Artículo/Investigación

Prevalencia de bullying y factores relacionados en estudiantes de bachillerato de una institución educativa de Cali, Colombia, 2011

Bullying and its related factors amongst high school students from a school in Cali, Colombia

Carlos A. Cassiani-Miranda1, Jennifer Gómez-Alhach2, Angela M. Cubides-Munévar1 y Mauricio Hernández-Carrillo1,3

1 Fundación Universitaria San Martín-Cali, Docente Ciencias básicas y clínicas Universidad Santiago de Cali seccional Palmira, Palmira, Valle, Colombia. kassio30@hotmail.com; angelacubides.epi@gmail.com
2 Departamento de Investigación de Clínica de Occidente. Cali, Colombia. jennifergomezalhach@medicos.com
3 Escuela de Salud Pública, Universidad del Valle. Cali, Colombia. mauriciohc@gmail.com

Recibido 27 Noviembre 2012/Enviado para modificación 10 Julio 2013/Aceptado 16 Agosto 2013


RESUMEN

Objetivo Determinar prevalencia de bullying y factores relacionados en estudiantes de bachillerato de una institución educativa de Cali, Colombia, 2011.

Métodos Estudio de corte transversal en los estudiantes de sexto a noveno grado de una institución privada de la ciudad de Santiago de Cali. Para evaluar el bullying se usó la escala de Cisneros. Para controlar variables de confusión, se realizó un análisis multivariado mediante regresión logística no condicional.

Resultados Se evaluaron 198 estudiantes, en quienes la edad promedio fue de 12,86 (DE=1,31) años. 50,5 % eran mujeres y 49,5 % hombres. La prevalencia de bullying fue 20,3 %. Se encontró asociación significativa entre ser víctima de bullying y disfunción familiar (leve y severa), así como con síntomas ansiosos.

Conclusiones El bullying en estudiantes de sexto a noveno grado de esta institución educativa de Cali es un fenómeno frecuente y puede estar asociado a disfunción familiar leve y severa así como a síntomas de ansiedad con importancia clínica. Se requieren investigaciones adicionales para validar estos resultados.

Palabras Clave: Bullying, prevalencia, estudiantes, instituciones académicas, estudios transversales, modelos logísticos (fuente: DeCS, BIREME).


ABSTRACT

Objective Determining the prevalence of bullying and its related factors amongst students from a high school in Cali, Colombia, 2011.

Material and Methods This was a cross-sectional study involving sixth to ninth grade students attending a private school in Santiago de Cali. Cisneros' scale was used for assessing bullying in this population. Multivariate analysis was used with logistic regression to control confusing variables

Results 198 students were included whose mean age was 12.86 (SD=1.31) years old; 50.5 % of the students were female (49.5 % male) and it was found that 20.3 % of the students had been bullied. A significant association was found amongst those being bullied and those suffering mild or severe family dysfunction and anxiety symptoms.

Conclusions Bullying was frequent amongst sixth to ninth grade students from this school and it could have been related to the presence of mild or severe family dysfunction and clinically significant anxiety symptoms. Further research is needed to validate these results.

Key Words: Bullying, prevalence, student, school, cross-sectional study, logistic model (source: MeSH, NLM).


El "Bullying" o acosos escolar (AE) es un fenómeno multicausal a nivel internacional en el ámbito escolar y constituye un problema de salud pública (1). Ocurre cuando un estudiante está expuesto repetidamente a acciones negativas que provienen de un compañero o de un grupo de personas en la escuela (2). Estas acciones negativas se pueden manifestar por medio del contacto físico, abuso verbal, gestos, rumores y exclusión de la víctima; además implica un desbalance entre la fuerza del agresor o bullies y la víctima (3). De acuerdo con datos del Health Behaviorin School-aged Children (HBSC) la prevalencia de victimización oscilaba entre 3 % y 33 % en los adolescentes de 11 a 15 años (4). Otros estudios señalan que la proporción de víctimas alcanza el 20,6 % en promedio con un rango entre 9 % y 54 % (5). En Estados Unidos se informan prevalencias globales de 29,9 %, 13,0 % para víctimas, 10,6 % para agresores o bullies y 6,3 % para ambos (6). En Uruguay, se reporta una prevalencia de bullying en hombres hasta del 43 % y de 17 % en mujeres (7). Otros datos en Latinoamérica muestran que en Chile la participación de estudiantes en el bullying osciló entre un 35 % a 55 % en el año 2005 (8).

En Colombia, según Chaux et al, 29,1 % de los estudiantes de quinto grado informaron ser victimizados, 21,9 % informó ser intimidador y 49,9 % reportaron ser observadores de bullying en los 2 últimos meses. (9).Un estudio realizado en Cali, mostró que el porcentaje de víctimas y agresores era de 24,7 %. (10).

Entre los factores que se han asociado al bullying se encuentran el sexo (ser hombre) (11), la edad (más frecuente entre 10 y 14 años) (5), y el consumo de sustancias adictivas como la nicotina (12) y alcohol (13). A estudios transversales y longitudinales han relacionado el hecho de ser víctima de bullying con trastornos psicopatológicos como depresión (14) y ansiedad (15). Existe evidencia sobre el rol familia (16) como factor de resiliencia en bullying. Por otro lado se ha encontrado asociación entre la exposición a violencia interparental física y el bullying especialmente en las mujeres (17). Abbotts et al (18) documentaron que la asistencia a la iglesia se puede considerar un factor protector de la agresión.

El bullying es un fenómeno que está presente de manera reiterada en cualquier centro escolar y que causa problemas de salud (19). Por este motivo es importante conocer la prevalencia y dinámica del fenómeno así como sus factores relacionados en aras de diseñar intervenciones efectivas dirigidas a disminuir la incidencia de bullyingy sus consecuencias. No obstante en el Valle del Cauca son pocos los estudios analíticos que exploren la prevalencia de bullying y sus factores relacionados. Por lo anterior, el objetivo de éste estudio es determinar la prevalencia de bullying y factores relacionados en estudiantes de bachillerato de una institución educativa privada ubicada de Cali durante el año 2011.

MATERIALES Y MÉTODOS

Se realizó un estudio observacional de corte transversal. La población de estudio estuvo conformada por todos los estudiantes de básica secundaria (sexto a noveno grado) de una institución privada de la ciudad de Santiago de Cali, matriculados en el año lectivo 2011. Después de seleccionar los estudiantes, previo aval del Comité de Ética de la Fundación Universitaria San Martín, se solicitó permiso a las autoridades y se procedió aplicar las encuestas. En un primer momento se contactó al equipo directivo de la institución educativa con el propósito de explicarles los objetivos y el alcance de la investigación y proponerles su participación en el estudio. Al interior de cada grado se revisaron y actualizaron las listas de estudiantes. Se establecieron como criterios de inclusión: adolescentes matriculados y activos entre sexto y noveno de todas las edades presentes en estos grados que dieron su aprobación para participar en el estudio, mediante la firma de consentimiento informado por parte de padres, más la autorización de las directivas de la institución. Considerando los principios éticos para la investigación contenidos en las normas colombianas vigentes (20), los estudiantes participaron en forma voluntaria después de conocer los objetivos de la investigación. En el aula de clase, uno de los investigadores informó los objetivos del estudio y la forma de diligenciamiento del instrumento y se aclaró que no recibirán incentivo alguno por su participación. Para diligenciar apropiadamente los cuestionarios se necesitaron entre 40 y 50 minutos.

La presencia de bullying fue la variable dependiente. El fenómeno de bullying se relacionó con variables independientes tales como consumo de tabaco y dependencia a la nicotina, Síntomas Depresivos con Importancia Clínica (SDIC), consumo problemático de alcohol, Síntomas de Ansiedad con Importancia Clínica (SAIC), disfunción familiar, actitud hacia el cristianismo; y variables sociodemográficas tales como sexo, edad y grado de escolaridad.

Para determinar la existencia de bullying se usó la escala de Cisneros (21). Se trata de un cuestionario elaborado por Piñuel en el año 2000 (24) para sondear de manera periódica el estado y los índices de violencia en el entorno laboral, que luego se ha extendido a la evaluación del acoso en el ámbito escolar. La escala Cisneros evalúa 43 conductas de acoso solicitando a la persona que responde que valore en una escala de 0 (nunca) a 6 (todos los días) el grado periodicidad de las conductas descritas en cada uno de los enunciados de los ítems en el contexto escolar del estudiante, con una fiabilidad de 0,96. Esta escala fue validada por Cepeda en Bogotá, obteniéndose una versión de la encuesta constituida por 22 ítems con un adecuado desempeño psicométrico (22).

Para la caracterización global de bullying se define una escala numérica en la que 3 corresponde a "Con frecuencia"; 2 a "A veces"; y 1 a "Nunca", excepto en los ítems 7, 9, 19 y 26, donde a "nunca" se asignó 3, a "a veces" 2 y a "con frecuencia" 1. Así, en cada uno de los 22 ítems, 1 corresponde a un ambiente exento de la situación de intimidación, y 3 corresponde al caso donde la situación de bullying se presenta con frecuencia. A partir de esta escala numérica se definen tres índices para el estudio de bullying, basados en la propuesta presentada por Fidalgo y Piñuel (21).

El primer índice, denominado índice global (IG), se calcula para cada estudiante y es definido como el promedio de la puntuación de sus ítems. Este índice toma valores en una escala continua entre 1 y 3, donde 1 indica que en el contexto escolar del estudiante no se presenta ninguna de las conductas de intimidación registradas en la encuesta y 3 indica que en el contexto escolar del estudiante se presentan "Con frecuencia" todas las situaciones de intimidación descritas. En este informe para definir si un estudiante es víctima de intimidación escolar nos basamos en el IG pues nuestro objetivo era determinar la presencia o no de bullying.

Para la medición de las variables independientes se utilizaron las siguientes escalas: Test de Etter para dependencia a nicotina (23) con 12 dígitos en quienes informaran consumo diario de cigarrillo, escala de depresión de Zung (ED-Z) (24), escala abreviada de actitud hacia el cristianismo de Francis (25), el Test para la identificación de trastornos relacionados con el alcohol (AUDIT) para evaluar consumo problemático de alcohol (26), APGAR familiar (27), escala de ansiedad de Zung versión abreviada de 5 ítems (28). Los datos fueron revisados manualmente y almacenados por duplicado para su posterior procesamiento en el paquete estadístico SPSS versión 17.0. Para las variables categóricas se calcularon porcentajes y para las variables cuantitativas, promedios y desviación estándar (DE), de acuerdo con la distribución de frecuencia de la variable. Para el porcentaje de individuos con diagnóstico de bullying se determinó el intervalo de confianza (IC) del 95 %.

Para las variables categóricas se determinaron razones de oportunidad (OR) con IC95 %, y para las variables cuantitativas se aplicó la prueba de t de Student para determinar diferencia entre los individuos con presencia de bullying y los que no la informaban. Para controlar variables de confusión, se realizó un análisis multivariado mediante regresión logística no condicional y se calcularon los OR para las asociaciones entre bullying y las demás variables. Se tuvieron en cuenta aquellas variables relevantes que mostraron en el análisis bivariado una asociación con valor de probabilidad menor del 20 %. Para estimar el modelo final se siguieron las recomendaciones de Greenland (29) y se determinó la bondad del ajuste del mismo por medio del Hosmer Lemeshow (30). Para todas las pruebas estadísticas se aceptaron como significativos valores de probabilidad menores del 5 %. Se construyó un modelo explicativo para establecer la asociación entre bullying y las variables independientes.

RESULTADOS

La información se recogió a partir de198 estudiantes de los grados sextos a noveno seleccionados por conveniencia. Ningún estudiante de los asistentes se negó a participar. La edad promedio del grupo fue de 12,86 (DE=1,31) años. En lo concerniente al género 97 (50,5 %) eran mujeres y 95 (49,5 %) eran hombres. En relación con la escolaridad, 59 (30,7 %) cursaban grado sexto, 48 (25,0 %) séptimo, 41 (21,4 %) octavo y 44 (22,9 %) noveno. (Tabla 1). En relación con la ocurrencia de la intimidación, 39 (20,3 %) manifestaron ser víctimas de intimidación escolar según el índice global de la escala de Cisneros. Con respecto a la actitud hacia el cristianismo fue informada como mala en 45 (23,4 %) estudiantes. En relación con el funcionamiento familiar, 47 (24,5 %) estudiantes presentaron disfunción familiar leve, 24 (12,5 %) disfunción familiar moderada y 16 (8,3 %) disfunción familiar severa, según el APGAR familiar. Acerca del consumo de alcohol, fue clasificado como problemático en 11 (5,7 %) de los encuestados.

En relación con la sintomatología depresiva, 66 (34,4 %) estudiantes presentaron puntajes de 20 o más en la escala de Zung. Para los síntomas ansiosos, se encontró que 8 (4,2 %) estudiantes informaron síntomas ansiosos de importancia clínica según la escala de ansiedad de Zung. En la Tabla 2 se presenta un análisis diferencial por sexo para estas variables categóricas.

El análisis bivariado mostró una asociación estadísticamente significativa entre ser víctima de bullying y disfunción familiar leve (p=0,0001), disfunción familiar severa (p=0,0001) y síntomas de ansiedad con importancia clínica (p=0,002). La presencia de bullying fue independiente de la edad, sexo, actitud hacia el cristianismo, SDIC, disfunción familiar moderada y consumo problemático de alcohol (Tabla 3). En el análisis multivariado, después de realizar el ajuste del modelo mostró que se mantenía asociación significativa entre ser víctima de bullying y disfunción familiar (leve y severa) y los SAIC (Tabla 4 y 5).

DISCUSIÓN

Los resultados de este estudio muestran una proporción de víctimas de bullying de 20,3 % similar a lo informado en otros estudios (4-10,22). Éstos resultados evidencian una asociación estadísticamente significativa entre bullying y la disfunción familiar (leve y severa) y los SAIC, aún después de ajustar por otras variables.

Varios estudios muestran datos similares: Bowes y colaboradores (16) encontraron que una adecuada atmósfera familiar puede proteger a los adolescentes de las consecuencias negativas de la victimización. Así mismo, una encuesta transversal con 1 059 estudiantes italianos encontró que el bullying fue un predictor de exposición a violencia interparental y un grado variable de disfunción familiar especialmente en mujeres víctimas (17). En este sentido, Hernández y Gutiérrez en un estudio de casos y controles encontraron que una de las variables que mejor explican el riesgo de sufrir bullying es pertenecer a una familia disfuncional y no compartir tiempo con la madre (31). Respecto del contexto familiar, se ha descrito que víctimas y agresores de bullying son sometidos, en mayor medida que otros menores, a un trato extremadamente coercitivo y hostil o están expuestos a contemplar conflictos o violencia adulta, aunque no siempre sean agredidos directamente en el seno familiar (32).

Existen varios modelos teóricos para explicar la asociación entre bullying y funcionamiento familiar que tienen que ver con el proceso de socialización de los niños. En este sentido, Barber (33) argumenta que existen tres procesos familiares críticos para el desarrollo de la socialización del niño. Estos procesos se relacionan con la creación de conexiones emocionales positivas con los cuidadores (conexión), la regulación de la conducta del niño en términos de supervisión, monitoría y otras formas de control en (regulación) y el desarrollo del niño de un sentido de identidad, eficacia y facilitación en un sentido de identidad, eficacia y dignidad (autonomía). Una explicación plausible del riesgo de ser víctima de bullying a partir de la disfunción familiar podría estar dado por el hecho que el estar expuesto a fenómenos violentos en el seno familiar haría que el niño aprenda a desarrollar una conducta sumisa ante el abuso de poder de los otros (32).

Contrariamente a los hallazgos de nuestra investigación, otros estudios han encontrado falta de asociación entre bullying y el funcionamiento familiar. Veenstra et al (34) hallaron que variables familiares como el calor emocional, el rechazo y la sobreprotección no se asociaron con bullying. Adicionalmente, Rigby et al (35) encontraron una pobre influencia de las expectativas percibidas de los padres sobre el bullying.

Es difícil concluir si las diferencias en estos resultados se deben a la influencia familiar en la dinámica del bullying o por diferencias metodológicas o la participación variables no consideradas. Esto enfatiza la necesidad de estudiar más la relación entre bullying y variables familiares.

Nuestros resultados muestran una asociación significativa entre SAIC y ser víctima de bullying. Algunos estudios han establecido la relación entre bullying y ansiedad. Según Berry y Hunt (36) la bullying es un una experiencia estresante que al perpetuarse a través de los años predice la aparición de síntomas ansiosos. En esa misma dirección, Menesini et al, encontraron que ser víctimas de bullying se asociaba con padecer altos niveles de ansiedad (15). Otros estudios soportan el concepto que las víctimas de bullying manifiestan más síntomas ansiosos que los agresores (36).

Dos de las teorías más consistentes para tratar de explicar la relación entre la victimización y los síntomas psicopatológicos como la ansiedad son la respuesta fisiológica al stress (37) y la distorsión cognitiva (38). Así, se ha sugerido que los cambios fisiológicos en los sistemas de respuesta al stress como el eje hipotálamo-pituitario-adrenal median la asociación entre experiencias adversas tempranas y trastornos de ansiedad (37). La variabilidad individual en la reactividad al stress puede indicar que las víctimas de bullying lleguen a ser hiper o hiposensibles al stress explicando de esa manera porqué ellos desarrollan trastornos mentales tempranamente. Además, la experiencia de bullying en la adolescencia puede llevar a distorsión en la interpretación del entorno interpersonal, atribuyendo erróneamente connotaciones negativas a eventos vitales (38).

En oposición, Bond et al, informaron que la victimización era predictiva de ansiedad en niñas (OR 2.60, IC95 % 1.2-2.5) pero no en niños (OR 1.36, IC95 % 0.6-3.0). Además en estudiantes de 9 grado no hubo asociación significativa entre síntomas ansiedad y bullying (OR 1.48 IC95 % 0.4-6.0) (39). Estas diferencias pueden estar relacionadas con el diferente comportamiento de esta asociación en diferentes contextos culturales o por diferencias sociales entre los grados escolares. De forma similar al nuestro, este estudio en adolescentes escolarizados no encontró asociación entre síntomas depresivos y bullying (OR 1.48 IC95 % 0.4-6.0) (39).

Al Contrario, otros autores han encontrado asociación significativa entre el bullying, síntomas depresivos (14), consumo de alcohol (13) y de nicotina (12). Los estudios que han encontrado esta asociación entre bullying y tales factores se han realizado en muestras grandes hecho que podría explicar las diferencias con este trabajo cuya muestra puede ser insuficiente para encontrar diferencias significativas.

Si bien este estudio no encontró asociación entre la actitud hacia el cristianismo y la victimización, no se encontraron estudios de asociación entre bullying y actitud hacia el cristianismo. Sin embargo, Sansone et al encontraron una asociación entre implicación en bullying durante la adolescencia y puntajes bajos en las escalas de espiritualidad en la adultez (40). No es posible establecer comparaciones adecuadas entre los hallazgos de nuestro estudio con este último debido a las diferencias en el diseño y la población estudiada.

Se concluye que la frecuencia de bullying en los estudiantes de sexto a noveno grado de esta institución educativa de Cali es un fenómeno frecuente igual que en otras latitudes y se encuentra asociado a disfunción familiar (leve y severa) y los síntomas de ansiedad con importancia clínica. Es necesario realizar investigaciones con un tamaño de muestra mayor en otras instituciones educativas de Cali y Colombia, además de diseñar estudios de seguimiento para validar los resultados de este trabajo y establecer la   naturaleza de la asociación entre disfunción familiar, síntomas de ansiedad y bullying.

Agradecimientos: María Camila Vargas por su aporte gramatical.

Conflictos de interés: Ninguno.


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