al humo de tabaco se asocia con un mayor riesgo de infecciones respiratorias bajas, tales como bronquitis y neumonía, irritación del árbol respiratorio superior y una ligera pérdida de la función pulmonar, así como con nuevos casos de asma infantil y un aumento de la gravedad de los síntomas en niños que ya son asmáticos. Por consiguiente, se aconseja a los padres que rodeen a sus hijos de un ambiente sin tabaco y a los pediatras se les insta a investigar los hábitos tabáquicos de los padres cuando lleven a los hijos al consultorio después de la primera consulta posnatal.

Se ha demostrado en algunos estudios que la distancia física entre el niño y el padre fumador muestra una correlación con la cantidad de nicotina en la orina del niño; las concentraciones de nicotina urinaria son más bajas cuando los padres no fuman en la misma habitación donde se encuentra el niño. Por otra parte, mientras más bajas las concentraciones de nicotina urinaria, más bajo es el riesgo que corre el hijo de contraer infecciones respiratorias, según lo revelado por algunos estudios. A fin de investigar más a fondo los efectos de fumar cerca del niño sobre su salud respiratoria, un grupo de investigadores en Tasmania realizó un estudio de cohorte de 1988 a 1995 que abarcó a 11 070 niños menores de un año. Durante el estudio los padres fueron entrevistados en tres ocasiones después del parto para investigar si fumaban, cuántos cigarrillos fumaba a diario la madre, y si la madre fumaba en la misma habitación donde estaba el bebé o mientras lo cargaba. También se obtuvo información de este tipo con respecto a otros miembros del hogar. En la última entrevista, que fue telefónica, se preguntó si el niño había sufrido catarros, infecciones en el pecho o amigdalitis. Al mismo tiempo se tomaron muestras de orina de 100 niños para de terminar, mediante determinaciones de la concentración de nicotina, si era confiable la información proporcionada por los padres acerca de los hábitos tabáquicos en la familia. Se confirmó que sí lo era y se procedió a elegir una submuestra de 4 486 niños del sur de Tasmania, a raíz de lo cual se revisaron las historias clínicas de hospitales de la localidad y, mediante un método de vinculación de fichas, se determinó que 416 niños de la muestra habían sido ingresados en algún momento por una infección respiratoria aguda. Se calculó el riesgo de dicha infección como el porcentaje de niños que fueron ingresados por una infección respiratoria aguda durante los primeros 12 meses de vida.

Según los resultados, en la cohorte estudiada 7,8% de los niños fueron hospitalizados por una infección respiratoria durante el primer año de vida. En la quinta semana posnatal, 48,6% de las madres fumaban y sus hijos menores de un año tenían un riesgo 50% mayor de padecer una infección respiratoria que los hijos de madres que no fumaban. El riesgo aumentaba en proporción con la cantidad de cigarrillos fumados al día por la madre y también en proporción con el número de fumadores en el hogar (P de la tendencia < 0,001), siendo mayor esta última tendencia, aunque no estadísticamente significativa, cuando la madre misma no fumaba. El riesgo aumentaba en relación directa con el número de cigarrillos fumados diariamente por otros miembros del hogar distintos de la madre (P de la tendencia = 0.036) y fue mayor en los hogares que tenían menos habitaciones por morador.

De las madres que fumaban, 71,8% dijeron que a veces o por costumbre fumaban en la misma habitación donde estaba el bebé, y esta conducta se observó con más frecuencia entre mujeres más jóvenes y entre las que fumaban un mayor número de cigarrillos al día. Los hijos de madres que fumaban en presencia del hijo tuvieron un riesgo 56% más alto de ser hospitalizados por una infección respiratoria que los de madres que fumaban pero que no lo hacían en la misma habitación donde estaba el bebé. El no fumar nunca en la misma habitación redujo en 70,6% el riesgo pronosticado cuando la madre a veces o por habitud fumaba en la misma habitación.

Las infecciones respiratorias observadas fueron de las vías respiratorias altas en 121 niños y de las bajas en 258. El aumento del riesgo en niños de madres que fumaban fue menor en el caso de las infecciones respiratorias superiores que en de las vías inferiores, pero los hijos de madres que fumaban en la misma habitación mostraron un riesgo aproximadamente igual de ambos tipos de infecciones.

En conclusión, el riesgo de infecciones respiratorias agudas de cualquier tipo es 50% mayor en hijos menores de un año de madres que fuman, pero si la madre observa buenos hábitos de higiene tabáquica y nunca fuma en la misma habitación donde se encuentra el niño, el riesgo se reduce de un modo significativo. Si estas asociaciones son de tipo causal, las madres que no pueden abandonar el hábito de fumar pueden, por lo menos, reducir la susceptibilidad de sus hijos a infecciones respiratorias agudas peligrosas procurando nunca fumar en la misma habitación. (Blizzard L et al. Parental smoking and infant respiratory infection: how important is not smoking in the same room with the baby? Am J Public Health 2003;93(3):482–494.)

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